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ALMUDENA CRUZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE El montaje de una exposición es una ceremonia muchísimo más meticulosa de lo que pudiera llegar a esperarse. Es, también, todo un arte. Una lección de estética en la que influye todo, desde la sombra perfecta que proyecta el marco que guarda los secretos del discurso apasionado del creador hasta la luz que dibuja en el cristal la dudosa sombra de un foco mal situado.
TEA dejó ayer que un nutrido grupo de personas, que superaba la treintena, compartiera con el personal del museo uno de sus momentos más íntimos. Una parcela hasta ahora reservada para unos pocos provilegiados, esos que pueden tocar, manipular y desprender de los años de espera las obras custodiadas en los sótanos del tiempo. "Entraremos a la exposición por la puerta de atrás así que recorreremos la muestra a la inversa", invitaba ayer el director artístico de TEA, Javier González de Durana, a todos los que ayer quisieron compartir con él los nuevos secretos del arte.
Podía haberse esperado unas salas casi vacías, como expectantes, pero ayer se encontró en TEA la vida que precede al visitante. El ruido que precede al silencio. El trabajo que precede al arte.Y hubo sorpresas, porque lo que en principio se había programado como una visita guiada por la muestra lanscapes/tenerife, de Thomas Ruff, se convirtió también en una inesperada invación de la exposición colindante, Indagaciones y miradas, Colección Ordóñez Falcón de Fotografía (COOF), incluida en la programación de Fotonoviembre.
Quedaron ganas de ver las muestras terminadas. Durana, que ejerció ayer de profesor y maestro de ceremonia, se detuvo en todos los detalles. Y dejó claro que una exposición es más que una sucesión de cuadros que se alinean en las paredes. Una exposición es, también, un discurso de discursos. El comisario debe entender al artista, conocerlo y, a la vez, meterse en la piel del visitante. El comisario prepara, cual anfitrión, los detalles para el que mira.
"Esta obra es una producción de TEA. Los arquitectos del edificio, Herzog & De Meuron, son grandes amigos de Ruff. Cuando concluyeron la obra, propusieron a TEA que cubriera la gran pared de la biblioteca con imágenes de Ruff. Así, estas imágenes, que como ven son paisajes de Tenerife, reposaran tras la exposición en esa pared", detalló.
Así, el director artístico de TEA participó activamente en el recorrido, donde se pudo presenciar el proceso de colocación de la obra y su desembalaje. "Normalmente, los cuadros de colocan a una distancia -desde el centro- de un metro y medio desde el suelo. En este caso, como las imágenes son de gran formato y están concebidas para ser observadas desde lejos, las hemos elevado un poco más", explicó.
Y es que el diseño de una muestra es un ejercicio de correcciones, de mirar, observar y volver a corregir. "Puedes venir con una idea previa, debes hacerlo. Pero puede que la teoría no funcione en la pared y eso hay que tenerlo en cuenta", explicó.
Armarios escondidos, puertas que hay que esquivar, salas que se resisten. Todos esos detalles hay que estudiarlos y salvarlos, hay también que aprovecharlos y usarlos en el beneficio del público. "El sistema de iluminación que nos dejaron los arquitectos no es el más adecuado, al igual que los techos, que son de celulosa y son muy blandas. Lo mismo nos ocurre con el suelo, que no se puede agujerar", matizó Durana.
Para finalizar, un breve recorrido por la exposición que mostrará, desde el próximo viernes, parte de la Colección COFF. Salas repletas de imágenes que, antes, ya han dado la vuelta al mundo. Hay que recordar, asimismo, que durante toda esta semana TEA ofrece gratuitamente una completa agenda de actividades.
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