Fernando Menis inaugura un auditorio en Polonia, su primera gran obra internacional

El arquitecto tinerfeño ha querido "crear un auditorio que consiga el mayor rendimiento posible, que sea adaptable a diversos eventos"

16.12.2015 | 12:05
Fernando Menis inaugura un auditorio en Polonia, su primera gran obra internacional

El arquitecto tinerfeño Fernando Menis inauguró el pasado sábado un auditorio en Torun, Polonia, obra que le llevó más de ocho años y que supone su primer gran éxito fuera de España. La apertura al público de este Palacio de la Música de Jordanki tuvo lugar con un concierto sinfónico.

La parcela del Auditorio CKK Jordanki se encuentra en un anillo verde que rodea el centro histórico de la patrimonial cuidad polaca de Torun, en el límite de la nueva zona de desarrollo de la ciudad. Menis explica que ha querido "crear un auditorio que consiga el mayor rendimiento posible, que sea adaptable a diversos eventos y a distintas capacidades de público, e incluso capaz de celebrar varios actos independientes simultáneamente; capaz de absorber eficazmente espectáculos de música sinfónica, de cámara, teatro, ópera, cine, musicales, etc. y que a la vez sea un lugar del que los ciudadanos de Torun puedan sentirse orgullosos".

En la elaboración del proyecto se dio prioridad a la percepción de toda la actuación como la de un gran espacio libre y verde en el centro del cuál se sitúa una gran sala de conciertos. Por otro lado, la vista panorámica desde el río Vístula, que atraviesa toda Polonia, debía mantenerse intacta, por lo que resultaba indispensable que la altura del auditorio fuera la menor posible. Además de ajustarse a la restrictiva normativa, el proyecto ha de ser capaz de desarrollar la sensibilidad suficiente para enfatizar los valores históricos circundantes y responder al nuevo desarrollo que articula.

El auditorio resuelve la fusión entre lo nuevo y lo viejo a través del empleo de materiales. El interior es de ladrillo, material tan presente en las fachadas del centro histórico que hasta se dice que es posible tocar el gótico en sus calles. El exterior se resuelve con hormigón muy claro, casi blanco, y deja aparecer el revestimiento interior en sus huecos, a modo de rasgaduras. La fachada reinterpreta así la tradición artesanal del ladrillo al tiempo que establece un paralelismo entre la tectónica de la ciudad y la situación estratégica de la parcela. El juego de colores, rojo y blanco, enfatiza esta dicotomía entre la herencia sugerida por el empleo del ladrillo y la tecnología y modernidad de los nuevos desarrollos urbanos.

Una de las características más representativas del proyecto es su sistema de acústica variable. El Palacio de la Música de Jordanki va a convertirse en la carta de presentación cultural de la ciudad de Torun a nivel internacional. Gracias a su localización única y posición estratégica, este edificio aspira a ser un objeto singular, un emblema, reflejo y orgullo de la nueva sociedad, un nuevo icono y atracción turística de la ciudad.

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