GORETTI REDONDO
SANTA CRUZ DE TENERIFE
En el restaurante mira la carta ensimismado hasta que los olores lo despiertan de su letargo. A sus espaldas se cocina a fuego lento. El fotógrafo canario Fernando Ojeda, amante del buen comer tanto delante como detrás de los fogones, decidió saltarse la barrera de comensal y se metió en la cocina. Ataviado con un delantal y su cámara de fotos se puso a guisar imágenes que atraparan los olores y los sabores de tres cocinas, la del canario Felo Botello, la de un restaurante japonés y la del colegio de su hija.
La Casa de los Capitanes de La Laguna exhibe hasta mañana la exposición fotográfica CocinArte, de Fernando Ojeda, que busca abrir el apetito de los ojos más exigentes.
"Las fotografías están hechas en las tripas de una cocina", comenta el artista que deconstruye en su reportaje el plato que finalmente llega al público del restaurante. La serie de nueve fotografías en blanco y negro es aliñada con los rojos de los tomates y pimientos, el verde de las habichuelas, el amarillo del aceite y el morado del mandil del cocinero. Ojeda quiso resaltar los colores para evocar los sabores de esos alimentos antes de que llegaran al plato.
La cámara de Fernando Ojeda capta el movimiento de la materia prima con primeros y primerísimos primeros planos que crean imágenes que "rozan la abstracción". La exposición, dispuesta a despertar el apetito del público, arranca con una instantánea de una comanda en japonés, solo los muy ´viajados´ o los que tengan mucha imaginación crearán esos platos en su mente. Para los demás, Fernando Ojeda les muestra el recorrido de esa comanda desde el papel hasta la mesa.
El amarillo brilla en una fotografía de una freidora con el aceite en plena ebullición, el jugo del tomate salta con el corte certero del cocinero que, en otra imagen, muestra su cuchara de palo en la que prueba el toque de sal. Son fotografías que cuentan una historia. Historia que comienza con la comanda y acaba con el plato montado y servido para ser consumido por el espectador.
El gusto por el arte de cocinar empujó a este creador isleño a realizar esta apetecible serie fotográfica que se despide mañana de La Laguna. Pero, su pasión por los olores y los sabores no acaba en esta muestra ya que tiene en la nevera un libro sobre los mercados de su ciudad –Las Palmas de Gran Canaria– en el que las texturas y los colores de los alimentos invitan a ser mordidos.