ALMUDENA CRUZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Si hay un espectáculo que puede acercar al público a la ópera ese es, sin duda, I Pagliacci (El Payaso). Así lo consideran, y muestran este extremo con gran entusiasmo, dos de los protagonistas del montaje que se representará, los próximos martes 3, jueves 5 y sábado 7 de noviembre (a partir de las 20:30 horas) en la Sala Sinfónica del Auditorio de Tenerife: la soprano Susanna Branchini y el barítono Luca Grassi. Una obra, escrita por el compositor napolitano Ruggero Leoncavallo y cuya dirección de escena está firmada por el propio Giancarlo del Monaco, director del Festival de Ópera de Tenerife.
"El maestro Del Mónaco ha hecho un trabajo maravilloso con esta producción, una de las mejores en las que he trabajado. La puesta en escena es, sin duda, increíble", explicaba ayer el tenor italiano, tras un descanso en los intensos ensayos, en los que llevan trabajando desde el pasado día 15 porque, concretan, "las dificultades de esta producción no se derivan de la parte vocal, sino de la escénica. El reto viene de los movimientos que hay que afrontar sobre el escenario, es muy intenso. No es una ópera normal, hay momentos en los que cantamos de espalda, es muy cinematográfica", completaba por su parte la también italiana Branchini.
La historia de I Pagliacci conquistará, avanzan, los corazones de todos los tinerfeños. "Toda la trama se desarrolla en una única jornada, todo es muy rápido, directo, impresionante", explican. Y es que ambos artistas insistieron ayer en la necesidad de descartas viejos patrones e ideas preconcebidas respecto a la ópera. "El público debe venir a los teatros, no hay que tenerle miedo. El teatro es música, es texto, es directo, es inmediato, emocionante. Llega directamente al corazón, no se puede explicar, deben venir y experimentarlo por sí mismos", indicaba ayer Grassi.
Para su compañera sobre el escenario de la Sala Sinfónica del Auditorio, el problema se deriva -probablemente- de la difusión "al menos en Italia, es también un problema de educación, hay que preparar al público infantil para apreciar la ópera. Por eso esta ópera es tan indicada para el público que nunca ha presenciado una antes, la sorpresa y la aceptación son inmediatas. I Pagliacci es corta, inmediata y la música es bellísima, es imposible no rendirse a ella", concretaba la soprano.
Los responsables del Festival de Ópera han organizado, para concluir las actividades de la edición de 2009, un programa doble en el que Payasos estará precedida de La Vox Humaine (La voz humana), de Francis Poulenc. Una tragedia en forma de monólogo que habla de la desesperación, la soledad y el amor. Una producción del propio Auditorio de Tenerife que está dirigida por Román Calleja.
Ambos, además, elogiaron la acústica del Auditorio y destacaron el hecho de que "aunque cantemos de espaldas al público, la sonoridad es amplísima". No han tenido tiempo, sin embargo, de visitar la Isla. "Es una pena, pero los ensayos son muy exigentes porque hay que tener todo muy medido, pero estamos encantados con el clima", indicaron.
Durante el espectáculo, once monitores estratégicamente colocados permitirán a los cantantes mantener en todo momento el contacto visual con el director de la orquesta, un hecho que suma complejidad al montaje.
La historia de ´payasos´
La historia de I Pagliacci comienza con la llegada de un grupo de payasos a un pueblo, en la festividad de la virgen de agosto, para representar una obra. La compañía, dirigida por Canio, está formada también por su esposa Nedda (Susanna Branchini), el jorobado Tonio, y Beppe. El recibimiento es acogedor para los payasos, que lo agradecen y anuncian al pueblo que esa noche habrá un gran espectáculo al que nadie ha de faltar. Cuando Nedda baja, Tonio le trata de ayudar pero Canio le da un pequeño golpe mientras que los lugareños le ríen las gracias. Los celos de Canio resurgen cuando algún joven le insinúa que Tonio, que había rechazado la invitación para tomar algo junto a los compañeros, se quedaba para cortejar a Nedda. Cuando Nedda se queda sola, se pone a pensar y preocuparse por la actitud celosa de Canio, pues está enamorada secretamente de otro. Ese amor que le hace cambiar su discurso para volverlo más alegre. Tonio la descubre y empieza a amenazarla.
Italia y la ópera, la ruptura con el público
Ambos cantantes trabajan, habitualmente, en los escenarios de toda Europa. Conocían, previamente, el Festival de Ópera de Tenerife, del que tenían noticias y en el cual están "encantados" de participar. Preguntados sobre el estado de salud actual de la ópera,. ambos se circunscriben al caso que más conocen, el italiano. "En Italia tenemos un problema muy grave con esto, los recursos teatrales están muy mal empleados. Es difícil, en una situación financiera como la que estamos atravesando hoy en día, mantener los teatros abiertos con una programación estable durante todo el año. La ópera en Italia, además, se ha convertido en un acto cultural circunscrito casi en exclusiva a la elite, y eso no era así hace algunas décadas, en los años 50, por ejemplo", indicaba ayer el tenor italiano Luca Grassi. La misma opinión mostró la soprano Susanna Branchini, que lamentó que sea Italia, precisamente la cuna de la ópera, el país que menos esté programando este tipo de espectáculo. Luca Grassi es licenciado en Ingeniería y estudió canto en Bolonia con Paride Venturi. En 1998 ganó el concurso Città di Roma, que le permitió debutar con Germont en La Traviata. Por su parte, Susanna Branchinni, nacida en Roma, se licenció en canto en 1996 en el Conservatorio de Perugia. Debutó, tras ganar también el concurso lírico Città di Roma, en el teatro Brancaccio de Roma en el papel de Micaela en Carmen, papel que luego retomó en varias ocasiones.