VANESA BOCANEGRA Y DANIEL FUMERO
En 2002 los aficionados al cómic y superhéroes llenaron las salas de cine tras el estreno de Spiderman, la adaptación de gran presupuesto del personaje bandera de la célebre editorial Marvel. Precedida por un desaparecido tráiler promocional en el que el Hombre Araña capturaba un helicóptero cual mosca atrapada entre las dos Torres Gemelas, el joven protagonista creado por Stan Lee y Steve Ditko pasaba 49 minutos en la escuela secundaria antes de graduarse según el libreto de David Koepp.
Sintetizar el devenir de Spiderman 4, prevista en un primer momento para el 6 de mayo de 2011, no es tarea fácil dado el incesante goteo de noticias y rumores sobre la producción. La negativa inicial de los protagonistas fue el primer rumor en circular por la red sólo algunos meses después de finalizar el tercer filme. Pronto el dúo Kirsten Dunst y Tobey Maguire cambió de idea confirmando que repetirían los roles de M.J. Watson y Peter Parker respectivamente para centrar los rumores en qué supervillano clásico saltaría de las páginas del cómic y qué actor asumiría el reto. Entre el baile de nombres con versiones cambiantes cada semana, el director Sam Raimi tiraba barro a su tejado achacando el relativo fracaso artístico de Spiderman 3 a la insistencia de los productores de la cinta para incrementar el número de malvados y, de este modo, justificar la actuación de Veneno dentro de una historia con el Hombre de Arena como villano principal y la descendencia del Duende Verde en busca de venganza como historia de relleno. Recientemente John Malkovich confirmaba que sería el Buitre al tiempo que la producción se paralizaba por problemas de guión. Con estos antecedentes, Sony Pictures ha lanzado un aplastante comunicado de prensa donde explica el fin definitivo de la franquicia actual. Peter Parker retrocederá en el tiempo para volver al instituto en el verano de 2012 a cargo de un equipo técnico y artístico completamente renovado. La editorial Marvel, ahora propiedad de Disney, ha dado su beneplácito aludiendo las increíbles posibilidades creativas de unos personajes que habían crecido demasiado rápido para la audiencia.