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ERICK CANINO | SANTA CRUZ DE TENERIFE Fito Cabrales, voz y guitarra, levanta el campamento para girar por España y se trae del pasado el mismo ciclón de éxito con el que blinda sus cifras desde hace algunos años. Miles de discos vendidos y conciertos multitudinarios. El próximo fin de semana repite en Tenerife y Gran Canaria.
Antes de que cuenta diez es el último trabajo discográfico de Fito & Los Fitipaldis. Con la excusa de su presentación la banda gira ahora por España, acompañada de La Cabra Mecánica, para seguir haciendo historia dentro del guión sonoro del rock nacional. Muy pocos artistas españoles se manejan en la actualidad con sus cifras de ventas. El 4 y 5 de diciembre actuará en Gran Canarias y Tenerife, respectivamente. Hasta el momento, donde pisa él, pisan también miles de seguidores. Para Canarias se esperan 10.000 espectadores en casa cita. "¿Y cómo va todo por las Islas? A uno del norte del España le hace mucha ilusión viajar hasta allí".
-Comenta Lichis, vocalista de La Cabra Mecánica, que nadie le había hecho un regalo tan bonito como usted al llevarle de gira por toda España…
-Recuerdo que el primer concierto grande de los Fitipaldis fue en Barcelona y el que arrastró a toda la gente fue La Cabra Mecánica, así que él también me ha regalado cosas. Para mí, tocar todas las noches y que abra el concierto un artista de la talla del Lichis es un lujo. Si él lo ve como un favor, tengo que decirle que está equivocado. Para mí es un lujo.
-En este mundo complejo de la industria musical, ¿al final con qué se queda un artista de su talla, quizás con el abrazo que le pueda dar al Lichis al final del concierto?
-Es cierto que en esto de la música vivimos en una estructura compleja, en la que se dan situaciones injustas, con muchas cosas que se deberían hacer de otra manera. Por eso, con los Fitipaldis siempre hemos intentado hacerlo todo autogestionado, para hacerlo a nuestra manera porque nos hemos hartado de las mafias. Pienso que ese panorama se puede trasladar a cualquier otro ámbito profesional. Son mundos tan amplios que entramos todos, los que nos gusta esto de verdad y los oportunistas. Al final lo que queda es toda la gente magnífica que uno conoce y las oportunidades que se presentan en el día a día.
-En sus canciones casi siempre aparece el hilo conductor del amor. ¿Esas creaciones tienen nombre y apellidos? Escribe siempre a su pareja quizás.
-Todas las canciones siempre tienen nombre y apellidos, otra cosas es que uno lo haga de dominio público. No me serviría de nada escribir si lo que contara no fuera verdad. Sí que hay canciones que son inventadas, como el que se inventa un cuento, pero la mayoría las rescato de la realidad. Simplemente porque me da más recompensa hablar sobre cosas que suceden de verdad.
-¿Llega un momento, después de tanto tiempo componiendo, en el que uno deja de encontrar realidades propias novedosas para incluir en un repertorio discográfico?
-Pienso que la realidad te ofrece argumentos como para estar escribiendo hasta la muerte. Siempre hay episodios distintos que pueden ser cantados de un manera determinada. Y mira, una buena canción no tiene por qué esconder grandes misterios. No es necesario escribir de cosas del más allá o de fenómenos extraordinarios. Lo que puede ocurrir es que te acusen de hacer siempre lo mismo. Y claro, un artista pasa casi toda su vida buscando un estilo y cuando lo encuentra siempre hay alguien que te acusa de monótono. Las limitaciones personales de cada cual tienen que ver con el estilo. Yo puedo llegar hasta donde llego y poco más.
-¿Alguna vez ha descartado alguna creación por prudencia ante un posible rechazo de sus seguidores?
-Hombre, no todo lo que escribo tiene que ir en un disco, pero no se descartan pensando en lo que pueda gustar a la gente o no. También me gusta pensar que puedo componer porque es divertido y no caer en el error de que todo tiene que quedar registrado en un cd. Y éste es un error al que se puede llegar muy fácil.
-Miles de personas también coreaban las canciones de Platero y tú, su anterior grupo. ¿Hay algún tipo de paralelismo de entre aquel pasado y este presente que vive ahora con los Fitipaldis?
-Algún denominador común sí existe, porque yo cantaba y componía también antes. Pero las diferencias quizás sí son más numerosas. Por ejemplo, no es lo mismo componer con 20 años que con 43.
-¿Hay algo del primer Marc Knopfler en el sonido de su guitarra?
-Sinceramente no, ojalá lo hubiera. Sigo prefiriendo a Marc Knopfler que a mí. Él es una de la referencias para cualquier guitarrista con dos dedos de frente.
-Imagínese que llega a Tenerife el 5 de diciembre y vuelve e a encontrarse con una gran lluvia y con 10.000 personas que le esperan...
-¿Y qué?
-¿Y qué hacemos?
-Bueno, he tocado bajo el agua muchas veces. Si no hay riesgo de suspensión, por posibles daños físicos para cualquiera que esté en el recinto, daremos un gran concierto. Ahora bien no siempre depende de uno.
-Atienda que estamos hablamos de 10.000 personas en Tenerife para una banda de rock... Esos son los cálculos.
-Impone muchísimo. Justo antes de salir a tocar, si hubiese un tren que me llevara a mi casa lo cogería sin ninguna duda. De alguna manera me muero de miedo, aunque cuando piso el escenario mucho de esos nervios se me van porque en realidad lo que tengo son unas ganas terribles de tocar. Pienso que es bueno no acostumbrarse nunca a eso. El día que suba al escenario sin nervios, lo tendré que dejar. Si cada noche que actúo, soy capaz de dar las gracias por lo que me está sucediendo, creo que todo marchará mejor.
-Si pudieras hacerte acompañar de un artista en el escenario, ¿a quién elegirías?
-Pues al Lichis. Mira, de alguna manera ya he cumplido ese sueño. Por lo demás, sí reconozco que hay mucha gente con la que me gustaría tocar, pero nunca hago planes; nunca los he hecho y al final terminan saliendo las cosas. Por ejemplo, la gira con Calamaro, para nada fue premeditada, e hicimos algo bonito.
-¿Se ve en un futuro próximo dando un giro a su carrera, un cambio de rumbo?
-Bueno, cuando uno está tocando en solitario, ya puede hacer cualquier cosa. La gente solo espera canciones y si me da por hacerlos con un piano, no creo tampoco que se sorprendan. Un grupo sí puede ser que atrape más al artista, que lo limite, pero en solitario la libertad es casi absoluta. Yo me siento muy libre porque no tengo que vender ni posar.
-Y con las casas discográficas a sus pies...
-Últimamente las casas discográficas están muy jodidas también.
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El triunfo del PP, las revoluciones árabes, el terremoto de Japón y el dominio del Barcelona, entre otros acontecimientos, marcaron el año.
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