Fernando Menis, en el Top 25 del Premio Europeo del Espacio Público Urbano 2016 con una plaza en Suiza

La plaza de Bürchen ha sido elegida entre los mejores espacios públicos de Europa en los últimos dos años

18.05.2016 | 12:21

El Jurado Internacional del Premio Europeo del Espacio Público Urbano, que se reunió en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), los días 28 y 29 de abril, ha seleccionado la plaza de Bürchen, en Suiza, creada por el arquitecto tinerfeño Fernando Menis, entre los 25 finalistas de este premio.

La falta de actividad económica y el desempleo son las principales razones de abandono de los pueblos. Para evitar su desaparición, Bürchen, una aldea de 750 habitantes situada en los Alpes suizos decidió buscar una estrategia para su reactivación económica. Con este objetivo, en 2013 el Ayuntamiento convocó un concurso internacional que buscaba seleccionar una estrategia de reconversión, a través de la que el turismo de ski en invierno se podría completar con una oferta de verano, apostando por un turismo de naturaleza. Fernando Menis consiguió el encargo tras ganar a Diller & Scofidio + Renfro de Nueva York y a Coop Himmelblau, de Austria con su propuesta titulada Bürchen Mystik, y que planteó una infraestructura compuesta por un hotel que parece un bosque, pues está completamente integrado en el paisaje y que el arquitecto denomina "el bosque habitado", un mercado construido en los históricos graneros del lugar, el templo del agua y la meditación y una plaza pública que une las dos partes de la ciudad de Bürchen.

Tradicionalmente, la economía del pueblo se basaba en algo que actualmente está prohibido - la construcción de segundas residencias - realizadas con la madera procesada en el aserradero local. Para el aserradero el cambio legislativo supuso una grave crisis. El proyecto de Menis aprovecha esta crisis como una oportunidad, dando a la madera un papel protagonista. Los bancos se convierten en escaparate de las posibilidades técnicas de la madera, reinterpretando las tradicionales geometrías y las cualidades plásticas de la madera para crear un nuevo tipo de mobiliario urbano sostenible y extrapolable a otros lugares. La pequeña plaza se concibe como un espacio multiusos, con bancos que funcionan como anfiteatro, diseño sobre el que el pueblo entero colectivamente opinó, se implicó y votó a favor. La geometría de cada banco recuerda la topografía escarpada del entorno y la iluminación consigue el ahorro energético a través de un juego interactivo con los viandantes, las luces variando, de centellantes en la nieve a suaves en verano.

En 2012, Fernando Menis resultaba finalista en el Premio Europeo del Espacio Público Urbano con la Plaza España de Adeje, en Tenerife. Esta vez, sus méritos son reconocidos por la plaza de Bürchen, en Suiza. En esta edición, la selección se ha realizado entre 276 candidaturas, entre los que el jurado ha elegido a los mejores 25 proyectos construidos en Europa en los últimos dos años. En esta edición, solo un finalista más está ubicado en Suiza y desde 2000, cuando tuvo lugar la primera edición del Premio, sólo en una ocasión más tuvo este país el privilegio de aparecer entre los finalistas: fue en 2008 con el proyecto de ordenación del barrio contiguo a la estación de trenes de Zurich. En este contexto se entiende mejor el logro de un proyecto, cuya virtud, no está en sus metros cuadrados sino en su ingenio y la capacidad de adecuarse a la voluntad y las necesidades de una comunidad.

La siguiente etapa del proyecto, actualmente en pleno desarrollo, es la realización del hotel. Su diseño dota de especial protagonismo al paisaje, una marca de estilo propio de la obra de Fernando Menis. Reformula la pradera, en suave pendiente, frente al monte Bietschjorn (que es para los habitantes de la zona tan importante y simbólico como el Teide lo es para los tinerfeños), mediante un plano continuo, verde en verano y de nieve en invierno. El proceso de diseño incorporó las opiniones de los órganos públicos y de todos los ciudadanos de Bürchen que fueron convocados para discutir el proyecto, pues la tradición profundamente democrática de Suiza así lo requería. A propuesta de los vecinos se han generado nuevas áreas de ocio, que aumentarían las posibilidades turísticas de la ciudad, pero sin olvidar el respeto a su historia.

De esta forma, aunque el hotel es de inversión privada, su concepción puede considerarse "pública", ya que el Ayuntamiento planteó que esta infraestructura cambiara el futuro de la ciudad, en armonía con la naturaleza. El hotel propone la creación de habitaciones mágicas, que permitan observar las estrellas, así como espacios para la reflexión y la meditación.

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