ALMUDENA CRUZ
SANTA CRUZ DE TENERIFE
"Era, esencialmente, un poeta", explicaba ayer el escritor y profesor de la Universidad de La Laguna, Ernesto Suárez. El mundo de las letras canarias lloraba este fin de semana la repentina desaparición, a los 49 años, del escritor santacrucero Ernesto Delgado Bautet.
Su trayectoria, como indica Suárez, ha estado siempre vinculada a la poesía, género que cultivó desde sus primeros años de producción. Más tarde, y después de casi una década de silencio literario, llegaría también a la narrativa con un relato corto (La última argucia del General, 2005) y una colección de cuentos (Los cuentos de Sania, 2008). "Ernesto veía su poesía como un intento por fijar una vía de conocimiento e identidad. Trabajó siempre en el desarrollo de un proceso para explicar el mundo y al ser humano, a sí mismo. La suya era una poesía tremendamente cálida", explicaba ayer Suárez.
Delgado no tuvo una producción excesivamente amplia. De hecho, tal y como detalla su compañero, "fue limitada debido a su afán perfeccionista. Estuvo mucho tiempo sin publicar, casi una década, le costaba mucho dejar un poema terminado". No obstante, adelantaba el también psicólogo, "tengo constancia de que estaba terminando una novela y también quedan algunos cuentos inéditos".
El desaparecido escritor publicó cuatro libros de poesía: Sueños de invierno (Benchomo, 1980), Los estados del silencio (Pilar Rey, Libros Taiga, 1982), Versos del viajante (Ediciones San Roque, Madrid, 1996) y La custodia de cerbero (Tenerife 2006).
La calidad personal del santacrucero quedaba ayer patente en las numerosas muestras de pesar de personalidades de la cultura como Miguel Martinón o Rafael Fernández, que acompañaron a los familiares del escritor en la despedida del pasado domingo en el tanatorio de Santa Lastenia.
Ernesto Delgado, además de su labor como escritor y crítico literario, colaboró activamente con varias revistas y publicaciones especializadas. Fue colaborador, asimismo, del suplemento cultural 2C de la opinión de tenerife.
"Todo lo que hacía Ernesto estaba influenciado por su gran fundamento cultural. Estaba muy interesado por la música, la pintura, el arte en general y el cine. Desarrollaba su poesía con esas armas. La narrativa llegó en sus últimos años. Era un abordaje creativo distinto que le permitía tratar ciertos temas desde la distancia, en sus personajes", concluye Suárez.