¿Era necesario?

Producir nuevas versiones de clásicos casi nunca sale bien

03.10.2016 | 00:44

El remake de Ben-Hur demuestra el peligro de revisar los clásicos del cine, aunque no siempre se cumple esta ley: hubo una versión anterior, de 1925, de la propia Ben-Hur, y otras grandes películas han sido remakes: El precio del poder (Scarface, 1983), La mosca (1986), Los siete magníficos (1960), Infiltrados (2006), Ocean's eleven (2001) y Mad Max: Furia en la carretera (2015), que con seis Óscar de la Academia supera con nota al original de 1979.

Si bien la costumbre de rehacer películas no es nueva, en este siglo XXI se ha acentuado la tendencia a producir remakes, ya sea por la falta de ideas o por el miedo a invertir en guiones originales.

Recordaremos aquí siete ejemplos de revisiones cinematográficas que, como dijo Pedro Sánchez de su reunión con Mariano Rajoy, fueron "prescindibles". Todos los títulos, salvo uno, corresponden a los últimos tres lustros. La escasez de imaginación produce secuelas y a veces algo peor: malas copias.

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