Inma Mira: "Haciendo de Evita noto una energía conmigo"

"En los ensayos siento algo muy fuerte que respeto", asegura la actriz, cantante y bailarina que interpreta a Evita en el musical tinerfeño

03.07.2015 | 13:30
La actriz y cantante alicantina Inma Mira en uno de los pasillos del Auditorio de Tenerife Adán Martín antes de comenzar un ensayo.

La enérgica alicantina Inma Mira es la encargada de dar vida a la mismísima Evita en el musical de producción propia que Auditorio de Tenerife estrena mañana. Esta actriz, cantante y bailarina de 35 años cumple su sueño interpretando a l icono argentino, del cual habla en primera persona y por la que hasta se ha teñido el pelo de rubio.

¿Que tal los últimos ensayos?

Superintensos. Una vez entramos en los ensayos entramos en el universo Evita , nos dejamos llevar por todo y no somos conscientes ni de la hora. Estamos concentradísimos y luchando para que esto salga bien. A veces no me da tiempo ni de tomar un traguito de agua ni de ir al baño pero feliz, muy feliz.

¿Cómo acabó una alicantina protagonizando un musical en Tenerife?

Te cuento: yo conozco el Auditorio, estuve aquí trabajando en el musical Sonrisas y lágrimas. Entonces estaba embarazada, así que tocaba el violín pero desde entonces conozco al director Jaime Azpilicueta y al director musical, Julio Awad. Sabía que ellos hicieron Jesucristo Superstar y en su día pensé qué maravilla pero al no ser de aquí ni me planteé intentarlo. Luego para Evita ya me tocaba mucho porque es uno de esos personajes que toda actriz quiere hacer. Al final me animé y envié el vídeo para el casting pero sabiendo que no tenía el máximo requisito, ser canaria, y es totalmente lógico porque todos mis compañeros son de aquí pero bueno, es como que tocaba y la vida me ha dado este regalo gracias a Jaime Azpilicueta, que confió en mí y vio claro que yo era su Evita ¡Imagínate cómo me siento! Y además con Jaime, que es el mejor director de musicales que tenemos, que lo montó hace 30 años. Estamos hablando del director original de Evita en España. Es un sueño hecho realidad. Me encanta Tenerife y siempre que vengo a trabajar me lo paso genial.

¿Cómo es estar fuera de casa?

Estoy súper a gusto. Lo digo siempre, mis compañeros desde el primer día me tomaron como parte de aquí. Hemos tenido una conexión muy buena, somos uno. Aparte, coincidió que cuando llevaba un mes aquí, mi compañía de Madrid vino con un espectáculo al Guimerá, con lo cual, siempre que vengo tengo trabajo. La gente aquí es puro amor conmigo, me siento en casa, hasta me compraría una.
Tan buenas migas ha hecho con el reparto que ya ha cantado en un concierto de uno de ellos, Agus Llamazares.

Claro, me lo pidió ¿y cómo no iba a cantar con él? Ellos ya se conocían la mayoría, nuevos somos seis o así pero ni se nota. Yo no quedo tanto porque la Evita tiene que cuidarse pero somos un grupo muy bueno que hacemos nuestras quedadas.

¿Qué sabía de Evita antes de comenzar y qué sabe ahora?

Lo que todo el mundo: esposa de Perón, personaje histórico femenino de los más importantes, y una revolucionaria muy querida por el pueblo argentino, que murió con 33 años, como Jesucristo, –que me parece muy simbólico por los dos musicales montados aquí– y que había un musical que lo contaba. Luego profundicé y en los vídeos vi su energía, personalidad, temperamento y poder. Es apabullante. Y, aunque se dice que el musical saca lo malo, no se la puede juzgar por lo que hizo por el camino con lo que supuso para la historia.

¿Qué es lo más complicado?

Es un personaje histórico del que todos tiene una referencia, ése es el peso. El teatro musical casi siempre es ficción y no te metes tanto pero aquí no hay otra forma: cantamos desde los principios hasta que me muero. Es una barbaridad.

Y una responsabilidad.

Sí y la vivo a gusto, me hundo con ella. Es brutal el proceso desde que llega a Buenos Aires con la alegría más grande hasta que al final le ataca el cáncer. Y eso me toca porque si no siento la enfermedad no expreso nada.

¿Ha sido difícil vocalmente?

Evita es de lo más complicado que puede haber en musical porque todo lo que hace Andrew Webber es más ópera: no hablamos ni una palabra, es toda la obra cantada. La ventaja es que soy músico, tengo la carrera de violinista clásica, así que tengo mucho solventado porque leo la partitura. Luego viene la parte vocal que ya veréis que es bastante fuerte. El compromiso mayor es meterte en el meollo porque es la única forma de hacerlo, te tienes que entregar. No creo en cosas raras pero noto una energía, que la siento conmigo. No quiero decir que su espíritu esté aquí pero sí una cosa muy fuerte que respeto. Siempre pienso en ella.

¿El momento preferido?

Me gusta mucho el concierto de caridad cuando conozco a Perón, cómo ella con una canción lo conquista, lo liga. También me encanta la canción de Talismán en su momento de esplendor cuando hace la tournée por todos los países donde ella está muy a la moda y lleva trajes de Dior. Leo Martínez ha hecho una ropa espectacular y yo disfruto con cada trapito que me pone. ¡Es que es todo es de 10 en este musical!

¿En la vida real hacen falta más Evitas?

Creo que sí. Está el tópico de que cualquier tiempo pasado fue mejor pero es verdad que la gente antes se implicaba más y hacía movimientos más sentidos. Ahora estamos en una época en que nos quejamos, hay crisis pero nos cuesta tirar.

¿Cree que Manuela Carmena tiene algo de Evita?

Soy muy apolítica pero supongo que sí, se verá con el tiempo si eso llega a ser una realidad en la gente que confía en ella.

¿Por qué ver esta Evita?

No se ha hecho en 30 años. Se puede ver en castellano y además con un tema nuevo que ganó un Oscar, You must love me, que cantó Madonna para la película y que ha traducido Jaime maravillosamente y ahora se llama Adórame. Son muchos sellos de garantía. ¡No se lo pueden perder!

¿Metas profesionales?

Hacer Evita es la meta. No hay otro protagonista que quisiera hacer que Evita. Mi gran meta es poder seguir viviendo de esto. Mi meta es esto y mi sueño es Evita.

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