La imagen, un juego de poetas

TEA inauguró anoche ´Cristales de ultramar´, del lagunero afincado en Barcelona José Carlos Cataño, que mezcla el paisaje isleño con mitología

12.09.2015 | 02:20
Una mesa con poemas y otros recuerdos del autor, que se muestra en una de las salas.

José Carlos Cataño (La Laguna, 1954) es un poeta que juega, no con la palabra como la gran mayoría, sino con la imagen. Y así lo constata Cristales de ultramar, la exposición que inauguró anoche TEA Tenerife Espacio de las Artes en la Sala A de su planta superior. Cataño, afincado en Barcelona, expone 37 poemas visuales en los que mezcla fotografías suyas de paisajes de Canarias con elementos de la mitología clásica, sobre todo ninfas. Estas píldoras surrealistas se podrán disfrutar hasta el 25 de octubre.

El negro se hace con las paredes de esta exposición, interrumpido en perfecto orden por estas piezas de pequeño formato, una recopilación de la obra del artista en los últimos cinco años. También en las paredes se pueden leer poemas de Cataño, esta vez creados con palabras. Además, una mesa recoge recuerdos del autor junto a sus versos editados en papel.

El director del Centro de Fotografía Isla de Tenerife, Antonio Vela, catalogó la obra de Cataño de "singular: son pedazos evocadores de la isla". El director insular de Cultura, Educación y Unidades Artísticas del Cabildo, José Luis Rivero, explicó que "esta exposición está en la línea de TEA de rescatar e integrar a los artistas canarios que viven fuera".

Diversión y Photoshop

Este poeta y ensayista español confiesa ser un amante del blanco y negro, que "para mí simboliza la pérdida de la isla y de mi madre, que falleció a los pocos meses de marcharme a la Península". "Pero con Photoshop [el programa de edición fotográfica digital] recuperé el color", confiesa el autor. "Comencé casi como distracción, como quien dibuja garabatos mientras piensa, y pasé a la manipulación de la imagen casi sin darme cuenta", explica el también comisario de exposiciones. En cuanto al proceso, Cataño admite que "me divertía insertar en estos paisajes volcánicos de las Islas –mitificadas por la distancia– a las ninfas y otros elementos".

"Me llama la atención la ausencia de arquitectura renacentista en las Islas y su paisaje áspero que denota la desaparición de un pueblo que ya no existe", analiza el artista, refiriéndose al exterminio indígena por parte de los conquistadores.

Cataño reconoce que iba para pintor, pues estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Cruz con 15 años pero finalmente en 1974 abandonó la Isla y la pintura, –aunque se considera un "dibujante secreto"– y la Filosofía y las Letras fueron su nuevo camino.
Cataño es sincero. "Llamarme artista plástico es demasiado pretencioso, yo soy un poeta" sostiene el artista, para quien "mis islas están siempre presentes en mi imaginación y en mi sangre".

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