PEDRO H. MURILLO
Es cierto que la reciente decisión de suspender la edición de la Muestra de Artes Escénicas (Mueca) y el Festival Internacional de Cine Ecológico de Puerto de la Cruz ha sido una decisión lamentable. Nunca he sido sospechoso de defender al Ayuntamiento de Puerto de la Cruz–de hecho a ninguna institución– sin embargo creo que los ríos de tinta que se han vertido, con manifestación de protesta incluida no van más allá de un brindis al sol. Sí. Estoy de acuerdo que el consistorio de la Ciudad turística podría haber sido más flexible y mantener la celebración de dos eventos referenciales en el magro panorama cultural norteño mediante un sensible recorte presupuestario y obviando los ditirambos y alfombras rojas. Hubiera sido una opción plausible ya que, por experiencia propia, los eventos culturales que son suspendidos, si quiera en una sola de sus ediciones están condenados a no repetirse. Sin embargo, la actual situación evidencia un aspecto que he reiterado en varias ocasiones en este espacio columnario, y es la total ausencia de industria cultural en el Archipiélago y la tímida implicación del sector privado en el patronazgo. Este hecho provoca "tragedias culturales" como la del Mueca, en tanto en cuanto todo el trabajo de años de producción y trayectoria se quedan supeditados a la decisión del concejal de Cultura de turno. En este asunto hecho de menos a mucha gente que se empachan continuamente con la palabra cultura. ¿Dónde está el Gobierno de Canarias para destinar un porcentaje que haga viable, al menos una menos potente pero efectiva edición del Mueca, lo cual se podría lograr utilizando algo más del 2 por ciento de los que emplea en el Festival de Música de Canarias?; ¿Dónde están las entidades financieras, con su necesario papel de mantenimiento económico, con su urgente mecenazgo?; ¿Dónde están los empresarios y hoteleros de Puerto de la Cruz, principales depositarios de la riqueza económica local y que, evidentemente se verían favorecidos por la celebración de dos actos culturales de la entidad del Mueca y el Festival de Cine Ecológico? Podemos cargar las tintas, es cierto, pero estas lamentables suspensiones evidencian una industria cultural débil, una actividad artística parasitária, una falta de cultura del patronazgo notable y un provincianismo excelso. Así nos va.