Unos visitantes de armas tomar

Las invasiones alienígenas conforman un género cinematográfico de larga vida y gran éxito

17.07.2016 | 04:42
Imagen de la secuela de Independence Day.

Numerosos filmes recrean invasiones extraterrestres como las de la recién estrenada Independence Day: Contraataque. Con el espíritu del clásico La guerra de los mundos de fondo, estas películas muestran una escalofriante faceta de la ciencia ficción.

Han vuelto. Los hemos echado ya de cien maneras diferentes, pero siempre regresan. Bacterias, virus informáticos, armas nucleares, música de Slim Whitman? Da igual con qué les ataquemos, que los alienígenas siempre vuelven a por más, ansiosos por consumir nuestros recursos naturales, por esclavizarnos o, simplemente, por usarnos como guarnición. Ahora, veinte años después de uno de sus ataques más lucrativos, al menos en lo que a taquilla se refiere, los alienígenas vuelven a la tierra, otra vez a principios de julio, para entablar una nueva batalla por nuestro planeta.

El cine, siempre dispuesto a buscar nuevas y mejoradas maneras de acabar con nuestro planeta, ha recreado infinidad de invasiones alienígenas. La más reciente, de hecho, ni siquiera es original: es una secuela. Independence Day: Contraataque retoma los personajes y el concepto de partida del filme que, en el verano de 1996, reventó las taquillas veraniegas con la misma patriótica contundencia con la que hacía saltar por los aires la Casa Blanca. A falta de ver cómo le va a su segunda parte, siempre podemos recrearnos en otras incursiones alienígenas por nuestro planeta.

Tanto la Independence Day original como su secuela parten de un referente literario de peso: La guerra de los mundos, de H. G. Wells. La adaptación más memorable de la novela, en todo caso, es la mítica versión radiofónica adaptada en 1938 por Orson Welles y que atemorizó a medio Estados Unidos: es la conocida como "Emisión del pánico". Entre sus adaptaciones al cine destacan la versión de 1953, dirigida por Byron Haskin, y la de 2005, a cargo de Steven Spielberg y con Tom Cruise tratando de salvar a su familia en medio de la invasión. Al bueno de Cruise parece que le gustó la experiencia, ya que se ha enfrentado a los aliens en otras dos ocasiones: Oblivion y Al filo del mañana.

Volviendo a los años cincuenta del pasado siglo, primera edad de oro de la ciencia ficción, las invasiones alienígenas eran tema recurrente en la gran pantalla, mostrando en ocasiones unos ideales cercanos al comunismo. Es el caso de clásicos como La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) o El pueblo de los malditos (1960), en el que la intervención alienígena no es tan evidente (aunque queda clara en la novela de John Wyndham).

Ambos filmes serían objeto de sendos remakes: la primera en 2007, retitulada Invasión, y la segunda en 1995, a cargo de un John Carpenter que ya había tratado con alienígenas invasores en The Thing (1982, remake a su vez de El enigma de otro mundo, de 1951), y en Están vivos (1987), en la que un vagabundo descubre que hay extraterrestres ocultos entre nosotros. Una veta que también ha sido explorada en la trilogía Men in Black (1997-2012). Y aunque en la saga la Tierra siempre está amenazada por alguna especie foránea, la mayoría tienen intenciones pacíficas.

También las tenían, de hecho, los extraterrestres de Encuentros en la tercera fase (1977), Abyss (1989) y Cocoon (1985) o los entrañables ET (1982) y Alf (1986-1990). Menos claras eran las intenciones de Klaatu, el representante de una fuerza alienígena que desembarca en nuestro planeta en el clásico Ultimátum a la Tierra (1951). En la película, Klaatu llega a la tierra acompañado de un descomunal robot, Gort, de ilimitado poder. Su cometido es decidir si la humanidad debe perecer, tras haber alcanzado el saber atómico. Un antecedente claro de Estela Plateada. El filme, por cierto, también fue objeto de un remake en 2008, con Keanu Reeves como Klaatu.

Más taimados eran los extraterrestres que trazaban planes en la oscuridad en la serie Expediente X (1993-2003), o los recordados lagartos que llegaban disfrazados de humanoides en V (1983-1985), la serie que popularizó entre los más pequeños la ingesta de gominolas con forma de roedor.

Si algo enseñan Klaatu y Gort es que no sólo por el hecho de ser pocos, los invasores son menos mortíferos. El iracundo alien de Super 8 (2011), la proteica cosa de The Thing o el inclemente Depredador (1987) refuerzan esta impresión. Claro que su objetivo tampoco era una invasión como tal: de hecho, el tercero sólo quería emular a El malvado Zaroff y cazar al "animal más peligroso del mundo".

En cambio, cuando los aliens llegan con todo su ejército, las consecuencias pueden ser catastróficas. Starship Troopers (1997), la saga Transformers (2007-2014), Skyline (2010), Battleship (2012), Invasión a la Tierra (2011), La hora más oscura (2011) o Campo de batalla: la Tierra (2000) muestran los efectos que puede tener una confrontación con alienígenas en nuestro planeta. En Los Vengadores (2012), de hecho, la destrucción de Nueva York por parte de los chitauri abre una herida que marca por completo el universo cinematográfico de Marvel. En Distrito 9 (2009), en cambio, los alienígenas que aterrizan son refugiados.

Pero si hay un saber que se debe extraer de estas películas ese es, sin duda, como combatir a los extraterrestres. Aunque la mayor parte de las películas, Independence Day y su secuela incluidas, optan por el armamento pesado, algunos filmes proponen soluciones más imaginativas. En Señales (2002), los alienígenas sufren graves quemaduras en contacto con el agua. Por su parte, en Mars Attacks! (1996), la delirante invasión imaginada por Tim Burton, el cerebro de los marcianos explota -literalmente- al escuchar Indian Love Call de Slim Whitman.

Así las cosas, ya saben la receta para sobrevivir a una invasión: busquen un refugio, hagan acopio de agua y ensayen su falsete. Y una ballesta, todo sea dicho, tampoco viene mal: tiene eficacia probada contra aliens, zombies y vampiros.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine