LA OPINIÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
La lagunera Sala Conca (Plaza de la Concepción, 21) inaugura esta noche, a partir de las 23:00 horas, una espectacular individual de pinturas al óleo de la joven promesa Patricia Delgado (Tenerife, 1973), titulada Luces y Sombras. El Socos Dúos (Ciro Hernández al violonchelo y César Martín a la percusión) pondrá el broche de oro al acto. La muestra -que aglutina una obra crítica, ambigua, con tintes narrativos y en la que sobresale una personal simbología- permanecerá abierta hasta el 30 de enero en el siguiente horario: los lunes de 18:00 a 21:00, de martes a viernes de 11:00 a 13:00 y de 18:00 a 21:00 y los sábados de 11:00 a 13:00 horas.
Patricia Delgado es una investigadora tenaz, que pule su técnica día a día, mientras va rumiando las ideas que plasma en sus cuadros. Pero la artista no se queda con lo primero que le viene a la cabeza; al contrario, es muy exigente con las cuestiones que decide plasmar. Y si la pintora disfruta de todo el proceso de creación de su obra, desde que se enciende la primera bombilla hasta que da la última pincelada, asegura que, para ella, "lo más difícil es tener una idea que me diga algo". En este sentido, Patricia Delgado está en constante evolución y abierta a nuevos argumentos sobre los que reflexionar: "No me motiva pintar dos veces sobre lo mismo, pues quiero que cada cuadro me transmita algo distinto". Es por ello que en esta exposición el espectador podrá enfrentarse a un amplio abanico temático, y entre otras cuestiones transitar por su particular visión de la naturaleza, la infancia, "los durmientes", las consecuencias de las guerras o una sociedad en la que abunda la hipocresía.
Patricia Delgado suele ubicar sus ficciones visuales en escenarios irreales y sencillos, a veces planos, y de tonalidades neutras, a fin de que no resten protagonismo a las situaciones o argumentos planteados. En cambio, sus motivos principales, casi siempre en primer plano, se revisten de cromatismos vivos, como el rosa, el verde esmeralda y el amarillo limón, pero especialmente el rojo en toda su gama -del carmín al bermellón-, que, en sus cuadros alude al dolor, o "algo que hierve, que está ahí latente, algo a tope, violento, en ebullición o palpitando. Un sentimiento que te tiene atrapada y que está latiendo, aunque no tiene por qué ser siempre negativo. Para mí, es una manera de expresar esas cosas que nos perturban…", explica la pintora.
El proceso de trabajo de Patricia Delgado es largo, reflexivo y muy consciente, con muy poco espacio para la improvisación o el azar. En primer lugar surge la idea. A continuación escoge los modelos (casi siempre del ámbito familiar, aunque a menudo también se autorretrata) y saca las fotografías. Seguidamente, realiza el boceto, que suele ser un collage de sus fotografías, dibujos, recortes de revistas, etc. Por último, traslada el boceto al lienzo.
Para su nueva exposición en la Sala Conca, la creadora asegura que ha "desechado muchos bocetos porque a la hora de pintarlos, las ideas no funcionaron. Muchas veces, las imágenes funcionan mejor fotográficamente que si las pasas a la pintura". En otros casos, "hice los bocetos y ochos meses después, cuando intenté pintarlos, ya no los sentía igual", apunta.
Patricia Delgado tiene muy presente la posible reacción del espectador ante sus obras, y en este sentido lo que busca es "incomodarlo", inquietarlo y hacerle pensar.