El catedrático de la carcajada

El isleño Guido Santos es uno de los ocho finalistas del mayor concurso de monólogos científicos

22.03.2016 | 02:00
El tinerfeño Guido Santos.

Es licenciado en Biología pero al tinerfeño Guido Santos le gusta que le definan, ante todo, como un "catedrático de la carcajada". A sus 28 años ha conseguido colarse en la final de Famelab, el mayor concurso internacional de monólogos científicos que se celebrará el próximo 12 de mayo en Madrid. El ganador representará a España en el Cheltenham Science Festival que tendrá lugar en junio en el Reino Unido.
Guido Santos es natural de Tejina, en La Laguna. Estuvo viviendo en esta localidad hasta que el año pasado se mudó a una ciudad a las afueras de Núremberg, en Alemania. El joven es licenciado en Biología por la Universidad de La Laguna y también hizo un máster en Biomedicina en este mismo centro. En la actualidad, se encuentra terminando el doctorado en Ciencias Biomédicas en Alemania. Pero tiene claro que, una vez que termine estos estudios, continuará viviendo en Alemania.

El tinerfeño explica que empezó a sentir interés por la biología en 3.° de ESO, gracias a un profesor llamado Juan Miguel. "Recuerdo lo complejo que me parecía todo lo relacionado con la vida, y me lo sigue pareciendo", rememora el joven, quien añade que "después de estudiar con Juan Miguel, seguí teniendo suerte con mis profesores de biología, quienes siguieron alimentando mi interés por el estudio de la vida".

Santos tuvo la oportunidad de viajar a Alemania gracias a un profesor del Hospital Universitario de Núremberg–Erlangen, Julio Vera. "Él se formó en la Universidad de La Laguna, en el mismo grupo que yo, y al conocer el trabajo que yo hacía me invitó a hacer una estancia de seis meses en su laboratorio. Una vez en Alemania, surgió la posibilidad de extender mi estancia a uno o dos años y ahora formo parte de su grupo de investigación", relata.

En la actualidad trabaja en el campo de la biomedicina en Alemania buscando curas nuevas a diferentes enfermedades, "pero uso un enfoque teórico, como Sheldon Cooper de Big Bang Theory, aunque en vez de usar ecuaciones para estudiar las partículas elementales yo las uso para proponer curas contra el melanoma o la neumonía", explica. El joven asegura que "esta forma de trabajar tiene como ventaja que no dependes de cultivos, animales, ni pacientes, pero estás todo el día sentado delante de un ordenador, aunque esto último a mí me encanta".

Su vinculación con el concurso Famelab, el mayor certamen internacional de monólogos científicos, comenzó de la mano de Javier Santaolalla. Durante el primer año en el que celebró, en 2013, su interés por la divulgación creció mucho y comenzó a realizar actividades con la Asociación de Jóvenes Investigadores de Tenerife y el Aula Cultural de Divulgación Científica. También colaboró con la Fundación General de la Universidad de La Laguna.

"Quizás el cenit lo alcancé cuando participé en la II Noche de los Jóvenes Investigadores en el que expliqué los fundamentos de la cristalografía de rayos X disfrazado de Heiseberg de Breaking Bad, con calva incluida. El año siguiente volví a participar en Famelab y esta vez sí que me llevé la sorpresa de haber sido seleccionado. Actualmente trato de centrar toda la divulgación que hago en un blog que llevo junto con tres compañeros, Quaerendo.org", relata.

Guido Santos explica que "siempre que he tenido la oportunidad de subirme a un escenario o ponerme detrás de un stand para explicar un concepto científico de forma atractiva lo he hecho". Lo hace porque le gusta compartir con todo el mundo su placer por la ciencia. "Cuando le explico a un amigo que la mayor parte de la materia que forma el universo no la podemos ver y que sólo sabemos que está ahí por la forma en que se mueven las galaxias, y además consigo que se emocione al oírlo, me siento tan bien como si hubiese pasado un día entero en un parque de atracciones", afirma el tinerfeño. Sin embargo, comenta que "yo creo que mis monólogos gustan más por el placer con el que los hago al hablar de ciencia que por mis habilidades para hacer monólogos en sí".

Desde que vive en Alemania es fan de reproducir platos españoles usando ingredientes alemanes. Santos explica que "más que una afición es una necesidad porque la cocina alemana es€ bueno... salchichas y cerveza", comenta el tinerfeño quien asegura que "uno termina echando de menos una buena ensalada o una paella de marisco pero, por desgracia, en mitad del viejo continente, el aceite de oliva y los productos del mar son un lujo, así que para satisfacer mi necesidad intento aproximarme todo lo que los productos que encuentro aquí me dejan a la cocina que los españoles echamos de menos". "Tengo pensado patentar una paella de marisco que se prepara en veinte minutos con marisco congelado y caldo de salmón en lata", sentencia.

Guido Santos explica que le gustaría mucho poder volver a Tenerife para continuar su labor profesional como científico y, "no solo porque en Tenerife se vive muy bien, sino porque me gustaría poder contribuir profesionalmente a la localidad en la cual me formé", afirma. No obstante, reconoce que "cuando uno opta por esta vía profesional ha de mantener la mente abierta respecto a situaciones incómodas, como la de tener que establecerse lejos de tu lugar de origen". En cualquier caso, el tinerfeño no pierde la esperanza de poder retornar a su tierra sin renunciar a la ciencia.

Pero a Guido Santos le entusiasma poner en marcha nuevos proyectos y en la actualidad se encuentra trabajando junto a algunos compañeros en un blog de divulgación donde desarrollan diferentes proyectos. De todos ellos, el que más ilusión le hace es una serie de ficción en la que los personajes parten de situaciones cotidianas y terminan tratando de dar respuesta a preguntas relacionadas con la ciencia. "Los personajes son una filóloga espiritual y romántica y un amante de la ciencia y las novelas de Sherlock Holmes, quien además tiene un amigo imaginario materializado en forma de títere rojo al que llama Watson", relata Santos, quien comenta que el teaser del primer capítulo está disponible en Quaerendo.org.

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