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ALMUDENA CRUZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE La novela, que fue presentada ayer en la sede del Centro de la Cultura Popular Canaria, es fruto de casi cuatro años de trabajo del también autor de Las espiritistas de Telde.
El escritor presenta una nueva novela apenas unos meses después de que lanzara al mercado editorial un libro de relatos: Los dioses palmeros.
-Cuéntenos, para empezar, la historia que hay detrás de la historia de Los buenos negocios.
-Los buenos negocios fue presentado a los Premios Planeta en su edición de 2007, el año en el que ganó Juan José Millás. De los quinientos libros que se presentaron, esta novela quedó entre los 10 primeros. Fue una experiencia muy interesante, yo quería probar el libro para ver hasta dónde podía llegar, para comprobar sus posibilidades. Después de esa primera experiencia, estuve un año más trabajando sobre el texto.
-Una novela policiaca...
-Una novela sobre la corrupción, las personales y las profesionales. Esas que hacen aflorar el lado más oscuro del ser humano. La novela refleja un clima de favores, maniobras y pelotazos urbanísticos.
-Habrá tenido material de sobra para inspirarse...
-Pues sí, la novela nace de la realidad, de la vida, de las cosas cotidianas. Luego, por supuesto, me meto en la ficción y le dio el lógico tratamiento literario. Personalmente, opino que la literatura es la búsqueda de la belleza, pero también es la búsqueda de la verdad. Soy un escritor en la línea de Günter Grass, Coetzee, Saramago o Darío Fo, pese a que el compromiso social ya no esté de moda en este mundo en el que vivimos. Soy partidario de una literatura que nace en un espacio y un tiempo determinado y, en este caso, ese espacio y ese tiempo es Canarias.
-¿Qué puede adelantar del protagonista de la trama?
-El protagonista es Samuel Ortiz, un policía de 50 años golpeado por la vida y el desamor. Ha servido en el País Vasco y, después de años de trabajo en Madrid, decide venir a Canarias buscando una nueva oportunidad. Cuando llega a las Islas se encuentra con una situación de apogeo económico y la lucha paralela por el poder. Todo se desencadena cuando muere un importante empresario.
-Ha afirmado que es su trabajo más maduro ¿cierto?
-Es una novela ágil, casi como un thriller. Tiene muchos personajes, el argumento es vertiginoso, hay muchísimos guiños al lector. Es, también, extensa, con casi 300 páginas y 35 capítulos. Estoy encantado con esta obra, no en balde es el resultado de más de cuatro años de trabajo. He intentado - también- ser menos barroco en el lenguaje, que es una cosa que nos caracteriza a los escritores canarios.
-¿Y de dónde cree que proviene esa tendencia?
-Es producto del temperamento del sur, algo que tenemos en común -por ejemplo- con los escritores andaluces. Nos parecemos mucho con los escritores caribeños y latinoamericanos, sobre todo en la ornamentación lingüística. En esta ocasión, he hecho el ejercicio de ser directo, conciso y más rápido.
-¿Ve la realidad canaria como el caldo de cultivo perfecto para novelas negras como la suya?
-Sí, tras el apogeo económico y la posterior crisis, con bolsas de pobreza y el gran desarrollo turístico, vivimos en una sociedad descompensada y desequilibrada. Hay que tener en cuenta que buena parte de los casos de corrupción, pelotazos en los ayuntamientos y ese tipo de cosas se derivan del hecho de que no existe una legislación clara respecto al sistema de financiación de los partidos políticos. En el caso de Telde surgió así y, luego, se complejizó. He de decir además que la corrupción no es ni de derechas, ni de izquierdas ni nacionalista, es algo que toca directamente al ser humano, máxime en esta época donde el fin justifica los medios. Se han olvidado los referentes éticos, morales y hasta los espirituales, se disfruta del instante y eso es el caldo de cultivo perfecto para este tipo de fenómenos.
-¿Y en quién se ha inspirado para sus personajes?
-Mis personajes son arquetipos, no personas reales. Los empresarios y políticos que aparecen en el texto están construidos en base a muchos y variadas personas.
-El Centro de la Cultura Popular Canaria ha participado en la edición del libro. ¿Qué opina de que se le haya vuelto a dejar fuera de las subvenciones del Gobierno?
-Sí, es una coedición en la que participa junto al Cabildo de La Palma, el ayuntamiento de Agüímes y la Caja de Canarias. Creo que el Centro ha hecho una labor muy importante para la difusión de las letras canarias y la música popular. Objetivamente, se merecen el apoyo por parte de las instituciones.
-No es su primera novela de tintes policiacos ¿es un género que está cobrando importancia entre los creadores canarios?
-En 1983, publiqué Los días del paraíso y, en 2005, El crimen del contenedor, donde ya aparece el personaje de Samuel Ortiz. En Gran Canaria, una isla más urbana, gente como José Luis Correa ha publicado también varios libros interesantes en esa línea. En Tenerife, además, hay algunos autores jóvenes que trabajan en esa línea.
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