G.R. /LA OPINIÓN
SANTA CRUZ DE TENERIFE
El pintor y escultor catalán Antoni Tàpies enseñó su arte por el mundo y también por Canarias a pesar de que tenía fobia a volar. Por eso, jamás pisó las Islas. Este hecho no impidió que el Archipiélago acogieran muchas exposiciones suyas desde los años setenta hasta ya entrado el siglo XXI. Parte de su obra descansa en varias colecciones privadas de Canarias y en algunos museos de las Islas.
A pesar del miedo de Tàpies a volar, forjó amistad con el poeta canario Andrés Sánchez Robayna, con quién creó una especial pieza artística en 2005. El artista catalán y el poeta isleño escribieron un libro a cuatro manos, titulado Sobre una confidencia del mar griego, en el que se intercambiaron valores plásticos y literarios.
En esta obra, los signos y las huellas de la pintura de Tàpies se mezclan y se superponen con los versos de Robayna en los que asoma son su mirada poética a hechos del presente, como el 11-M.
El poeta y crítico Andrés Sánchez Robayna lamentaba ayer la pérdida del que fue su amigo. "Con la muerte de Tàpies desaparece no sólo el pintor español a mi juicio más significativo del último medio siglo sino también una de las figuras más relevantes del panorama artístico internacional", explicó.
"Estuve hace apenas unos días en Barcelona y Teresa, su esposa, me habló del delicadísimo estado en que se encontraba el pintor. Sentí mucho no volverlo a ver. En lo personal, además, pierdo a un amigo muy querido, con el que colaboré en varias ocasiones y quien echaré mucho de menos", añadió el escritor afincado en Tenerife.
Gonzalo Díaz, director de la lagunera Sala Conca, recordó ayer su complicada relación con el artista catalán. "Fue un personaje difícil, muy serio, muy seco, pero era genial oírle hablar y su obra es sensacional", cuenta el galerista. El director de la sala recuerda que Tàpies lo consideraba un enemigo acérrimo al ser él amigo del artista catalán, Josep Guinovart. En 1975 la Conca acogió una gran exposición de Antonio Saura y Tàpies, en la que trajeron muchas piezas importantes, pero él sólo posee varios grabados.
Díaz, que cenó con el autor catalán en dos ocasiones junto a un grupo de personalidades del arte, posee varios grabado suyos, uno de ellos adquirido cuando Franco metió en la cárcel a 800 personas ligadas a la cultura y, entonces, "todas las galerías de España pagamos el grabado de Tàpies que es una preciosidad grande con las barras catalanas porque era la multa para sacar a todos ellos de la cárcel".
"Hay piezas y muy buenas en la Isla, de colecciones privadas, a nivel oficial casi no existen", comenta Díaz. En TEA Tenerife Espacio de las Artes está en depósito una importante pieza, titulada Hesychasta, de 2 metros por 1,75, realizada "con polvo de mármol, con recina, con pintura sobre la madera, con una flecha negra en medio de la pieza, una obra muy típica de él, señaló Cristóbal de la Rosa, director de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de Tenerife.
En el Museo Eduardo Westerdahl de Puerto de la Cruz descansa "una obra gráfica, no es una pintura original, pero es bastante representativa de su estilo", cuenta el director del museo Celestino Hernández. Esta obra, Sin título, quedó tras una exposición en la que participó en el Instituto de Estudios Hispánicos de Puerto de la Cruz en 1986. "Tàpies es muy importante en el desarrollo del arte contemporáneo, sobre todo a nivel de España, porque le toca vivir una época de posguerra de mucha escasez cultural y su obra supone una especie de llama encendida de cara a esos trabajos vanguardistas", explica Hernández. Su obra, llena de signos, también fue un símbolo cultural para otros creadores.
El escultor Martín Chirino, que también conoció personalmente a Tàpies, destacaba ayer "su manera de utilizar la materia, fue uno de los grandes pintores matéricos de los años 50 y era muy hermoso verlo como fue consecuente con aquello en lo que creía hasta el final". Además, recuerda la buena relación que mantuvo con él. "Fue muy cordial. Lo recuerdo cuando le dieron el premio Velázquez en el Museo del Prado, que bromeaba con el tema de la edad. Siempre lo hacía".
Chirino era director del CAAM cuando este museo acogió, en 1991, la exposición monográfica del artista barcelonés La celebración de la miel. "Fue muy hermosa, una obra muy especial. Es uno de los grandísimos del arte español de los años cuarenta para acá, es un personaje de referencia para toda la contemporaneidad", dijo. Al escultor no le cabe duda de la proyección futura que tendrá este artista. "Va a quedar seguro. Su obra está en los grandess museos de España, del mundo. Es universal, eso seguro", finalizó Martín Chirino.
Para el poeta y crítico Lázaro Santana, Tàpies "significa la primera y más seria revolución abstracta en el arte español español contemporáneo. Pensando primero en su etapa de tipo surrealista, en los 50 va hacia el arte abstracto, fijándose en la materia y en los signos que se podían trazar sobre ella. Fijó el camino de la abstracción para todo el arte que vino después, para gente como Millares". Santana destaca que "su obra está muy enraizada con el espíritu catalán y fue muy fiel a su signo y su gesto. Él ha sido durante años prácticamente el único artista español con proyección europea, americana e internacional". El crítico distingue varias etapas en su trayectoria, con mayor proyección en los 50 y 60. "Es lo más interesante de su producción, aunque lo que está después tampoco es desdeñable", finaliza.