Grácimus

Womad

 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto

ERICK CANINO Lo bueno de compartir información con con Diego F. Hernández (redactor del diario La Provincia y el mejor cronista de conciertos de Canarias con diferencia) es que uno, después publicar y leer al artista, puede adueñarse de esta columna para hablar del Womad casi de la misma manera en que lo haría con los amigos.

En el Parque Santa Catalina, en las veleidades de noviembre, hay que estar pendiente siempre de lo que llega del cielo. Si no llueve, el momento queda justo; y el momento se perpetúa casi desde la noche del jueves (cuando se inician los primeros conciertos) hasta la despedida en domingo. Del misterio musical, ya se sabe: varios artistas consagrados que componen el sostén artístico de la muestra en esa línea regular del que nunca falla. Este año, Eliades Ochoa, Roy Ayers (con sus muchos detractotes) o la voz de Malí Oumou Sangare; además, los descubrimientos, los sonidos desconocidos que legitiman al Womad como el festival diverso y que muchas veces dejan sensaciones superiores incluso a la de los artistas de receta. Doctor, usted no me prescriba nada, que la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.

Porque el Womad de cabo a rabo, en buen grado, es eso, un sendero que se transita a tientas; un espectáculo sonoro tallado en braille, una oportunidad única para reconocerte desdoblado en la curiosidad primaria de los ojos de un niño recién nacido.

Donde uno menos se lo espera aparecen unos coros de fábula, unos arreglos deliciosos y unas coreografías selváticas. Fue el caso de Siyaya, llegados de Zimbabue con la percusión gobernando sus venas para abrir la noche del sábado en el escenario grande de Santa Catalina. Ese mismo día lograron vender los más de cien cd que habían puesto a la venta en la caseta oficial del festival. Siyaya es sólo un ejemplo de tantos.

Y luego está el Womad de los miles de actores secundarios. El Womad mío, el Womad tuyo y el Womad de algún conocido, seguro. La oficialidad habla este año de 130.000 espectadores. Y no se trata de aliñar el debate de si las cifras se devalúan con el que va solo a beber o a fumar; el debate, ése, se devora a sí mismo. La fiesta tiene para todos.

Los hay anclados a la marea que busca los sonidos de cada escenario, uno tras otro, calle arriba, calle abajo; los que torean a esa misma marea, cerveza en mano, en la misma barra del mismo quiosco de todos los días; los mimos; los músicos en autodeterminación; los disfrazados para la ocasión; los altos; los bajos; los flacos...; existen incluso los que aprovechan ese fin de semana para perderse en Maspalomas...

COMPARTIR
 
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  LA OPINIÓN |  LOCALIZACIÓN     PUBLICIDAD:  TARIFAS |  CONTRATAR  
laopinion.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de laopinion.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 

  

Aviso legal
 
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes