A.C. | SANTA CRUZ DE TENERIFE
La Máquina de coser electrosexual, una de las obras más conocidas y reconocidas del pintor surrealista tinerfeño Óscar Domínguez forma parte, desde ayer, de una de las muestras más asombrosas de las que se han inaugurado, este último año, en España. Se trata de Lágrimas de Eros, una gran exposición dedicada a los tormentos de la pasión: el lado oscuro del deseo sexual. Así, el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid inauguraron ayer al público una exposición que permanecerá abierta hasta el próximo 31 de enero de 2010 y que incluye 119 obras, entre pinturas, esculturas, fotografías y vídeos.
Un recorrido por el erotismo a través del arte y de la historia en el que no podía faltar el cuadro del insigne tacorontero. Esta obra, que pertenece a un coleccionista privado de las Islas, se encuentra actualmente -y por un período de cinco años- en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en Madrid. El depósito, de carácter totalmente gratuito, se verá interrumpido, por lo tanto, durante estos tres meses que está previsto que se extienda la muestra del Thyssen. Recordemos que otra obra de Domínguez, Retrato de Roma, también ha sido cedida al Reina Sofía por el mismo período de tiempo y ha protagonizado, en las últimas semanas, una polémica respecto a su titularidad real, que el Cabildo de Tenerife reivindica desde hace tiempo en virtud de un acuerdo con la anterior propietaria.
Por otro lado, la obra de Domínguez no podía faltar en una exposición que tiene en el erotismo su eje expositivo principal y que hace, además, un completo recorrido a través de diversas épocas y medios artísticos. Hay que destacar, además, que sólo son cinco los nombres de artistas españoles cuyas obras han sido elegidas para formar parte de la muestra. Acompañan a Domínguez, concretamente, Pablo Picasso, Antonio Saura, Salvador Dalí y José de Ribera.
Fuera de las fronteras del arte español, las paredes del Thyssen acogen también obras de autores de la talla de Auguste Rodin, Paul Gauguin, Toulouse-Lautrec, Henri Rousseau, Cézanne, Magritte o Bernini. Un recorrido que nos trae, además, hacia la actualidad, con la videocreación de Sam Taylor-Wood que recoge el sueño de David Beckham o la foto que Richard Avedon hizo de Natassja Kinski y una serpiente.
El título de la exposición procede del último libro publicado en vida por Georges Bataille, Las lágrimas de Eros (Les Larmes d´Éros, 1961), explican los organizadores de la muestra. "Entre las figuras y relatos míticos que constituyen el material de la exposición, sólo algunos tuvieron originariamente un sentido erótico; otros lo adquirieron tardíamente, y a veces en abierto conflicto con su significado original", explican. "El Renacimiento, por ejemplo, descubrió la mórbida sensualidad de San Sebastián o de María Magdalena. Caravaggio y sus seguidores infundieron un violento erotismo en historias como la de Judit y Holofernes o la de David y Goliat", detallan.
La exposición, continúan, "tiene un carácter total, pansexual, e incluye todas las orientaciones y nichos del deseo: la mirada masculina y la femenina, lo hetero y lo homo, el voyeurismo y exhibicionismo, el bondage, el sadomasoquismo y los diversos fetichismos", concluyen los comisarios de la exposición en su introducción a la misma.