Acrobacias y mímica para narrar historias

La compañía Capicúa presenta ´Entredos´, una fusión de circo y teatro gestual, en el Guimerá

23.04.2016 | 02:32
Acrobacias y mímica para narrar historias
Acrobacias y mímica para narrar historias

Las historias también se pueden contar con el cuerpo. El popular refrán dicta que una imagen vale más que mil palabras, en este caso, los movimientos, acrobacias y gestos, también. El Teatro Guimerá presenta hoy, a las 18:30 horas, el espectáculo Entredos, puesto en escena por la compañía Capicúa. La creación, una fusión de teatro gestual, circo, danza y manipulación de objetos que logra un juego visual ideal para narrar la historia de un joven que despierta en un mundo de fantasía, está dedicada a un público general por un precio de diez euros. A su vez, ayer tuvo lugar el estreno de la misma ante diferentes grupos escolares, bajo la iniciativa del Organismo Autó- nomo de Cultura (OAC) del consistorio chicharrero.

Durante la mañana de ayer, se hicieron notar los 400 alumnos venidos de los centros educativos Miguel Pintor, San Fernando, Padre Anchieta, Sobradillo UTS, Colegio Alemán, Las Salinas, Armeñime y Centro Ocupacional Alisios. Para el concejal de Cultura del Ayuntamiento santacrucero, José Carlos Acha, "es fundamental que las generaciones que vienen detrás de nosotros tengan abanicos de opciones para poder disfrutar del teatro, la danza o espectáculos como éste, que es una fusión", ya que, "si no tienen la opción de verlo, nunca se van enganchar al teatro, nunca van a tener esa riqueza. Como institución pública tenemos que dar ese paso para proveerlos y dejarles ver".

Al mismo tiempo, Acha confesó que el afán del Consistorio es lograr una programación plural de actos y de público: "La filosofía siempre es la misma, la de intentar dar espacio a todo el mundo, a todo tipo de artes escénicas y para todo tipo de públicos, de forma que todas las personas encuentren su sitio en el teatro Guimerá".

La pluralidad a la que Acha hizo referencia, sin duda se encuentra en Entredos. El espectáculo se desarrolla en un ambiente similar al del País de las Maravillas, donde todo es posible. La historia tiene comienzo con el estridente sonido de un despertador. El protagonista, el especialista en teatro gestual y mimo Óscar Valsecchi, se dispone a emprender un nuevo día con una torpeza tronchante. Todo parecería normal si no fuera por las dos muchachas que salen, con cierto aire circense, del fondo de la cama. El espectador se da cuenta de la extraña situación antes que el personaje, que cae cuando observa que va a tomar café de un zapato. ¿Estoy soñando o estoy despierto? Ésa es la cuestión que el protagonista se genera y que lanza al público para que reflexione sobre ella. A partir de aquí, todo tiene lugar en este mundo de fantasía donde lo único que no existe es el habla. Los trucos aéreos con el aro, realizados por la especialista en técnicas aéreas Sira Bover, generaron expresiones de asombro y aplausos repentinos entre público, así como los ejercicios realizados con el trapecio doble por sus compañeras de profesión Rebeca y Yolanda Gutiérrez. No obstante, ante tanto derroche de poderío físico, precisión y las palpables horas de trabajo para desafiar a la gravedad, la mímica de Óscar Valsecchini arrancó la carcajada del auditorio, tanto de los niños como de los adultos. Por tanto, la fusión no es sólo de circo y mímica, sino también de físico, imaginación y talento. Otra de las características de este espectáculo es la manipulación de objetos que le aporta un extra de surrealismo y que denota ingenio y creatividad a raudales.

Se trata de una creación que según Valsecchi han tardado más de un año en lograr, ya que "en la cabeza todo es posible pero al traspasarlo a la realidad se traduce en trabajo, trabajo y trabajo". El mimo confesó que la clave del espectáculo radica en hacer muchas cosas con pocos recursos y buscando la manera "de llegar al alma y corazón de la gente". "Por eso hemos hecho uso de la poesía, la risa y el absurdo", apuntó. A su vez, la única intención de la compañía es "transmitir un mensaje, que es el de no parar de soñar". La especialista en técnicas aéreas Rebeca Gutiérrez confesó que el riesgo en este espectáculo es palpable pues "podemos caernos en cualquier momento". Por ello, el entrenamiento es tal que se llega a convertir "en un estilo de vida".

Un público inocente

Los jóvenes no quedaron indiferentes ante tal espectáculo de teatro mudo, donde las acrobacias, los gestos y el juego con varios objetos, bastaron para provocar carcajadas y asombro. Ana María Guerra, profesora del colegio Miguel Pintor, aseguró que a los alumnos del centro les encanta el teatro, ya que, "están acostumbrados a este tipo de salidas porque los profesores les ofertamos todo lo que podemos y más". Que los estudiantes de Miguel Pintor frecuentan el teatro no es casualidad: "Todas las actividades complementarias las unimos a aquellos contenidos que se están trabajando en el centro, por ejemplo, a través del área de música, plástica, educación física o expresión corporal", explico la docente. A su vez, la profesora consideró que "los niños no están lejos de la cultura, los adultos, sí. Además, las ofertas que tenemos a través de las instituciones públicas son escasas y en algunos casos caras, así que las familias numerosas no pueden acceder a esas ofertas culturales", sentenció Guerra.

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