Félix Juan Bordes reflexiona sobre la pintura y la metafísica del arte

El pintor grancanario expone en las salas del Instituto Cabrera Pinto de La Laguna hasta el 17 de junio

17.04.2016 | 23:11
Dos de las piezas expuestas.

Félix Juan Bordes (Las Palmas de Gran Canaria, 1939) arquitecto, pintor y grabador regresa a las salas oficiales del Gobierno con su proyecto expositivo Todo lo que fluye, bajo el comisariado de Ángeles Alemán. Desde el pasado 7 de abril y hasta el próximo 17 de junio, se podrá visitar la exposición, un viaje interior, en la que obras realizadas en 2005 conviven con obras recientes de 2014 a 2016, en las que el rastro de sus viajes es notable.

Félix Juan Bordes es artista del espacio, creador de espacio, pintor y arquitecto. De manera paralela a una obra arquitectónica considerable y a la docencia como catedrático de Arquitectura, la pintura representa para él la posibilidad de una dimensión diferente, metafísica más que física. Animado por la voluntad disciplinada del estudioso y sin abandonar la creación arquitectónica, investiga sin cesar en los diferentes aspectos de la pintura, el grabado, los materiales y el color para crear un mundo propio, atractivo y misterioso, que hace que su pintura ofrezca la posibilidad de adentrarse en un territorio ignoto.

Como artista, apunta la comisaria Ángeles Alemán, "Félix Juan Bordes se recrea en un espacio único, en el que el color y la materia se alían para crear un lugar misterioso en el que los seres y las formas flotan, se agrupan o dispersan, crean nuevos mundos, nuevos alfabetos o recrean seres ya existentes". En su pintura, los viajes realizados a otros países y a otros continentes son, en cierto modo, el hilo conductor de sus series. Son sin embargo los viajes interiores los que refleja su pintura. Títulos como Los Guardianes, Los ancestros, Sobrevuelo astral o La Rama dorada –en homenaje a Frazer– indican un camino que ante la obra de Felix Juan Bordes conduce al interior místico y a la naturaleza metafísica del mundo.

Desde África, donde aparecen los nadadores de las pinturas rupestres de Tassili hasta las escenas marcadas por el color vibrante y cálido, la relación con las pinturas y la estética de los pueblos Dogon, con el cielo africano o con el color seco de la sabana, impregnan de misterio series inspiradas en el vecino continente. Desde Asia, la relación con la India es esencial para comprender la empatía de su pintura con el Cosmos.
El sentido de la vida como un tiempo circular se refleja en los lienzos inspirados en el Hinduismo. La reflexión de este artista, impregnado del sentido espiritual de la existencia, nos ofrece en sus obras un universo único, en el que el espectador puede encontrar infinitos matices estéticos. En su indagación permanente, pues no en vano Felix Juan Bordes se sitúa en el territorio del pensamiento, el Tarot y la Cábala se convierten en origen de sus reflexiones sobre el mundo místico.

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