Un bosque de bombardeos

TEA inaugura ´Realidad casi humo´, la mayor exposición del tinerfeño Juan Carlos Batista, que juega con reivindicativas metáforas visuales

18.03.2016 | 01:27
Un bosque de bombardeos
Un bosque de bombardeos
carsten w. lauritsen

Lo primero que se encuentra el espectador al entrar a la Sala A del TEA Tenerife Espacio de las Artes desde ayer es un largo tablón de madera rectangular en cuyo flanco superior brotan árboles ya talados. Esta pieza hace un juego visual con el gran mural del fondo, que parece ser el bosque verde que le falta a la arboleda muerta pero, al acercarse, el visitante se dará cuenta de que solo es humo teñido en tonos de verde. Se trata de un montaje fotográfico con las explosiones de los últimos conflictos armados en Oriente Medio, como las de Siria y Gaza.

Así da la bienvenida Realidad casi humo, una exposición del tinerfeño Juan Carlos Batista que se inauguró anoche en el centro santacrucero. Esta es solo una de las metáforas visuales bañadas en humor negro que se pueden degustar en TEA hasta el 22 de mayo.

Al bosque de bombardeos le sigue una cortina de humo, casi literalmente. Otras explosiones, esta vez del siglo XX, convertidas en vegetación completan la primera estancia, en la que el autor se inspiró en la película La vida es bella de Roberto Benigni, ya que "también trato de mentir jugando a que no es la guerra sino la selva". En la siguiente sala, entrando a la izquierda, Batista plantea un jugoso aunque triste juego. En los cuadros aparecen montajes fotográficos en los que se coloca a soldados de la II Guerra Mundial es paisajes bucólicos, "como una segunda oportunidad para ellos, a pesar de que conocemos su verdadero final", explicó el artista.

Al otro lado de la muestra, entrando a la derecha, el fútbol toma protagonismo mostrando en una pared un balón pixelado que, al mirar de cerca, se descubre que se compone de imágenes de la I Guerra Mundial. De ahí el doble sentido de su título, Mundial 14, que se refiere al encuentro deportivo de 2014 y al bélico de 1914.

Antes de subir a la primera planta de TEA, en la entrada ya hay una pieza de Batista que invita al espectador a entrar a ver la exposición que cuenta con el apoyo de JTI: unos viejos raíles de tren forman una gran espiral.

Las guerras pasadas y presentes, la decadencia de la masculinidad, el paso de la infancia a la edad adulta, la explotación animal y el fútbol como vía de reflexión están presentes en la muestra, que no se sonroja a la hora de hacer un peluche conformado por testículos, un soldado blandiendo un pene o una calavera hecha de vaginas.

Retrato con cuerpo de oso

Batista trabaja fundamental mente solo pero ha invitado a esta exposición a su amigo y artista Julio Blancas para un dibujo en la pared a carboncillo y, además, le ha hecho hueco a un retrato suyo en el que Batista tiene cuerpo de oso.

El comisario de la exposición, Óscar Alonso Molina, comentó que los preparativos de la muestra, "llena de potencia y lecturas", comenzaron hace dos años y sostiene que Batista "nunca había llegado tan lejos como hasta ahora". Es por eso que esta muestra, prevista para hace un año, tuvo que esperar. "Es un artista enorme que habría que exportar", aconsejó Alonso. Aunque no se trata de una retrospectiva como tal, "viene a cumplir sus funciones" porque hay piezas muy recientes como las de papel y de hace más de diez años, como una pipa de fumar de madera con un soldado tallado, de 1997.

Isidro Hernández, conservador de TEA, afirma que Batista "es un artista que por mérito propio necesitaba esta exposición". El gestor cultural, que destaca del autor las "figuras metamórficas entre realidad y ficción", explicó que el artista "es de los de taller, que trabaja de forma obsesiva, comprometido diariamente con su trabajo". Por último, Hernández contó que Realidad casi humo cuenta con obras de la Colección de TEA y del Centro de Fotografía Isla de Tenerife.

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