cría cuervos

Premios

 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto

ALBERTO PALENZUELA
Sigo pensando que el haber creído que un tipo cualquiera iba a ser capaz de cambiar el mundo por el mero hecho de ser negro fue el acto más racista de nuestra historia reciente. A los norteamericanos les toca la mayor parte de la culpa, pues fueron ellos, en última instancia, quienes votaron por el Yes we can. Sin embargo, el resto del mundo ya había mostrado con creces nuestra pleitesía a la mayor campaña de marketing internacional político, económico y cultural de los últimos tiempos. Y si bien es cierto que Obama es de lo malo, lo menos malo, entonces también suscribo lo que dice Joaquín Sabina, quien por la misma razón, se queda con Castro en Latinoamérica. Pero ahora, además, van y le dan el premio Nobel de la Paz al de Chicago "por los esfuerzos extraordinarios para reforzar la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos", dice el comité. El mismo comité que, por cierto, otorgó en su momento otro Nobel a Carter mientras invitaba a cenar a la Casa Blanca a Pinochet o apoyaba la revolución de Jomeini.

Suponiendo que el premio Nobel sirva para algo, aparte de apoyar libros u ocupar portadas de periódicos, que no lo tengo muy claro, lo que es indudable es que la mayoría de las organizaciones que otorgan estos y otros premios de calibre similar, eligen a sus ganadores con el fin de utilizarlos para promocionar sus propias imágenes. En realidad, les importa muy poco reconocer labor alguna al premiado. El alcance mediático, por ejemplo, de algunos de los premiados con el Príncipe de Asturias, como Dylan o Al Gore, no hace sino aumentar las sospechas de que en realidad todo esto apesta a una burda inversión publicitaria a gran escala, como el Nobel de Obama. Porque si ya es curioso que lo valoren por todo lo dicho con tan solo nueve meses en su cargo, lo es aun más que las candidaturas a dichos premios se cerraran en febrero, es decir, cuando el presidente solo llevaba en su cargo doce días.

Por aquí, y salvando un océano, con los Premios Canarias deberíamos aprender algo de todo esto de jugar con las leyes del marketing y bailar con la que más mole. Que para dárselos al colega de turno y hacer aun más el ridículo, por lo menos nos hacemos un poco de promoción exterior. Una vez, un amigo le dijo a Javier Krahe que el Parque García Sanabria había recibido premios muy importantes. Krahe contestó: "¿y fue a recogerlo?" Eso sí que sería todo un acontecimiento.

COMPARTIR
 
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  LA OPINIÓN |  LOCALIZACIÓN     PUBLICIDAD:  TARIFAS |  CONTRATAR  
laopinion.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de laopinion.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 

  

Aviso legal
 
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas