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LA OPINIÓN
ARRECIFE
El Ministerio de Cultura, a través del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), ha concluido los trabajos de restauración de unas pinturas murales de César Manrique descubiertas recientemente en la Casa de la Cultura Agustín de La Hoz, en Arrecife, Lanzarote.
Con una inversión de 26.560 euros, la restauración realizada por el IPCE ha permitido recuperar dos importantes obras de Manrique. Las escenas representan una de las primeras inquietudes del pintor por la modernidad, y en ellas predominan los colores planos en detrimento de la tridimensionalidad de la escena, aunque el artista canario siempre busca las perspectivas infinitas en sus fondos de paisaje de recuerdos isleños.
La Casa de la Cultura Agustín de la Hoz data del siglo XIX y tiene dos plantas con una elegante escalera central de madera realizada por el maestro carpintero Saavedra en el mismo siglo de la construcción, ejemplo de una arquitectura singular.
Durante el siglo XX fue sede del casino de Arrecife. Posteriormente el inmueble sufrió una remodelación y se convirtió en Casa Consistorial. Fue en este inmueble en el que César Manrique realizó sus primeras pinturas murales.
El estudio del IPCE previo a la restauración de los murales demostró que las pinturas se encontraban muy deterioradas, como consecuencia de haber permanecido ocultas bajo diversas capas de cal y materiales sintéticos. El deterioro afectaba también a los paramentos de morteros, pues presentaban zonas desprendidas y elementos salinos en la superficie.
Los trabajos de recuperación han consistido en la eliminación de las capas superpuestas hasta descubrir los restos originales y en la consolidación de la capa pictórica, mediante la utilización de resina acrílica disuelta en agua y un tensoactivo.
También ha sido fundamental la consolidación de los morteros originales de cal y arena volcánica, comunes en la construcción de las viviendas de la isla, reintegrándose las lagunas.
Finalmente, se ha procedido a la limpieza de las pinturas y a su integración cromática, aplicando soluciones concretas para cada zona, lo que permitirá su mejor conservación futura.
El lanzaroteño César Manrique, que falleció en 1992, compaginó su obra con la defensa de los valores medioambientales de Canarias y buscó la armonía entre el arte y la naturaleza como espacio creativo.
El artista obtuvo, entre otros, la Medalla de Oro de las Bellas Artes (1980), el Premio Mundial de Ecología y Turismo y el Premio Europa Nostra.
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