PEDRO MÉRIDA, ENVIADO ESPECIAL | LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
El fecundo binomio artístico que componen la pareja de cineastas Félix Sabroso y Dunya Ayaso han marcado de golpe con La isla interior, su más reciente obra fílmica, rodada en localizaciones del Archipiélago, varios hitos dentro del desarrollo de la onceava edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas. No sólo resulta uno de los filmes más maduros y desgarradores que este redactor ha podido presenciar desde que viene acudiendo anualmente a la cita como corresponsal. Tiene el honor, además, de ser la primera producción canaria que inaugura el evento. "Afortunadamente, el tópico de ser una película española se está diluyendo y, con ello, el complejo de muchos cineastas. No estoy en contra de la comercialidad americana, pero por su causa nuestra producción se ha visto muchas veces desplazada", indica Ayaso .
Tras ser galardonada en Valladolid con el premio al Mejor Actor (un memorable Alberto San Juan) y a menos de un mes de afrontar el salto a las carteleras de toda España, Sabroso y Ayaso encontraron un hueco en su apretada agenda de promoción para dedicanos unos minutos en las terrazas del hotel Santa Catalina. Las expectativas de ambos no pueden ser más optimistas. "Ha sido un viaje agotador y muy largo pero lo cierto es que nos cuesta disimular lo contentos que estamos", comenta Sabroso. A lo que Dunia Ayaso añade, "lo más satisfactorio es que La isla interior está triunfando allá donde se exhibe y está despertando reacciones muy positivas".
Los autores de La isla interior demuestran ser una entidad bicéfala donde riñen fuertes personalidades, por lo que cabe preguntar acerca del método de trabajo y de qué manera surgen y se desarrollan las ideas. "La isla interior nace de una necesidad que yo tenía cuando empecé a escribirla. En los primeros proyectos nos repartíamos de forma muy clara nuestro papel en la producción pero, con el paso del tiempo, se ha ido produciendo una mezcla de criterios", comenta Sabroso. Ayaso, por su parte, explica que " hacemos tanto trabajo de preparación previa que ya no sólo improvisamos menos sino que casi funcionamos por telepatía desde la misma génesis del proyecto". La filmografía de Ayaso y Sabroso la integran títulos que vibran en una longitud de onda muy petarda y alocada. Perdona bonita pero Lucas me quería a mí, El grito en el cielo, la serie Mujeres o la más reciente Los años desnudos. Sorprendentemente, La isla interior marca distancia con todo ese universo. "Esta película responde al anhelo de no repetirnos y podernos ver en otros registros", comenta Sabroso. "Era una verdadera necesidad. En definitiva, un pulso a la versatilidad quitándonos toda clase de adornos y ropajes que hasta ahora caracterizaban nuestra manera de filmar. Una de las cosas que tiene hacerte mayor en el oficio es que pierdes el pudor de los sentimientos". Ante lo que Ayaso subraya, "gracias a esta experiencia se nos abre un camino en el que ahora sabemos lo que cada uno de nuestros trabajos necesita".
La isla interior tiene como eje el problema de la esquizofrenia, que no ha supuesto una barrera para que la en la escritura del guión reluzcan brillantes toques de comedia. "Escribimos con mucha libertad pero sin medirlo", apunta Ayaso. "Es la ironía de todo lo que hacemos que pasa por esa tendencia de reírnos de nosotros mismos. Nos dimos cuenta de las posibilidades y de la versatilidad de Alberto San Juan. Nos hacía reir mucho con su forma de abordar su personaje. El público canario ha entendido a la perfección el acento de los gags", añade. Sabroso, más concienciado con la tragedia de fondo apunta: "hay una lectura muy sutil con personajes que no se tocan y no pueden ayudarse. Ha sido muy bonito la forma en la que gente como Candela Peña, Cristina Marcos o Geraldine Chaplin han comprendido a los personajes y los han hecho suyos".