El volcán de en medio

¿Dónde están los 200 millones?

13.02.2016 | 02:00

E n el análisis realizado por el Consejo Canario de Cultura de los presupuestos que dedica a esta actividad el gobierno de las islas, aparece una desastrosa realidad, se mire por donde se mire. No hay políticas ni gestión posibles que no vayan acompañadas de una partida presupuestaria que las haga realidad. La falta de prioridades políticas pone en evidencia la ignorancia del gobierno.

Con la cultura coexisten dos polos opuestos: la mitificación y la desidia. Mitificarla lleva a confundirla con la antropología y las tradiciones, cuando debe ser una señal identitaria que proviene del pasado sin renunciar a ser un activo del presente y a fomentar tendencias de futuro. Lo tradicional puede difuminar lo innovador y alejar los nuevos conceptos y las vanguardias que requieren de públicos con criterio. Combatir la desidia supondría enfocar la cultura y las artes como estrategia de desarrollo para el territorio y sus habitantes.

Una folía nos llena el pecho de emoción y forma parte de nuestra herencia genética y social, pero una experiencia artística innovadora requiere públicos preparados para recibirla y juzgarla con criterio. Necesitamos un compromiso con la creación y la innovación, creando espacios donde creadores y público se encuentren; más y mejor formación en música, artes plásticas, literatura, audiovisual... Pero la cultura no es barata. Es un gasto y una inversión a la vez, imprescindibles para afianzar la identidad de un pueblo que pueda dialogar con otros desde la interacción y el intercambio.

El informe del Consejo se pregunta, nos preguntamos: ¿Qué significa que el ejecutivo canario asigne sólo un 0,17% a cultura, con un recorte del 6% en un presupuesto que crece, globalmente, un 5,3% respecto al año pasado? La pregunta duele más al saber que desde el inicio de la crisis el recorte está ya en el 85%... Se pasó de 85 a 12 millones de euros. Lo han leído bien. Euskadi, que tiene casi el mismo número de habitantes, invierte diez veces más. ¿Dónde han aparcado la singularidad de nuestra tierra? Quizás nuestros gobernantes continúen con viejos tics y sigan considerando que somos sujetos pasivos de la metrópolis.

Según el informe del Consejo Canario de Cultura, el presupuesto a día de hoy debería ser de 212 millones por el compromiso logrado con los votos de todo el arco parlamentario, en 2007, a propuesta de la plataforma por el 3% para la Cultura en Canarias. Pero en 2016, la cantidad asignada son 12. Y yo añado ¿dónde coño están los 200 millones que faltan?

Las conclusiones nos las da el propio Consejo Canario de Cultura. Son demoledoras y afirman que "a nuestro ejecutivo no le interesa la cultura, en contradicción flagrante con su discurso nacionalista."

El movimiento se demuestra andando. Los carnavales conforman un producto cultural vinculado al turismo, con identidad propia, pero claramente insuficiente. A este paso, acabaremos siendo un territorio semi desértico en cuanto a iniciativa cultural.
Si ustedes, no lo ven, háganselo mirar.

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