La cuidada firma de Sara Herranz

La ilustradora tinerfeña llenó la Librería La Isla de jóvenes que buscaban un recuerdo en sus libros

31.12.2015 | 02:00
La estampa que vivió la librería La Isla durante la firma de libros de Sara Herranz.

Un cuño deja el dibujo de una de sus ilustraciones, ella lo remata con su característico toque de color rojo y sombras en lápiz, una dedicatoria en sus siempre mayúsculas letras y su firma. Así de meticulosa es Sara Herranz con sus seguidores, que ayer llenaron la Librería La Isla de la capital tinerfeña para obtener el sello de la ilustradora canaria, que triunfa con su libro Todo lo que (nunca) te dije lo guardo aquí, que ya va por la tercera edición.

La tinerfeña atendió a sus fans, sobre todo mujeres jóvenes, con esmero en el trazo y cariño en el trato, un aprecio mutuo que ella recompensaba con una firma que le costaba una media de dos minutos hacer, una chapa y un marcalibros de regalo. "En el mundo de la ilustración es normal tomarse su tiempo, yo he hecho colas de horas para que me firmen un libro, y prefiero hacerlo así para que no se lleven solo un rayón", explicó la autora de 29 años afincada en Madrid.

Herranz sí llegó puntual a su cita, las que llegaron temprano fueron sus seguidoras más noveleras, que esperaban desde mucho tiempo antes. Decenas de jóvenes, muchas de ellas de apariencia moderna acorde a la estética que desarrolla la artista en sus dibujos, pasaron por la librería chicharrera con el libro de casa o aprovecharon para comprar la edición especial limitada que viene con una talega y dos postales, la agenda o el calendario 2016.

En la primera media hora de la firma de libros se vendieron medio centenar de ejemplares de la edición especial. Y es que fueron muchas las personas que acudieron a esta cita con la autora, muy amiga de las redes sociales. "Yo me enteré de que venía a firmar porque ella lo puso en su cuenta de Instagram", explica Margot, natural del Sur de la Isla pero que reside en la capital.

"¿Para quién se lo dedico?". Ésta fue la pregunta más repetida. Laura, Margot, Lubna, Isabella, Sonia y Estefanía fueron algunos de los nombres que escribió Herranz de su puño y letra. "Para María y Sara", contestaron unas jóvenes a la pregunta de la artista, quien respondió con una sonrisa: "¿Custodia compartida?". Las hermanas rieron y confirmaron que sí, que era de las dos.

No fueron las únicas hermanas en acudir a la cita, Lubna y Nur Morales, vecinas de El Rosario, también se trasladaron a Santa Cruz. "Hoy es mi cumpleaños, así que es una coincidencia genial", reconoció Lubna, la mayor, con 23 años. Su hermana pequeña, de 18, ya había conseguido la firma de la autora en una anterior cita que tuvo lugar en la Librería Lemus a principios de año. "La conocimos a través de las redes sociales antes de que sacara el libro, que nos encantó, aunque no es para leerlo cuando estás triste", cuentan las jóvenes.

Herranz compartió tímidas confesiones con sus admiradoras: "Cuando acabé Bachiller me pasó como a mucha gente, que no sabía que hacer y cursé un año de Historia del Arte en la Universidad de La Laguna". A la pregunta de si ha vivido todo lo que ha dicho y dibujado en su libro, Herranz le explicó a Margot que "hay parte de ficción pero reconozco que cuando el editor me dio el libro por primera vez vi mucho de mí y me asusté pero ahora me he distanciado y veo más al personaje".

Otras amantes del trazo decidieron no romper el silencio que se formaba mientras Herranz creaba el especial recuerdo en la segunda página del libro.

La sensibilidad que transmite la tinerfeña en sus personajes, sobre todo mujeres de labios rojos, que transmiten sensualidad y movimiento, es lo que consigue atraer a su público. Herranz, que no se acaba de creer su talento y lo achaca a la suerte, invita con sus personajes, muchas veces seguidos de frases inspiradoras que dibujan una sonrisa, a entrar en un mundo de amor de juventud bohemio y apasionado.

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