LA OPINIÓN | GUÍA DE ISORA
"Sufro los contenidos y me divierto en lo formal, el día que no sea así, lo dejo", la expresión sintetiza la pasión con la que la realizadora hispano-nicaragüense Mercedes Moncada vive su vocación de cineasta. Moncada dirige en MiradasDoc el taller Producción de cine en documental. A través del análisis de su propia obra, los asistentes al taller identifican el papel del autor a lo largo de todo el proceso de producción, desde que define la idea hasta que concluye la película y se lanza a la búsqueda de un espacio en el mercado.
"La idea subjetiva se materializa en contacto con los demás: un panorama general de la búsqueda de fondos, exhibición, posibles mercados y públicos" es la frase con la que la autora sintetiza el contenido del taller, en el que los estudiantes han hecho un recorrido por la personal filmografía de la directora residente en México. "Me gusta mucho filmar, jugar con la narrativa; prefiero no sentirme limitada por los recursos", dice la directora para explicar su libertad a la hora de utilizar códigos diferentes a los habituales en el documental, algunos de ellos cercanos a la ficción.
Para los participantes en el taller esa libertad formal ha sido uno de los descubrimientos del alcance ilimitado que puede tener el lenguaje del documental cuando se consigue definir una mirada personal. La primera película de Moncada, La Pasión de María Elena (2003), ganadora del premio a la Mejor Película Mexicana en el Festival de Cine de Guadalajara, entre otros premios, es un relato sobre los choques entre las distintas culturas de México, un país que "vive una esquizofrenia tremenda".