LA OPINIÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
El proyecto del artista herreño Alexis w, La ventana indiscreta, tras siete ediciones e inspirado en temas extraídos de su ámbito más inmediato, el barrio de Chueca, se muestra por primera vez, en su conjunto, en el Centro de Arte La Regenta de Las Palmas de Gran Canaria. Esta iniciativa de arte público ha contado desde su primera edición con el apoyo del área de Cultura del Gobierno de Canarias.
La Ventana Indiscreta que documenta la memoria de este proyecto visible a lo largo de siete años en el centro de la capital de España abre, además, el ciclo Apuestas con el que este Centro de Producción Artística dará la oportunidad de conocer, con carácter bienal, la producción de creadores de las islas con proyección en la escena contemporánea. La Ventana Indiscreta es un proyecto de barrio, un ejercicio de especulación estética donde se establece un dialogo con la arquitectura urbana, una intervención en el espacio público donde Alexis w ha colgado en los balcones de edificios de la calle Pelayo de Madrid entre 13 y 18 cajas de luz, a lo largo de siete convocatorias. El título genérico de la serie pretende hacer un homenaje a la obra de Alfred Hitchcock y al inmenso potencial de la mirada, donde Alexis w para cada edición busca nuevas formulaciones que funcionen, siempre girando en torno a algunas de las premisas y líneas discursivas que desarrolla el autor en su trabajo. El sentido de la mirada, el desnudo, los límites entre lo público y lo privado o el retrato han sido alguna de ellas. Al espectador casual, en la calle, las imágenes se le ofrecen como ventanas a las que asomarse y donde no se sabe muy bien quien comete la indiscreción, si el que mira o el que es mirado. Para esta muestra que se podrá ver en La Regenta entre el 25 de septiembre al 15 de noviembre, el autor hace una selección de las piezas más potentes y más emblemáticas de cada edición y las presenta en el espacio utilizando diferentes soportes y tamaños, según le convenga. Es una muestra que está planteada teniendo en cuenta el espacio expositivo, como en una especie de adaptación. La exposición pretende hacer un recorrido por lo que ha sido este proyecto y sobre todo como ha ido evolucionando desde su primera convocatoria, en 2003 hasta está última del 2007. El catálogo incorpora material en el que Alexis W documenta el interior de las casas, los personajes y la arquitectura del barrio. El autor cuenta que se ha convertido en "un material que, en cierta medida, ha transcendido el material mismo de las ediciones..." y con el que he hecho un registro paralelo arquitectónico, sociológico y antropológico del barrio lo más abierto y rico posible, intentando mostrar su esencia. El catálogo ha servido también para poder enseñar las series de forma completa y cerrada, ya que por cuestiones técnicas y presupuestarias no siempre he podido colgar el número de imágenes que me hubieran gustado para cerrar las ediciones".
Alexis W, en su "ventana", fija el interés sobre el retrato de sujetos anónimos del barrio, cuyas vidas sustentan dramas personales que son, por extensión, el drama de muchos. Estos seres, dignificados por la mirada del artista que les saca de su más rabioso anonimato haciendo circular su identidad en el ámbito público, testimonian un diseño de sociedad en la que aún y pese a las voluntades de muchos, la violencia en todas sus expresiones y versiones continúa siendo un tema no resuelto.
Cada rostro, cada expresión es el reflejo de un modo de violencia en la que intervienen disímiles mecanismos de lo social y lo psicológico.
Humanidad globalizada
Para el crítico Andrés Isaac Santana La ventana indiscreta es un proyecto de todos, es un proyecto de barrio, de humanidad globalizada, de estilos de vida amplificados y expandidos según y qué tipología del comportamiento y de la razón, del sexo y de la emoción. Es, por fuerza, un armario democrático de la existencia. Un homenaje a la virtud y a la gracia del accidente, a la dualidad, al teatro de la vida, a la celebración y al triunfo de lo que por error de los discursos (y de los hombres) aún sigue siendo "lo diferente", cuando debiera ser el paradigma acabado de "lo normal" y de "lo común". Para Fernando Castro Flórez, también crítico de arte, "Alexis W genera, en su fértil imaginario fotográfico, una línea de resistencia frente a la banalidad hegemónica al mismo tiempo que se resiste a aceptar que todo sea finalmente un no-lugar fantasmagórico.