Martín y Sicilia, la fórmula del éxito

Los consolidados creadores tinerfeños, que acaban de recibir un premio en Mallorca, afrontan un año de citas internacionales desde la Isla, a la que volvieron hace tres años

23.01.2016 | 02:20
Martín y Sicilia, la fórmula del éxito
José Arturo Martín y Javier Sicilia atendieron a este periódico en su estudio 3Gardenias de Santa Cruz de Tenerife. | carsten w. lauritsen

Los tinerfeños José Arturo Martín (1974) y Javier Sicilia (1971) han demostrado que, aunque no es fácil, se puede vivir del arte. Tras 20 años de carrera, Martín y Sicilia se ha convertido en una marca de arte contemporáneo de éxito. Estos irónicos pintores que parten de fotografías, sobre todo protagonizadas por ellos mismos, aconsejan a los artistas emergentes acudir a las grandes citas internacionales del arte y asumir que hay que formar equipo con los galeristas. Después de vivir 13 años en Madrid y largas temporadas en Berlín, los dos volvieron hace tres años a su Tenerife natal –Martín a la capital y Sicilia a La Laguna– para trabajar desde aquí en el estudio chicharrero 3Gardenias, que comparten con otros artistas.

El tándem está de enhorabuena porque acaba de ganar el III Premio Villa de Santanyí Francisco Bernareggi de Artes Visuales 2015, con su obra La entrevista, concedido por la entidad mallorquina, de forma paralela a la inauguración de la nueva exposición de esta pareja artística, Dime quién soy y te diré quién eres, en la Galería Kir Royal de Valencia. El galardón incluye una muestra individual, que abrirá el 2 de abril. Estos premios organizan una muestra colectiva con los trabajos presentados antes de dar el fallo. Allí estuvieron los isleños y "nos sorprendimos porque había artistas fantásticos de nuestra generación como Avelino Sala y Albert Pinya".

Ésta no es la única cita con la que tienen que cumplir Martín y Sicilia, ya que han sido seleccionados para una residencia de dos meses en Johannesburgo para junio y en agosto tienen que estar en Ciudad del Cabo, África, además de asistir a las ferias habituales del año. También participan en una colectiva comisariada por Adonay Bermúdez en el TEA Tenerife Espacio de las Artes. Se les viene encima un año lleno de motivaciones y mucho trabajo.

Sicilia asegura que "ahora, después de las Fiestas, vamos a comenzar a trabajar". Estos tinerfeños empiezan a crear obra nueva acotando un tema y después desarrollando por separado líneas de investigación. Luego, ponen las propuestas en común y deciden por dónde ir. Estos amigos no le temen al bloqueo creativo ya que "si pasas ocho horas al día en el taller no puede existir", cuenta Martín, quien añade que "es imposible, además, por la cantidad de estímulos e información que hay hoy en día", aunque sí reconoce que "puede haber épocas menos lúcidas o que los problemas familiares te alejen del trabajo".

Cuando tienen las ideas claras les dan una forma teórica para la formalización de la propuesta. Sus piezas suelen hablar, a través de irónicas metáforas visuales, sobre la destrucción del bienestar social y otros problemas que coexisten en Occidente como la migración, la cultura de masas y la identidad ante nuevas realidades políticas. Martín y Sicilia trabajan partiendo de una sesión fotográfica. "Buscamos las localizaciones, el atrezo, el vestuario y a los actores, que son de nuestro entorno cercano, entre amigos y familiares", afirman los pintores, en cuyo estilo, tras 20 años, no se distingue la pincelada de uno u otro. Ya con las imágenes comienzan a crear los cuadros o instalaciones, trabajando con más de uno a la vez.

Vicente López, Cristóbal Tabares y Adelaida Arteaga son algunos de los creadores con los que comparten local de la zona de la torre de la Concepción, que hace las veces de sala de exposiciones, eventos o sesiones de Open Studio para convertirse en una clase abierta para estudiantes de Bellas Artes o galeristas. Al dúo tinerfeño le parece que un estudio artístico "tiene que ser un espacio abierto con vida".

Luminosos ventanales, pruebas de color en la pared, gotas secas en el suelo, piezas de todos los artistas en un rincón o colgando arbitrariamente... Así es 3Gardenias, donde Martín y Sicilia han encontrado la tranquilidad que necesitaban. "Antes teníamos un local en Santa Cruz pero desde 2008 entramos en éste compartiendo con otros artistas y, aunque hemos vivido fuera, no lo hemos querido perder", explican los emprendedores, quienes aseguran que es "un lugar al que se viene a trabajar con una muy buena dinámica, donde todos los artistas estamos en activo". Además, "un estudio como éste es impensable en Madrid".

Estos artistas, que cada vez más se valen de la instalación en sus exposiciones, aseguran que "hemos estado yendo y viniendo a la Isla, según el trabajo, pero no nos hemos desvinculado, ni por dejar de venir ni por dejar de hacer exposiciones".
La decisión de volver se debe, en parte, a que es más barato para ellos producir desde aquí porque, por ejemplo, los alquileres son más asequibles. Además, como cuenta Martín, "en Nueva York y México no saben dónde está Canarias y eso nos hace ser un producto exótico y exportable, más de lo que parece". Lo malo es que "a nivel de materiales no estamos bien surtidos en Canarias: son más caros y falta variedad", según cuenta Martín. Pero lo que peor llevan es el transporte de sus obras fuera de la Isla, una problemática con la que no les queda otra que convivir. "Nuestras piezas son muy grandes y eso hace que sea caro", explica Martín, a lo que Sicilia añade que "esto nos resta valentía a la hora de hacer una pieza grande por miedo a transportarla". Por problemas con aduanas han tenido que retrasar inauguraciones de exposiciones y, lo más grave, una vez les perdieron una pieza que vendieron en ARCO que iba a Sao Paulo, valorada en miles de euros. Explican que "no tiene sentido que no cuesta lo mismo transportar un cuadro desde Madrid al resto de la Unión Europea y desde Canarias sí". Sicilia se queja de que "no existe una libre circulación de productos desde Canarias e incluso algunos galeristas ponen pegas si les dices que eres canario". Los artistas relativizan el problema: "no nos importa tanto porque sacamos las piezas de Europa y tendríamos que pasar por aduanas igualmente desde Madrid". "Tenemos ya nuestros trucos, ¡somos unos expertos del embalaje!", reconoce. Y es que este tándem supera las adversidades con innovación, así que han desarrollado, "una especie de cuadro IKEA: los hacemos desmontables para que ocupen menos en el viaje".

Martín comenta que en esta profesión "aparte de ser pintor tienes que ser emprendedor, llevar redes sociales, hacer promoción, estar en continuo contacto con los coleccionistas, curadores (comisarios), conocer nuevas galerías, etc.". Saber venderse es, pues, una parte muy importante del trabajo de los tinerfeños, a los que "siempre nos gustó la parte de marketing, lo hacíamos desde la Facultad: es igual de importante qué haces que cómo lo vendes". Sicilia añade que esta norma "se cumple si se parte de la base de que lo que vendes sea bueno porque no daría a nadie el consejo de que da igual lo que hagas que si lo vendes bien no importa". Al respecto, Martín apunta que "un artista que está empezando y tiene un producto que no está maduro puede suplir esa carencia de calidad con actitud porque se le verá que, aunque no llegue, apunta maneras".

Para esta pareja de artistas es muy importante "entender las reglas del mercado", a pesar de que "existen prejuicios desde la Facultad de Bellas Artes de que vender el arte al mercado es algo malo pero comercializar no va en detrimento de la calidad". "Desde mitad del siglo XX los galeristas han jugado un papel tan importante como los artistas", remarcan. Por eso estos exitosos creadores animan a los que empiezan a "asumir los porcentajes que se llevan las galerías porque hay que funcionar como un equipo". Este consejo "es algo que tuvimos claro desde el principio".

En cuanto a salir de la Isla, Martín y Sicilia decidieron que querían vivir en Madrid en tercero de carrera "porque el cuerpo nos pedía ir fuera". Y lo hicieron para trabajar cuando tuvieron una exposición pactada. Nunca se han marchado "con el hatillo sobre el hombro" y por eso no lo recomiendan: solo salir con algo asegurado. Aunque "aquí hay artistas con carrera nacional escasa como Gonzalo González o Pedro González y sin embargo hay vivido de esto", Martín y Sicilia creen que "el artista tiene que ser un poco nómada porque eso le enriquece". Aconsejan a los artistas emergentes ver la programación de las ferias internacionales de arte "e irte con un dosier de tu trabajo bajo el brazo, así es como nos han salido a nosotros las cosas, siempre invertimos en promoción". "Puede parecer caro pero si vas dos semanas a Madrid durante ARCO, por ejemplo, ya ves lo que están haciendo otros artistas y vas consiguiendo contactos", recomienda Martín, quien cuenta que "hay mucha gente que manda los cuadros a las ferias y se queda en casa pero es que es allí donde se conoce a la gente, ¡para eso están!". Ponen como ejemplo la bienal de La Habana, que visitaron una vez y nueve años más tarde los llamaron para una exposición. Curiosidad, ambición, talento y promoción, la fórmula del éxito de Martín y Sicilia.

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