Los cuentos, también para bebés

La narradora Isabel Bolívar se especializó en estas sesiones para niños de cero a tres años, que actualmente programan La Laguna y Santa Cruz con tanto éxito que hay listas de espera

04.12.2015 | 02:00
Esta imágen corresponde a la última sesión de bebecuentos de Isabel Bolívar en la abarrotada Biblioteca de Añaza, donde los pequeños se divirtieron aprendiendo.

"Yo tengo una hormiguita que camina por aquí, chiquichiquichiqui chiquichiquichiquichiquichí€". Ésta es la canción acompañada de cosquillas que la narradora oral especializada en cuentos para bebés, Isabel Bolívar, inventó para mantener relajado a su propio hijo mientras le cambiaba los pañales. "¡Un temazo!", exclama entre risas la tinerfeña, quien afirma que su creación es ya "todo un éxito entre los padres que acuden a mis sesiones". Y es que los denominados bebecuentos son ya una oferta regular de ocio en Santa Cruz y La Laguna que hasta acumulan listas de espera que doblan la capacidad máxima de cada sesión: 15 bebés con dos acompañantes cada uno.
De hecho, esta misma tarde la Biblioteca Municipal Central-TEA acoge a las 17:30 horas una nueva sesión de bebecuentos, destinada a menores de entre los 6 meses y 3 años, que se enmarca en el ciclo SantaCruzdeCuento. Estos encuentros prematuros con la lectura de aproximadamente 30 minutos de duración buscan de propiciar la estimulación sensorial, comunicativa y motora de los pequeños.

Bolívar no solo utiliza "temazos" como el de la hormiguita, sino que también usa objetos customizados por ella como guantes, paraguas, títeres y hasta un plumero, todo ello basado en las historias de libros especializados en bebés. Estos cuentos se caracterizan por ser cortos, sencillos y generalmente en verso, "ya que el sentido del ritmo y la musicalidad captan la atención de los bebés", cuenta le experta.
"Un libro adecuado para el bebé es aquel que pueda manosear, por eso se trabajan de cartoné y reforzados con goma eva", explica Bolívar. En estos libros la imagen debe ser clara, sencilla "y relacionada con la palabra dicha, ya que ayuda al bebé a comprender el mensaje y es motor que activa la comunicación mediante el lenguaje verbal". Estos "libros para experimentar" suelen incluir diferentes texturas, sonidos, solapas y todo aquello que estimule al bebé.

En cuanto al contenido, los cuentos para bebés "suelen hablar de acciones cotidianas, propias del el día a día del bebé, como comer, bañarse, vestirse, salir a pasear, ir de vacaciones o ir a la cama; y todo aquello que ayude al bebé a conocer y comprender el mundo que le rodea: animales, alimentos, vehículos, etc.". También es importante el autoconocimiento, "por eso estos cuentos incluyen juegos de dónde están los ojos, las manos, los pies, etc.". Además, los libros de letras, números, colores y primeras palabras son muy frecuentes.

La sesión perfecta surge de la unión de un programa bien construido, corto y que combine canciones con otros estímulos sensoriales, visuales y táctiles; y de la implicación de la familia. "Ellos son los absolutos protagonistas", afirma tajantemente la intérprete, quien no dejó de contar cuentos hasta quince días antes de dar a luz. "El contacto físico entre el bebé y los miembros de su familia es fundamental, ya que el afecto es vehículo de comunicación y aprendizaje", destaca la artista, quien ve los resultados de estas sesiones en su propio bebé.
Isabel Bolívar anima a los padres y familiares a "jugar, jugar, jugar, ¡ahí está el éxito!" y a "no desechar ninguna de sus creaciones", como su éxito de la hormiguita.

"Es emocionante ver crecer a los bebés que acuden a los bebecuentos de forma regular, ver cómo pasan de gatear a andar", reconoce la también actriz, quien pone como ejemplo que "en la última sesión dos mellizas vinieron ya sin carrito". Bolívar asegura que en sus sesiones "más de uno ha dado sus primeros pasos hacia un libro que yo sostenía". También hay despedidas y la narradora se ha visto obligada a diplomar, como ella dice, a más de un niño al cumplir 3 años, edad límite marcada para estas sesiones.

Primeros pasos

La historia de los bebecuentos en Tenerife comenzó en la Biblioteca Pública del Estado de Santa Cruz, en el Parque la Granja, de la mano de la narradora Beatriz Montero, pero no fue hasta 2013 cuando se programó de manera regular gracias a la también narradora Laura Escuela. La consolidación como actividad estable llegó en 2014 para la Biblioteca Municipal de La Laguna. En el presente año llegó el proyecto a Santa Cruz, donde se ofertan sesiones de bebecuentos en la Biblioteca Municipal de Santa Cruz-TEA y la Biblioteca Municipal de Añaza. Solo en este año se han llevado a cabo 21 sesiones, a las que acudieron unas 250 familias. Estos datos que aporta la intérprete "son indicadores de la demanda, y a su vez de la necesidad de actividades socioculturales para niños desde edades tempranas".

Como experiencias de bebecuentos en el exterior, Bolívar destaca a la Fundación para el Fomento de la Lectura, Fundalectura, de Colombia, que, junto con el Gobierno, ofrece muchas actividades de lectura en familia.

La narradora oral Laura Escuela, una de las muchas artistas canarias que se ha visto obligada a salir de España para desarrollar su profesión, ha sido la mentora de Bolívar, enseñándole por primera vez lo que era un bebecuento. Las primeras sesiones de Bolívar llegaron por encargo de la editorial Anaya, con la que sigue trabajando.

A esta madre y actriz esto de "vivir del cuento" le está aportando mucho a nivel personal y profesional. "15 años en las artes escénicas ayudan pero sin duda ser mamá de un bebé de 21 meses ayuda aún más", admite. Bolívar confiesa que de las sesiones de bebecuentos "lo que más me enternece es presenciar cómo los abuelos, tan importantes en la crianza de los hijos, me piden pasar para colocarse a un ladito y deleitarse viendo disfrutar su nieto de la sesión con sus padres".

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