S.D. | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Jesús de la Rosa ha vuelto a hacer protagonista de sus invenciones pictóricas a la ciudad de La Laguna y esos cuadros, junto a otros de series no menos espectaculares, se exponen hasta el próximo 25 de octubre en la lagunera sala de arte del ex convento de Santo Domingo.
Bajo el título genérico de La memoria inflamada, De la Rosa reune obras en las que la ciudad lagunera y su historia han sido fuentes directas de inspiración, según cuenta en su comentario de la muestra Carlos Eduardo Pinto. Atmósferas nocturnas, espectrales y oníricas llenan la muestra. Hay piezas de su serie La plaga, de la serie Visiones, de Torriani, vida alegórica y de Cartones ilustrados.
Su estilo abigarrado y no exento de ironía, como el cuadro que ilustra la llegada del chocolate a La Laguna, impregna un a muestra elaborada con cera sobre aglomerado o cartón. El elemento arquitectónico y animal protagoniza buena parte de las obras.
Jesús de la Rosa ha expuesto, además de en Tenerife, en ciudades como Almería, Granada o Las Palmas de Gran Canaria. "He tratado de plasmar mis vivencias sobre determinados hechos históricos con una gran carga onírica y simbólica, especialmente sobre momentos que se vivieron con mucha intensidad y de forma exaltada", explica el propio artista.
Las 18 obras a disposición del público están a medio camino entre los sucesos históricos que han tenido lugar en La Laguna desde su fundación y los que surgen del imaginario del propio artista, convirtiendo la ciudad en un territorio casi bíblico.
"Es una obra compleja, culta, llena de contenidos simbólicos y guiños sociológicos en la que la ironía y la sátira comparten empeño con la imaginación y la historia para contarnos una insospechada epopeya de nuestra intimidad", reseña Carlos Eduardo Pinto, comisario de la exposición.
Para Pinto, en los últimos tiempos Jesús de la Rosa ha vuelto a convertir a La Laguna "en protagonista de sus invenciones pictóricas creando otra serie de visiones que enriquece la que presentó hace tres lustros y que proporciona a su proyecto un cuerpo, densidad y expectativa renovados".
Especialmente reseñable es el cuadro La llegada del chocolate a La Laguna, que refleja la convulsión social que supuso el hecho. De la Rosa crea un paroxismo placentero al que fue especialmente aficionado el quinto marqués de Villanueva del Prado Tomás de Nava, que lo hacía servir en la famosa tertulia lagunera. Algo que parece cotidiano como el chocolate aparece como un hecho espectacular en el que no se ignora la lectura política de la época. Al fin y al cabo,la llegada de un producto tan novedoso no podía pasar desapercibido en una época en la que las cosas llegaban siempre tarde .
Al contrario, en la serie de cuadros bajo el título de Plagas, De la Rosa recoge distintos tipos de castigos fabulosos que se suceden en la urbe lagunera , desde una lluvia de fuego hasta el advenimiento de enormes ratas. La plaga moderna de excavadoras y camiones tampoco falta.
En las Visiones, el artista representa espacios, iglesias o conventos de la ciudad "detenidos en el tiempo imaginario en el que lo milagroso y lo sobrenatural eran aún parte de la realidad", señala Pinto. De la Rosa se inventa milagros y hechos extraordinarios que se tornan verosímiles, no en vano imagina las primeras fiestas del Cristo en las que estallan fuegos artificiales.
En los cuadros de la serie Torriani, el autor atiende a pautas más narrativas contando el momento en el que el ingeniero recibe las disculpas de la autoridad por haberlo considerado un espía y otro en el que le confía trabajos relacionados con la ciudad.
Es probable que muchos de los momentos históricos hayan resultado delirantes, pero si el sentido común contuvo el delirio, la imaginación y la paleta de Jesús de la Rosa lo han suplido . En sus obras hay de todo menos sencillez porque se trata de un complejo juego entre la imaginación y la historia, un pulso que siempre parece ganar la imaginación.
En la inauguración de la muestra el pasado 10 de septiembre, el alcalde La Laguna, Fernando Clavijo, dijo que había que "apostar por artistas de nuestra tierra", alabando la obra del que definió como "artista de reconocido prestigio y dilatada trayectoria". Se trata de cuadros para mirar detenidamente, percibiendo detalles tan numerosos como en los de Archimboldo.