GORETTI REDONDO
SANTA CRUZ DE TENERIFE
Corría mayo de 2012 en la capital tinerfeña. La ciudad amanecía con las jacarandas en flor y el pueblo vestido de gala se unió para despedir al que había sido durante años el historiador del pasado de Santa Cruz de Tenerife.
La Isla rindió ayer homenaje a Marcos Guimerá Peraza que falleció el lunes a los 93 años. Este incansable historiador, aunque notario de profesión, fue despedido ayer en la Iglesia de San Francisco de Asís de la capital tinerfeña por personalidades políticas de diversos partidos y multitud de ciudadanos.
"Es una pérdida tremenda para la historia de Santa Cruz", comentó Luis Cola, cronista oficial de la ciudad, quién recordó su pasión por la Historia y su amor por la ciudad en la que nació el 5 de febrero de 1919. El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, quiso destacar su figura de gran tinerfeño. "Fue un investigador incansable de nuestra Historia, especialmente del pleito insular y supone una gran pérdida", señaló.
Guimerá Peraza estudió en profundidad el pleito insular, al que le dedicó un libro de más de 600 páginas en el que explicó las luchas insulares por la capitalidad y la división del Archipiélago. Tuvo 13 hijos con Carmen Rosa Ravina, seis nacidos en Las Palmas de Gran Canaria, seis en Santa Cruz de Tenerife y uno en La Laguna, "para romper el pleito insular, según él mismo bromeaba", dijo ayer su hijo Agustín Guimerá. Sus hijos, sus 20 nietos y sus tres biznietos acompañaron a Marcos Guimerá Peraza en su último paseo por la capital tinerfeña.
La Banda Municipal de Santa Cruz recibía ayer el féretro cubierto con las banderas de Canarias y la de Tenerife al son de la Marcha fúnebre de Chopin. Cuatro policías locales de gala lo esperaban en la puerta del templo tras la que la ciudad esperaba para darle su último adiós. Siete curas oficiaron la misa en una llena hasta los topes Iglesia de San Francisco de Asís.
"Marcos Guimerá Peraza era uno de esos hombres que no pasa desapercibido, uno de los grandes historiadores de Canarias íntegro, inteligente y desprovisto de toda vanidad", comentó el cura al comienzo del sepelio. La misa se cerró con las palabras de su hijo Agustín Guimerá, que hizo de portavoz de la familia, y destacó que su padre había elegido el mejor momento para irse con las jacarandas en flor.
"Fue un amigo de sus amigos, ya fueran de Las Palmas, Tenerife o de la Península, era un canario universal", dijo su hijo. Guimerá Peraza ejerció de notario en Las Palmas de Gran Canaria desde 1947 a 1955 cuando se trasladó a la capital tinerfeña hasta que se jubiló en 1987. La bonhomía de Guimerá lo llevó a ser nombrado Hijo Predilecto de Santa Cruz de Tenerife, además de Hijo Adoptivo de Las Palmas de Gran Canaria.
El presidente del Cabildo tinerfeño, Ricardo Melchior, lamentó el fallecimiento del historiador y Medalla de Oro de Tenerife que supone "la pérdida de una de sus figuras intelectuales más insignes". Melchior resaltó, junto a su talla intelectual su honradez, competencia y laboriosidad "todas ellas cualidades que le distinguieron a lo largo de su vida, dentro y fuera de nuestra tierra". Por su parte, el presidente del Ejecutivo canario, Paulino Rivero señaló que sin la obra de este Premio Canarias de Patrimonio Histórico 2002, la historia de Canarias estaría incompleta, y aseguró que sus estudios sobre José Murphy y el pleito insular ayudan a entender buena parte de nuestro pasado, del camino que este pueblo ha recorrido.
Guimerá Peraza le siguió la pista a los canarios más ilustres del siglo XIX en los archivos. De esas investigaciones salieron las biografías de personajes como José Murphy, Benito Pérez de Armas o Nicolás Estévanez. "Hubiera sido feliz viviendo en la época de Nicolás Estévanez o del radical Marcos de Flores", comentó su hijo Agustín Guimerá que lo recordó como un gran conversador, serio, atento y educado que escondía su timidez tras una máscara de seriedad. Se va un "gran paladín de la libertad" que deja tras de sí un gran legado en los libros de historia así como un gran legado familiar.
Este hombre que disfrutó sus últimos días con lucidez fue querido por personas de toda condición. Ayer la Banda Municipal de Música de Santa Cruz de Tenerife acompañó a Guimerá Peraza con el Adiós a la vida de Puccini y la ciudad lo despidió entre aplausos.