A. CRUZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Es de agradecer que los promotores culturales se atrevan a mirar más allá de las fronteras que separan la agenda de Santa Cruz de Tenerife y La Laguna de la del resto de la Isla. El norte también tiene vida y a veces nos olvidamos de ese detalle hasta los que tenemos la suerte de vivir por esos parajes, los que todavía nos sorprendemos -de vez en cuando, cuando se encuentra un rato para apartar la vista de los problemas y las prisas cotidianas- con las maravillas de su paisaje. Hay ganas de hacer cosas, de escuchar música, de aprender, de ver, sentir... y hay un público recordando que (también cuando se pasa el Puerto de la Cruz y se llega a la Isla Baja) hay un espacio para las artes.
El Festival Boreal, que se celebró el pasado fin de semana en Los Silos, fue una muestra de todas esas ganas y es probable -si sobrevivimos a esta crisis- que sea el primero (pequeño pero contundente) de los pasos hacia la consolidación de una nueva propuesta. El público respondió y lo hizo con ganas de integrarse; el tiempo, la agenda de actividades y el paraje hicieron el resto. Sin aglomeraciones y con muy buen humor, primero le tocó el turno a las familias, que acudieron con la clara intención de participar a las actividades organizadas durante toda la jornada del sábado. Se constata, de nuevo, que funciona muy bien el ya clásico maridaje entre naturaleza, música y cultura. Buceo, terapias naturales, excursiones, talleres y un mercadillo que permaneció abierto durante toda la jornada fueron algunas de las actividades más valoradas por el público.
Para la noche quedó, como no podía ser de otra forma, la música (un elemento que estuvo presente también durante el día con batucadas y la zona Dj). La velada, salvando algún problema puntual con el sonido, se saldó con éxito meridiano de asistencia y un cartel musical que daba cuenta del carácter que los organizadores quisieron imprimirle a la primera edición del Festival Boreal.
Destacaron las apariciones de Caracoles, Karlovy Vary, Trópico 28 y el ya prácticamente canario D. WattsRiot (ex de Fun-da-mental) que, además de cerrar la noche con su actuación, estuvo presente en el festival durante toda la jornada como un espectador más.
Los organizadores del Boreal aseguraban ayer que ya están preparando los detalles de la próxima edición, para seguir con la propuesta en 2010. Una buena noticia que llega en medio de anuncios de recortes y tiempos oscuros para la cultura canaria. Un festival ecológicamente sostenible que pretende sostenerse también en el tiempo. El valor de lo mediano. Buena suerte.