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HEMEROTECA » |
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GORETTI REDONDO "Recuerdo a m i hijo anotando cosas en su cuaderno, sobre todo de noche, ya en la cama", explica el padre del escritor canario, Félix Casanova de Ayala.
Sueños, reuniones de amigos, libros que se compraba, discos que no dejaba de escuchar, películas que vía en La Laguna, conversaciones con chicas que lo llamaban por teléfono, premios de literatura que ganaba. Félix Francisco Casanova escribía en su diario íntimo pensamientos frívolos cortados por los poemas más profundos.
Su amor hacia la actriz Catherine Deneuve aparece en muchas de las páginas de su libreta, así como el amor a sus amigos, a su familia y a la cultura. Yo hubiera o hubiese amado llega esta semana a las librerías editado por Demipage. Además, se incluyen tres cuentos rescatados del olvido, que el autor publicó en periódicos de la época, y el prólogo de Luna Miguel.
El joven poeta Félix Francisco Casanova ha sido descrito por su padre, así: "desde temprana edad –ya a los siete u ocho años– solía sorprenderme con frases insólitas que yo me preguntaba dónde podría haber leído. Eran giros sueltos, casi surrealistas y esotéricos, cuyas fuentes me era imposible inquirir en ninguno de los libros de mi biblioteca que pudiera caer en sus manos".
Francisco nació en Santa Cruz de La Palma en 1956. Además de escribir y leer vorazmente, fundó un grupo de rock y el movimiento literario Equipo Hovno. A los diecisiete años, obtuvo con su libro El invernadero el principal premio de poesía de Canarias, el Julio Tovar. En 1974 ganó el Pérez Armas de novela con la obra reeditada por Demipage, El don de Vorace, que según las anotaciones en su diario íntimo, que ahora publica Demipage, tardó cuarenta y cuatro días en escribir. "Acabo de ganar el Pérez Armas. ¡Estupendo! El dichosos Bernardo Vorace Martín me ha dado una gran alegría: 125.000 calas. Tengo música para rato", escribió en su diario.
Un mes antes de su muerte ganó, con el poemario Una maleta llena de hojas, el concurso organizado por el periódico La Tarde. A los 19 años murió a causa de un escape de gas. Una muerte que paró el movimiento de las letras en su libreta de argollas. Una muerte que abre el misterio, como la de todos los artistas que mueren jóvenes en circunstancias extrañas.
El escritor Fernando Aramburu que escribió el prólogo de la novela de Casanova -editada por Demipage-, llamó a este poeta el "Rimbaud canario". La comparativa de estos dos autores, se debe, según Aramburu, a la circunstancia de que ambos escribieran textos sumamente valiosos a edad temprana. A que los dos se saltaran el proceso habitual de iniciarse en la literatura mediante la imitación e introdujeran en sus mundos particulares ocurrencias luminosas, imágenes enigmáticas, episodios oníricos y lo demoníaco.
Las comparaciones entre Rimbaud y el poeta canario no gustan mucho en Francia, pero sus críticos han caído rendidos ante la calidad de su obra.
Nuestro particular poeta maldito que se dejaba llevar por la melancolía en sus textos, escribía una literatura al borde del abismo, en la que mezcla el surrealismo con confesiones íntimas aderezadas con ironía. Como podemos ver en su poema Blues que aparece publicado en la antología poética, Cuarenta contra el agua: "Un día en que estaba muy triste vi un blues pequeñito paseando solo por la carretera. Corrí a su encuentro y le tendí mi mano pero me rechazó. Lo intenté varias veces, mas no aceptaba. Entonces le seguí con la vista , agazapado entre los matorrales. De repente la carretera se acabó y, justo en el momento en que caía al abismo, me arrastró con su mano."
La antología poética recoge este poema y otros 39 que han sido seleccionados por el también poeta Francisco Javier Irazoki en Antología poética. Cuarenta contra el agua. "El título se refiere a que Félix identificó la muerte con el agua. He elegido la preposición contra porque sus palabras no murieron, siguen acompañándonos", explica Irazoki.
El poeta navarro considera que en estos poemas existe una hondura y soledad que sobrecogen al lector. Pero, reconoce, que en realidad nunca caía en tópicos y cualquier poema permite que experimentemos nuevas sensaciones en cada lectura.
El estilo de su escritura es una mezcla de refinamiento y fuerza. "Siempre tuvo gran capacidad para crear imágenes inesperadas. Al tiempo que simplifica la forma llega a una mayor profundidad. Su literatura rebasa la espuma de la realidad", sostiene el estudiosos de su obra Irazoki.
"A veces, cuando la noche me aprisiona / suelo sentarme frente a una cabina/ telefónica / y contemplo las bocas que hablan/ para lejanos oídos. / Y cuando el hielo de la soledad / me ha desvenado, los barrenderos moros/ canturrean tristemente / y las estrellas ocupan su lugar, / yo acaricio el teléfono/ y le susurro sin usar monedas".
Este es uno de sus poemas más redondos que muestran a un joven melancólico, a pesar de que quiénes lo conocieron afirman que era un joven muy alegre y buen amigo de sus amigos. "Todo el día con Ángel , hablamos mucho y nos entendemos bien, él hace ahora unos fabulosos poemas de amor que me impresionan, su viejo estilo le sirve como base para nunca hacer nada malo. Pero lo que escribe es real" , expresó Casanova en una de las páginas de su diario íntimo.
Unas reflexiones sobre la vida que ahora salen a la luz para que podamos conocer al autor a través de su día a día o podamos ver cómo lo que le pasa se cuela en las líneas de su literatura. Una literatura que sigue siendo actual, que refleja a un joven que perfectamente podría ser un joven de hoy en día.
Como dijo su padre en el momento en el que decidió publicar el diario de su hijo movido por los amigos y los estudiosos de su obra. "Hoy, me dedico a rasgar el velo, y dar esta primicia a los lectores, a sus amigos lectores, ya que Félix Francisco continúa siendo el poeta de muchos jóvenes, y su vida, sus sueños, su anecdotario pertenecen también a todos".
Un joven que escribía a borbotones, que encendía una vela y desgranaba el sueño que había tenido esa noche, enlazándolo con la imagen de esa luz en movimiento y siempre el agua colándose entre sus escritos, un agua que siempre aparecía arrastrándolo al abismo.
Un joven que dibujaba entre los poemas y que poco tachaba sus textos, no le gustaba retocar lo hecho. Tal vez, pensaba que se esfumaba la magia del poema al trabajar sobre él.
Un viaje a París con su hermano y su padre, cinco meses antes de su muerte, lo hace feliz. Espera comprar discos y literatura en el viaje. "Me voy un mes de la Isla ", escribe.
La relación con su padre y su hermano es de amistad para el joven Félix Francisco Casanova. Además de realizar viajes juntos, compran libros juntos, hablan de literatura y de música, el padre le da consejos sobre su escritura e, incluso, escriben poemas juntos. Una relación de admiración que queda patente en el diario íntimo que publica Demipage y que llega a las librerías del archipiélago canario el 2 de noviembre. El diario llega acompañado a las librerías por los poemas más significativos de su obra, Cuarenta contra el agua.
"Pa sí que es poesía. Recuerdo un verso suyo : "un párpado pequeño puedo apagar el mundo". Yo también voy a apagarlo. (Mi hermano se había dormido con Third de Ratledege)". En la cama apunto de dormir escribía en esa libreta que ahora convertida en libro se meterá por las noches con el lector en la cama.
Poemas e ideas revueltas
La editorial Demipage publica esta semana las dos últimas obras del escritor canario Félix Francisco Casanova. El diario íntimo fechado en 1974 que lleva por título, Yo hubiera o hubiese amado y la antología poética Cuarenta contra el agua. La antología recoge los cuarenta poemas más significativos de Casanova, seleccionados por el también poeta y estudioso de su obra, Francisco Javier Irazoki donde se hace patente el talento excepcional de este joven poeta.
Estas obras que se publican, esta semana, es lo último que Demipage editará del poeta, ya que su corta vida no dejó más literatura guardada en los cajones.
La editorial madrileña, que tiene los derechos de la obra del canario Casanova, tras el éxito de la publicación de la novela El don de Vorace en enero de este año decide relanzar estas obras para el público que no las había podido disfrutar en los años setenta. Una oportunidad para conocer a un escritor canario que pese a su juventud nada tiene que envidiar a los consagrados.
Yo hubiera o hubiese amado es escrito al mismo tiempo que la novela El don de Vorace, según el propio autor escribe en su diario "no voy a hacer un cuaderno de mentiras".
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