G. REDONDO
SANTA CRUZ DE TENERIFE
La voz de la fadista portuguesa Dulce Pontes logra transportarte y contarte historias ásperas y suaves. Los sentimientos se cuelan en sus canciones y comienza el viaje. El festival Musitemático trae la voz de Portugal el próximo 31 de marzo a La Orotava.
– Lleva más de veinte años en la música. ¿Qué momentos especiales ha vivido en ese camino?
– Han sido momentos con el público, con músicos distintos, con personas de otras áreas. El camino de vida, de aprendizaje. Los inicios siempre son muy especiales, pero destaco sin duda la posibilidad de trabajar con el maestro Ennio Morricone, algo único en mi carrera. Destaco también mi encuentro con mi camino, que es la música tradicional portuguesa que contempla no únicamente el fado, sino el folclore y que empecé con el disco, Lágrimas.
Después estuve muchos años como compositora, era como si no me encontrara cantando lo que componía. Componía instrumentales que guardaba para mí y mostraba a poquitas personas que me preguntaban por qué no lo grababa. Después destaco otro momento, el disco O Primero Canto, dónde recuperé la seguridad, haciendo la producción y más a fondo los arreglos. Y toda la gira de O Coração Tem Três Portas, porque ha sido un disco grabado en directo totalmente, contradiciendo todos esas reglas que se tienen como reglas, primero grabar un disco y luego hacer una gira. Las personas tienen que escuchar algo que no escucharon nunca antes, donde se da la emoción y el lenguaje de la música.
– El fado ha sido el género que más ha tocado. ¿Que le ha dado el fado durante todos estos años?
– Ha sido el fado, pero también la música tradicional portuguesa. El fado ocupa un lugar especial porque es un cante de alma, exige por parte de un intérprete una desnudez, un compartir heridas, depende del fado que estés interpretando, pero no es algo que se pueda aprender. No se está fadista todos los días, hay momentos en que uno tiene que recoger adentro para después sacarlo, sería imposible hacerlo diariamente.
– Su primer disco era de estilo pop que abandonó por la música portuguesa. ¿Que tiene esa música para atraparla musicalmente?
– Considero mi primer disco Lágrimas. Estaba interesada en explorar otras tonalidades de fado que estaban completamente olvidadas en Portugal. Hice todo un trabajo para mantener la identidad cultural de Portugal viva. Y además en el caso del folclore portugués hay tantas identidades dentro que ni te imaginas.
– Entonces, estos veinte años han sido un viaje por la música tradicional.
– Sí claro, siempre. El fado es un género que ha nacido en el siglo XIX, cuando hablamos de folclore estamos hablando de muchísimos siglos atrás, que no estaban escritos y que pasan por tradición oral de generación en generación. Es un conocimiento muy ancestral y muy interesante antropológica e históricamente, porque contiene muchas identidades manteniendo una identidad.
– Tras tantos años buceando en las músicas tradicionales de Portugal, ¿siente la necesidad de contar a través de otros estilos?
– Siempre me apetece cantar en castellano, composiciones de Astor Piazolla y me estoy sumergiendo en temas clásicos que me encantan como Alfonsina y el mar, música de mucha sensibilidad poética. No hablo castellano perfectamente, pero me identifico tanto musical como poéticamente con España, no siento fronteras a la hora de interpretar.
– Hace años hizo una gira junto a Estrella Morente. Tanto el flamenco como el fado transmiten con fuerza los sentimientos. ¿Cómo fue esa experiencia de fusionar ambas músicas?
– Fue maravilloso e irrepetible, un tipo de relación artística y personal única. Entramos por una vía experimental arriesgada pero mereció la pena.
– ¿Cree que existe relación entre el fado y la música canaria?
– Con el fado no. Pero, sí con el folclore y con la rítmica de las Veiras, con instrumentos que se llaman adufes. Son tempos se conjugan muy bien con los ritmos más folclóricos de las Canarias. Es muy interesante ese cruce que existe, no es el único, también existe en diferentes tipos de taranta (cante). Esas posibilidades de acercamiento son muy interesantes.
– El fado arrastra sentimientos melancólicos, ¿qué otros sentidos se cuelan?
– Depende del fado, el humorístico es para reír . A mí no me gusta ese fado de dolor, de pobre de mí, no me gusta mucho ese tipo de poética. Los fados puedes interpretarlos al gusto y ponerles los poemas que quieras y siguen siendo fados tradicionales, están sus melodías y sus armonías. Para mí el fado es sobre todo conmoción y es un ejercicio de sublimación de un sentimiento determinado.
– Toca el piano, produce sus discos, ha sido actriz, bailarina... ¿le quedan retos por cumplir?
– Todos los retos, gracias a Dios. Grabé muy poco, tengo que grabar más, podré hacer algo con temas inéditos y originales. Tengo dedicado mucho dedicado al directo, es lo que más me gusta, pero es importante también dejar algo grabado. Me gusta trabajar en distintas áreas, con un quinteto o empezar trabajando los demos con mi computador. Tengo una forma muy abierta de trabajar con los músicos, siempre me gusta dejar en directo momentos en abierto y muchas veces implicar público en la propia improvisación.
– ¿Cómo será el concierto de La Orotava, en el Musitemático?
– Soy el terror de los músicos y los técnicos porque siempre hago mi guía para el concierto a una hora de empezar. La guía, es una estructura principal, un árbol. Nunca estamos iguales y así no hay tanta repetición que puede matar cualquier proyecto, cualquier cantante.
El público podrá escuchar temas nuevos, temas que ya conocerán, existe una parte del concierto que me gusta pasar al pianito que es más íntimo y poco a poco ir abriendo las sonoridades, pasando por el fado, obviamente, por el folclore. Hay veces que me apetece quedarme al piano, pero no quiero aburrir al público (risas). Me encanta volver a las Islas.