ALMUDENA CRUZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE
La que fuera viceconsejera de Cultura del Gobierno de Canarias y ahora parlamentaria, Dulce Xerach Pérez, acaba de publicar un nuevo libro. 2%de Cultura (y Paisaje). Logros alcanzados y asuntos pendientes llenan las páginas del nuevo ejemplar, que ha autoeditado con la ilusión de iniciar una serie, d-blog, que se amplíe próximamente.
Asegura que siempre ha llevado un diario y ha querido, con este libro, poner a disposición de todos las reflexiones que habitualmente publica en su blog.
-Decía hace un año, cuando publicó el libro sobre la gestación de TEA, que había optado por ser positiva, por centrarse en las cosas buenas ¿ha hecho lo mismo en este?
-Sí, es un libro bastante positivo. Está lleno de ideas que pretenden pensar en el futuro de la Cultura de Canarias. Quería plasmar estas reflexiones de mi blog en papel porque mucha gente todavía no usa internet. No tiene más valor que ese, el de poder llegar a más público. Recoge muchas demandas, cosas que hay que hacer.
-¿Qué tipo de cosas?
-Por ejemplo, la reformulación de las bibliotecas públicas como centros del conocimiento o la creación de las nuevas infraestructuras culturales del futuro. Es una visión de cómo creo yo que se deben desarrollar las políticas culturales a largo plazo.
-Dedica al ejemplar al Movimiento 2% por la Cultura. Finalmente, tras presentarse los presupuestos de 2010, ¿considera que el recorte no ha sido tanto como se esperaba?
-Ha sido menos de lo esperado, pero eso no debe consolarnos. Debería haber sido todavía mucho menor y creo que se podría haber conseguido. Este es un sector que está en una Consejería, que es Educación, que tiene unos 1.700 millones de euros de presupuesto, si no me equivoco, y recortar en Cultura, con lo poquito que tiene, es evitable. Me hubiera gustado que la presión del 2% se hubiera entendido mejor. Lo que se pretendía no era llegar al 2% de todos los presupuestos de la Autonomía sino que el presupuesto de Cultura no bajara, como ocurre siempre en todas las crisis.
-La cultura, la eterna niña fea...
-Es la parte menos entendida de las políticas, como si fuera la guinda del pastel o un lujo. Y es casi tan importante para la economía como la agricultura. Crea 20.000 empleos, supone más del 2%del PIB y es importantísima para alimentar el alma y para el futuro de los pueblos.
-¿Su actitud crítica le plantea muchos problemas en su trabajo como política?
-Bueno, alguno que otro, supongo que es mucho más cómodo hacer lo que se espera de uno: que es ser más obediente. Pero tampoco demasiados, los asumo con gusto porque es mi obligación. Sí, tengo algunas discusiones en el grupo parlamentario que a lo mejor no tienen otros diputados, pero tampoco pasa nada.
-El Espacio Cultural El Tanque es uno de sus principales caballos de batalla, ¿se está desaprovechando?
-Se le está dando parte del uso que se le puede dar y lo he hablado recientemente con el viceconsejero. El problema es que, al solo plantearse como espacio para exposiciones, se está olvidando una parte muy importante: las actividades escénicas. Quedan perfectas para El Tanque. Atraen a muchísima gente que no esta atendida en otros espacios culturales de la Isla. Reivindico constantemente que El Tanque tiene que ser utilizado de manera más amplia, es una mezcla de teatro y de sala de arte. También lo reivindico como parte de nuestro patrimonio histórico-industrial y por eso estoy preocupada por su entorno y por su protección plena dentro del planteamiento urbanístico.
-La protección de los emblemas arquitectónicos contemporáneos es, también, otra de sus preocupaciones...
-Temo que se destruyan antes de que sean protegidos. Creo que hay edificios como el TEA, la Presidencia del Gobierno o el Auditorio que ya forman parte de nuestra historia cultural y que son el símbolo de una época y una forma de ser. Son construcciones de una enorme calidad, han sido premiados, se ha investigado sobre ellos y me temo que si son gestionados por personas poco cuidadosas con la estética arquitectónica puedan destruirse antes de que sean protegidos.
-El teatro es, al menos en Tenerife, la asignatura pendiente ¿no cree?
-Es verdad. Teatro y danza nunca han terminado de coger la velocidad que se merecen. No es sólo un problema de espacios, creo que el mayor problema es la falta de ayuda continuada. Hemos avanzado mucho en cine, en patrimonio histórico-artístico, en las ayudas a la música (que están muy estabilizadas) o en las ayudas a la promoción exterior, pero no hemos logrado consolidar ni las ayudas al teatro y a la danza, ni las ayudas a el sector editorial. Ambos sectores culturales necesitan de ayudas públicas para avanzar, no es un capricho. La cultura en Europa está preparada, concebida y organizada de manera que sólo con ayuda pública puede evolucionar.
-¿Pero esa dependencia de las ayudas públicas no puede llegar a ser contraproducente?
-Claro, y ese es problema, estoy de acuerdo, no todo puede funcionar con subvenciones, pero hay cosas que son rentables y otras que no. Por ejemplo, la educación y la iniciación a la música no es rentable, el hecho de que los grandes espectáculos teatrales, operísticos o de zarzuela puedan venir a Canarias no es rentable, porque estamos en un territorio alejado y fragmentado. La importancia económica de la cultura es también muy grande, igual que la de la agricultura, y la agricultura también está protegida y subvencionada y nadie lo pone en duda.
-¿Qué opina de la idea de fusionar los dos grandes festivales de ópera de Canarias?
-Estoy totalmente de acuerdo, no lo hice porque no me dejaron en su día. Me alegro un montón de que el viceconsejero actual lo vaya a conseguir. Es una cuestión de sentido común. Las asociaciones de amigos de la ópera son eso, asociaciones que apoyan y ayudan en la organización de las actividades que el Gobierno paga. Mis felicitaciones al viceconsejero.
-Hablemos ahora de cosas positivas. Haciendo memoria, ¿qué actividades le han sorprendido en este año que acaba?
-El Festival Keroxen, el MACC o el Salón Internacional del Libro Africano (SILA). También el hecho de que se celebrara la segunda edición de la Bienal con todas las dificultades que tuvo. No es perfecta pero se acerca a lo que yo soñé, me gustó mucho el lema del silencio y creo que hubo valentía en los debates. La verdad es que ahora que me preguntas por las cosas positivas me he acordado de tres muertes que para mi han sido dramáticas: las de Rafael Arozarena, Mario Benedetti y Adrián Alemán. Esas cosas marcan un año.
-¿Qué nuevas iniciativas presentará en el Parlamento?
-Tengo varias en mente. Ahora mismo tengo la del SILA, para apoyar su continuidad. Creo que va a ser admitida y estoy, como siempre, trasteando con El Tanque a ver si consigo que se declare Bien de Interés Cultural. Lo cierto es que, muchas veces, esas iniciativas proceden de las sugerencias que me llegan a través de internet.
-¿Seguirá en la política?
-No, la dejo en 2011. Me parece algo normal y que todo el mundo debería hacer cuando lleva muchos años. Me dedicaré de nuevo a la abogacía, estoy empezando a ejercer otra vez, poco a poco para ponerme al día. Seguiré escribiendo y creo que voy a seguir metida en cosas culturales. Voy a ser bastante activista en materia cultural.