LA OPINIÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
El escultor canario Manuel González forma parte de la nómina de artistas participantes en la Bienal de Florencia que se inaugurará mañana y se desarrollará hasta el próximo día 13 en la Fortezza da Basso. La presencia de González en la séptima edición del prestigioso encuentro cuenta con el respaldo de Canarias Crea, el programa de difusión exterior de la creación isleña del Gobierno Autónomo.
Manolo González (Gran Canaria, 1965) trabó conocimiento con el mundo del arte y de la escultura durante su juventud en la capital grancanaria, actividad que compaginó con su otra pasión: los deportes náuticos. Tras una decepcionante incursión en la enseñanza reglada artística en Barcelona, inició una formación autodidacta que desembocó en la que sería su primera exposición profesional en 1988. Diez años más tarde estableció vínculos profesionales con la célebre galería Saro León, lazos que aún mantiene en la actualidad y que han propiciado su participación en eventos como ARCO, la VII Bienal de La Habana y en el MACO, Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, en México.
Es un autor con una clara formación clasicista que no duda en profundizar en este valor sin que ello lo aísle de lo contemporáneo. Bordea la abstracción cuando el desarrollo de los propósitos le sugiere lenguajes distintos, pero siempre con un referente evidente detrás de las propuestas. En su trabajo para obras públicas, González prioriza el uso del bronce, elemento que considera además consustancial a su entendimiento de la escultura por su originario sentido modelador de la materia. No obstante, su investigación sobre soportes alternativos le ha llevado al desarrollo de la escultura en malla metálica, pero sólo con carácter estatuario.
A lo largo de su trayectoria artística es fácil identificar la figura humana, el desnudo, como vehículo de comunicación en su valor renacentista del hombre como medida de las cosas. También es apreciable la evolución de la actividad creadora de González, que se caracterizó en sus inicios por un marcado dramatismo y que ha ido deslizándose hacia terrenos de sensual serenidad.
En esta edición, la Bienal de Florencia concederá su máximo galardón, el Lorenzo el Magnífico, a los artistas Marina Abramovic y Shu Yong. En ocasiones anteriores, el galardón ha recaído sobre creadores de la talla de Gilbert & George (2007), Richard Anuszkiewicz, Christo y Jeanne-Claude (2005) o David Hockney (2003). El encuentro italiano dedicará sus once mil metros cuadrados de exposición a más de 800 artistas procedentes de ochenta países.