LA OPINIÓN
SANTA CRUZ DE TENERIFE
La 28 edición del Festival de Música de Canarias entra en su recta final con la presencia de la Orquesta de Cámara de Mahler, dirigida por Sir John Eliot Gardiner, quien también estará al frente del coro Monteverdi, fundado en 1964 por el propio director, formación vocal famosa por su apasionada, comprometida y virtuosa manera de cantar. Juntos ofrecerán al público del certamen un concierto dedicado a Robert Schumann, esta noche, en Tenerife y mañana, en Gran Canaria. El programa lo integran el Requiem para Mignon, la Sinfonía nº4 y la Canción Nocturna.
Sir John Eliot Gardiner al frente de su coro y de la Orquesta de Cámara Mahler concentra en este concierto toda su mirada en un trocito de la creación sinfónica de Schumann, en concreto, una sinfonía y tres obras sinfónico-corales, en una propuesta musical que responde al impulso de difundir el repertorio menos conocido de Schumann. El propio Gardiner ha manifestado que su objetivo "ha sido ayudar a desmentir ciertos mitos como el de que Schumann era un aficionado con talento que no sabía orquestar ni trasladar la poesía de su música para piano solo y Lieder en plenas formas orquestales".
En este sentido, el romántico Schumann ha sido más reconocido por su labor como crítico musical y como compositor de piezas para piano y de Lieder que por sus obras orquestales. Sus sinfonías, conciertos, su ópera Genoveva, oratorios, obras corales, y música de cámara tienen relativamente poca presencia.
Las obras del concierto programado por el Festival de Canarias están escritas en la década de los cuarenta, quizás los años más felices del compositor desde que en 1840 viera realizado el gran sueño de su boda con Clara Wieck. A sus 31 años, puede decirse que había alcanzado plena madurez creadora. Repleto de plenitud vital y de ideas, Schumann abordará por primera vez el género orquestal seguro de tener algo propio que expresar, trascender y comunicar, mostrándose, como siempre, un compositor original.