Yolanda Auyanet: "Casi todas las heroínas de Verdi son mujeres de carácter"

"No creo que la ópera sea elitista; muchas veces ir a un partido de fútbol es más caro", afirma la soprano grancanaria que canta en ´El trovador´

24.11.2015 | 02:20
La grancanaria Yolanta Auyanet.

Yolanda Auyanet regresa a Tenerife y lo hace para afrontar uno de los retos que soñaba hace años: interpretar el rol de Leonora en la ópera El trovador. Este papel lo estrenó el mes pasado en Ópera de Toulon en Francia y ahora se podrá ver dentro de la temporada Ópera de Tenerife 2015, en las funciones que tendrán lugar mañana, el jueves y el sábado en la Sala Sinfónica del Auditorio de Tenerife Adán Martín.

La soprano grancanaria recuerda que hasta los 17 años quería ser médico y cantaba porque a su padre le gustaba la ópera, pero no le ponía mucho interés hasta que fue conociendo los personajes y las historias. Así fue como se enamoró de la lírica y decidió dedicarse profesionalmente a este mundo, que la ha colocado como una de las figuras canarias más destacadas dentro del panorama internacional

Las reinas de Donizetti también estaban en su lista y el público de Auditorio podrá verla en María Estuardo en diciembre.

Sí, ya voy por la segunda, me falta una más. También es, digamos, uno de los retos que tenía en esta nueva etapa de mi carrera y poco a poco los voy consiguiendo. Ir debutando con las reinas donizettianas.

Si estos papeles hubieran llegado en otro momento anterior, ¿los habría aceptado?

He tenido ocasión de hacer papeles que me han propuesto en otros momentos de mi carrera, papeles que yo consideraba que no eran para mí en ese momento, por lo que he dicho que no muchas veces. La Leonora no, tengo que decir que no me la habían propuesto, pero sí otros papeles verdianos de esa envergadura o más quizás y he dicho que no. He intentado llegar en el momento justo y, por ahora, no me he equivocado. No quiere decir que en algún momento –todos somos humanos– me pueda equivocar, pero hasta ahora he ido despacio y segura de lo que hago. Luego, ya lo que se perciba desde el exterior puede gustar o no, pero lo importante es que estoy segura de lo que hago y que no me haga daño.

¿Diría entonces que salud, técnica y buena cabeza son los tres ingredientes para una carrera afianzada como la suya?

Sí, salud, técnica, buena cabeza y, bueno, estar dotada de cierto talento [ríe]. Tener cierta disposición que facilita muchísimo el trabajo porque, si no, se convertiría todo en una cosa mucho más complicada y un dispendio de energía.

¿Qué características dramáticas posee la Leonora de Auditorio de Tenerife a diferencia de la que interpretó en Francia?

Casi todas las heroínas de Verdi son mujeres con mucho carácter, con gran determinación, a pesar de su juventud y que por amor son capaces de hacer cualquier cosa, incluso sacrificar la propia vida. Muchos personajes femeninos verdianos reúnen esa característica, que es bastante femenina, el sacrificarse por amor, a lo mejor no hasta la muerte, pero sí lo es esa capacidad, incluso más que los hombres.

¿Cómo es su Leonora?

Sobre todo, por mi carácter y por mi formación, intento ser lo más respetuosa posible a lo que está escrito, o por lo menos lo que creo que quería el autor. A veces, con los años he llegado a un cierto equilibrio porque en muchas ocasiones mi visión, o lo que yo quería conseguir de un personaje, no coincidía con lo que podía hacer en ese momento, pues porque requería un cierto fraseo, una cierta capacidad de fiato, frases largas que a lo mejor en cierto momento con Verdi no lograba hacer. Me pasa también con Puccini. Poco a poco he ido adaptando ese sueño que tenía con las posibilidades reales, y al final he llegado a un equilibrio que es en realidad a lo que tenía que llegar. Muchas veces uno se pone unos retos quizás demasiado altos, que no está mal, porque así tienes más capacidad de superación, pero con los años también te das cuentas que así te pones demasiados muros delante. Hay que aprender un poco a ser más elásticos y eso me ha ayudado a llegar con una cierta tranquilidad a los personajes.

Verdi concebía la ópera como un género intrínsecamente popular y, sin embargo, hoy en día la consideración de que goza este género es la contraria, se percibe como elitista.

Más que nada es por desconocimiento. En tiempos de Verdi no había otra cosa y el teatro era la diversión de todos, desde el pueblo llano hasta los aristócratas. Ahora hay mucha más oferta de ocio y la ópera se ha quedado en una especie de burbuja que parece que se ha convertido en un arte elitista. Pero no estoy para nada de acuerdo con eso. ¿Por qué es elitista? ¿Porque cuestan mucho las entradas? En teatro hay localidades a todos los precios, desde platea hasta la última fila de arriba, y además, dependiendo de si es la primera o la última función, también varían los precios. Que yo sepa, muchas veces ir a la ópera cuesta menos que una entrada para ir al fútbol. No me sirve que digan que es un muy caro. Es muy caro para llevarlo a escena, eso sí, de hecho, con la taquilla nunca se va a recuperar el dinero, habría que poner las entradas a 1.000 euros o más. Como eso no es posible, la ópera, como mucha parte de la cultura, tiene que tener subvención de algún tipo, privada o pública, pero no es un arte elitista. Cualquier persona de la calle, basta que conozca lo que se hace en los teatros para que se aficione a la ópera. Es el espectáculo total, tienes teatro, música, baile... Todo. Y si quieres culebrón, también lo vas a poder ver porque muchas de ellas son culebrones.

No es igual la tradición operística europea, con Italia como cuna, con la de otros países como los de Asia o Latinoamérica.

En los países de América Latina la tradición es mucho más parecida a la nuestra. Y los asiáticos ya tienen otro tipo de acercamiento a la lírica. Lo cierto es que el país de origen es Italia y, con todos los problemas económicos y políticos que hay allí ahora, como en el resto de Europa, sigue siendo la cuna de la lírica y aunque quizás ya otros teatros se hayan convertido en los más importantes del mundo, como el Metropolitan de Nueva York, Staatsoper de Viena o el Covent Garden de Londres, La Scala sigue siendo La Scala, y los teatros italianos, con todos los problemas, son el sueño de los que hacemos este trabajo.

Usted se crió en un entorno musical y desde pequeña cantaba, ¿pensó alguna vez que tendría la oportunidad de hacerlo en su tierra en un edificio como Auditorio de Tenerife?

No quería dedicarme a ello, lo hacía de forma natural porque me gustaba y en casa todos cantan o tocan algo. Yo quería ser médico hasta los 17 años. Cierto es que tener la posibilidad de contar con estos auditorios que tenemos (Adán Martín y Alfredo Kraus), estas orquestas, el Festival de Música de Canarias, en fin, una gran oferta significa que se están haciendo y se han hecho cosas muy buenas y muy importantes. Digamos que somos un pueblo cultural, en concreto, muy musical, un pueblo dotado con mucho talento para la música.

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