Arte al aire libre

El embeleso de la danza de hoy

El Festival Internacional de las Arte en Movimiento de Tenerife convierte al TEA en una pista de baile

18.06.2016 | 03:01
El embeleso de la danza de hoy
El embeleso de la danza de hoy
La compañía barcelonesa Delrevés baila en una de las paredes exteriores de TEA.

"¡Se van a tirar!". Lo exclamaba ayer una joven al ver a los tres bailarines de la compañía Delrevés Danza Vertical deslizarse hacia el vacío desde una de las paredes exteriores de TEA Tenerife Espacio de las Artes. Era el comienzo del espectáculo Uno, el que más embelesó a los tinerfeños y turistas anoche junto al Barranco de Santos. Esta pieza barcelonesa más la de los argentinos de la Compañía Lucio Baglivo y los canarios de Tenerife Danza Lab formaban el programa que ayer vivió TEA enmarcado en el VI Festival Internacional de las Artes en Movimiento de Tenerife, FAM, en una de sus jornadas más completas y de entrada libre.

La tarde comenzó en el hall de TEA, donde los bailarines de Tenerife Danza Lab, Carmen Macías y Daniel Morales, comenzaron con su pieza en proceso Kausa (work in progress). Un centenar de personas formaron medio círculo haciendo del suelo frente al jardín vertical el perfecto escenario. Los espectadores iban aumentando gracias a la música, lo cual ocurrió en todos los espectáculos. El público estaba formado sobre todo por adultos pero también hubo mucha familia que se apuntó al completo a este día de la danza.

Los intérpretes vestían un uniforme compuesto por tenis negros, vaqueros con refuerzos en las rodillas y camisetas anchas azul marinas translúcidas. Unas sogas negras, otras blancas y una grande roja eran el único atrezo con el que contaba el espectáculo. Ambos bailarines jugaban por separado, luego juntos, destacando la complicidad entre ambos mientras sus movimientos de tono serio daban paso al uso de las cuerdas, que movieron por el suelo. La exquisita demostración de danza contemporánea fue besada de repente por un rayo de sol que se coló por el no techo del TEA. Y el acto se tiñó trascendental. Entonces, Morales acabó convirtiéndose en soga y Macías vistió el amasijo de cuerdas como si de un abrigo de alta costura se tratase.

Fue la música la que guió al público hacia el siguiente espectáculo, que tuvo lugar frente a la cafetería del centro de arte, haciendo la pasarela de ideal balcón. Los argentinos instalados en Madrid Compañía Lucio Baglivo tornaron la tarde en una fiesta y el asfalto pasó a ser una pista de baile con Solo juntos. Sonó una pegadiza cumbia y, casi sin esperarlo, Baglivo, Candelaria Antelo y Maximiliano Sanford comenzaron con su juego. Empezó a respirarse el buen rollo que los intérpretes, casi actores, desprendían. Se reían y hablaban entre ellos y con el público mientras ejecutaban sorprendentes piruetas, saltos y pasos de baile a tres bandas de gran precisión. La compenetración entre los tres era palpable, puesto que ponían en sus compañeros toda la confianza a la hora de lanzarse a hacer un peligroso movimientos acrobático sin, aparentemente, siquiera pensarlo bien. El público no podía quitarse la sonrisa boba de la cara, que cada poco pasaba a ser una carcajada. Y es que los bailarines eran muy divertidos y jugaban entre ellos a un tira y afloja verbal y físico cargado de humor. El desgaste de los intérpretes con sus energéticos movimientos latinos lo notaron hasta unas niñas que estaban sentadas: "Ya se cansó, ¡normal!, ¿viste cómo la lanzó?", dijo una pequeña.

No faltaron los guiños a compañeros de profesión, como Roberto Torres, bailarín y director del Teatro Victoria de Santa Cruz, y Javier Cuevas, director artístico del Laboratorio de Artes en Movimiento del Teatro Leal, Leal.Lav, quien acudió a la cita con su perra Frida. El espectáculo terminó de la mejor manera: los tres bailarines sacaron a bailar al público hacia la improvisada pista de baile y así la cumbia dejó a los tinerfeños moviendo el esqueleto.

Este público, que prefirió la danza al fútbol –anoche se disputaba un partido de la Eurocopa de España contra Turquía– tuvo que esperar media hora antes de la siguiente y última actuación, y puede que también la más esperada por lo original de su propuesta: danza vertical. La aerolínea con la que viajaron los barceloneses les perdió el equipo de la actuación, así que el que utilizaron fue adquirido en la Isla ex profeso, un bache que, al menos, no impidió realizar la actuación.

Las miradas se alzaron cuando en lo alto del TEA se dejaron ver las figuras de los tres bailarines de Delrevés Danza Vertical: Saioa Fernández, Eduardo Torres y Sheila Ferrer, iluminados por un cañón. Los primeros movimientos dieron paso al deslizamiento por la pared y los primeros pasos, como muñecas. Algunos prefirieron disfrutar del espectáculo Uno desde la distancia, sentados en el borde del Barranco de Santos y otros se decantaron por acercarse todo lo posible, sentados en la pasarela de TEA que termina en el gran tronco de árbol muerto.

La danza clásica fue dando lugar, poco a poco, a una fusión con contemporánea en la medida que la música también derivaba. La tarde se estaba poniendo, así que en lo que duró el espectáculo las luces y el cielo fueron cambiando, regalando al espectador una suerte de juegos lumínicos. Tras las primeras piezas los bailarines bajaron un nivel y otro foco iluminó la pared.

El público, cada vez más abultado, se llenó de cámaras de fotos y móviles que hacían lo posible por captar el instante de belleza que los barceloneses ejecutaban.

Cayó la noche y los matices visuales cambiaron del todo en relación al comienzo de la actuación. Entonces, hubo que añadir la luz blanca de la farola junto al árbol seco y los píxeles de TEA, que emanaban la luz cálida de las salas de exposiciones. Un escenario vertical y con luz propia.

La pieza más impresionante fue la del final, en la que los artistas, vestidos con pantalones grises que hacían juego con la pared y camisetas color burdeos, hicieron alarde de su virtuosismo en este tipo de arte en movimiento. Para despedirse, los intérpretes terminaron de deslizarse por la blanca cuerda hasta el suelo, desde donde recibieron el afectuoso abrazo del público tinerfeño, ya enamorado.

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