Timur Fayziev: "Mi máxima es que el bailarín no salga 'vacío' al escenario"

"Admiro el valor de los coreógrafos que se adentran en la danza contemporánea", asegura el director del Ballet de Moscú

06.12.2015 | 01:44
El director Timur Fayziev.

El bailarín Timur Fayziev fundó en 1989, cuando todavía trabajaba como solista, su propia compañía: Ballet de Moscú - Moscow Ballet RFB.
Con su treintena de bailarines, ha girado por más de 60 países y ha realizado más de 2.000 representaciones. Aún hoy, a sus 62 años, sigue adelante con este proyecto que exalta la excelencia de la danza clásica con la pasión del primer día. Y ni por asomo se le ocurre dejar la dirección de su querida compañía. El Ballet de Moscú llega con su gira anual a Tenerife con dos clásicos Tchaikovsky. Abren el telón mañana en el Teatro Guimerá de Santa Cruz con El lago de los cisnes y el martes suben al mismo escenario su Cascanueces. Por último, la compañía rusa viaja al Auditorio de Los Cristianos, Arona, para volver a representar este último éxito navideño. Las entradas para disfrutar de estos espectáculos de danza de alto nivel cuestan 29 y 38 euros.

¿Cómo se prepara la compañía para estas giras tan largas que incluyen grandes viajes? ¿Qué número de personas y bultos con atrezo y vestuario se traslada para mover los espectáculos?

Iniciar una gira, con todo lo que conlleva, no es tarea fácil. Esta es nuestra gira número 104 y, afortunadamente, la experiencia y el esfuerzo de cada persona del equipo, cada uno en su papel, hacen que posteriormente la logística esté muy bien preparada y todo fluya según lo planificamos. Y aún con todo el tiempo que llevamos haciéndolo, siempre existen esos nervios iniciales. Además de los 30 bailarines, contamos con un equipo encargado de cuidar cada detalle que hará posible que las representaciones salgan tal y como las hemos imaginado. En total, viajamos 42 personas entre bailarines, profesores, vestuario, técnicos y producción. Grandes bolsas albergan los telares y vestuario que necesitamos para cada función, organizadas por títulos, para posteriormente, de manera sencilla, realizar todos los desplazamientos.

¿Cuántos bailarines tiene la compañía actualmente? ¿Suele ser un equipo fijo o se dan bastantes sustituciones o renovaciones?

Como te he comentado, son 30 los bailarines que viajan en cada gira. Para mí es muy importante la relación entre ellos: son muchos días juntos los que pasamos al año. Y para ser esa gran familia que es el Ballet de Moscú, no solemos variar la formación. No obstante, en cada gira, dejamos cabida para 5 ó 6 nuevas promesas, para posteriormente ir realizando los cambios naturales y de exigencia artística.

¿Cómo funciona la compañía cuando no está de gira? ¿Cómo son los ensayos?

Al año, nos encontramos de gira unos seis meses. Como es lógico, cuando terminamos cada una de ellas, todos nos merecemos un pequeño descanso, tras el cual, nos volvemos a poner en marcha para preparar el siguiente tour.

¿Qué le aporta el Ballet de Moscú a los clásicos como El lago de los cisnes o el Cascanueces?

Desde que creé la compañía, he tenido como premisas el respeto hacia las coreografías originales, evidentemente revisadas por mí y alimentadas con cada uno de los artistas. Y siempre he pensado en la importancia de la asimilación de los personajes por cada uno de los bailarines. Mi máxima es que el bailarín no salga vacío al escenario, ha de sentir su papel, ha de poder expresarse delante del público como si estuviera contando su historia a un amigo. Esa cercanía es muy importante también para mí. Por lo que pienso que, aparte del respeto a las coreografías y a la técnica y disciplina de la escuela rusa de ballet, aportamos mucho calor y cariño a la hora de interpretar cada título.

Muchas personas en las Islas ya han disfrutado de sus espectáculos en anteriores giras, ¿merecen estos clásicos que la gente repita?

Creo que si algo te ha hecho sentir bien, lo mejor es repetirlo, ¿no? (risas). No, hablando en serio, cada una de nuestras representaciones son algo muy vivo, no hay dos iguales, por algún cambio de bailarines, por el estado anímico del espectador, etc. Es un trabajo muy visceral, y se pone mucho corazón en él, por lo que las sensaciones pueden ser muy diferentes en cada función. E incluso, el mismo público, tiene la oportunidad de fijarse en detalles que no vio la primera vez.

Coincide esta gira con las época navideña, ¿se disfruta más, tanto el bailarín como el espectador, de títulos como el Cascanueces en estas fechas?

Cascanueces nos brinda, en muchas ocasiones, la oportunidad de dirigirnos a un público infantil, que te ve con otros ojos, que sueña y disfruta de otra manera, y que convierte nuestras funciones en algo más mágico aun.

¿Qué responsabilidades vienen acompañadas del éxito y la marca del Ballet de Moscú?

Nuestra marca tan solo conlleva trabajar duro, y ser sinceros y honestos con el público que viene a vernos. Si trabajas con el corazón, creo sinceramente que no se hacen marcas se genera confianza. Y es ahí donde el espectador habla bien de ti y confía en que será un gran espectáculo porque lo interpretas tú. Y sabe que nunca le decepcionarás.

¿Se ha planteado alguna vez dejar de dirigir el Ballet de Moscú? ¿Ha preparado a alguien para que lo sustituya cuando usted decida dejarlo?
No es algo que pase por mi mente. Esto es mi vida, y no me concibo sin estar haciendo lo que he hecho tantos años.

¿Le afectó a la compañía el éxito de la película El cisne negro (Black Swan) de Darren Aronofsky, por popularizar El lago de los cisnes?
No especialmente, pero creo que todo lo que se haga por difundir este arte que es el ballet es bueno, como fue cuando se estrenó esa película. Fue un granito de arena más, el cual todos recibimos con agrado.

¿Qué le parecen las nuevas propuestas de danza contemporánea que se hacen hoy en día? ¿Es usted consumidor de todo tipo de espectáculos relacionados con el baile?

Por supuesto. Yo creo en la expresión de la danza en cualquiera de sus estilos. Evidentemente, la clásica es mi mundo, pero siempre he visto con gran interés otros estilos. La danza contemporánea es mucho más arriesgada, admiro el valor de los coreógrafos que se adentran en ella. Nosotros incluso llegamos a interpretar una versión de Carmen coreografiada por Radu Poklitaru. Fue una gran experiencia.

¿Cuál es el papel de la danza en el mundo actual?

Pienso que la danza siempre ha estado ahí para hacernos soñar, evadirnos de nuestras rutinas, para conversar con nosotros contándonos historias y recordarnos nuestro lado humano. Eso es algo válido para hoy y para siempre. Ese es su papel.

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