DIEGO F. HERNÁNDEZ | TEGUISE
El festival Costa de Músicas va camino de ser un clásico, si no lo es ya. En su corta vida y con una cuarta edición celebrada este fin de semana en su refugio de Playa Bastian, en Costa Teguise, es una apuesta por defender un tipo de espectáculo que debería asentarse como norma en el calendario festivalero. Alternativos y orgullosos. Músicas de barrio, populosas que no comerciales.Y en este año de crisis perversa, de tranques de patrocinio y un sinfín de contratiempos con los que ha tenido que pelear la organización, el Costa logró reunir a un puñado de bandas locales, nacionales e internacionales que, al menos por lo visto en la noche del viernes, hicieron bueno el envite de 2009 ante miles de personas, unas 4.000 según la organización, que poblaban el área de conciertos cuando los madrileños de La Excepción se soltaban la lengua en la noche del viernes.
Los raperos que comanda El Langui junto a los franceses La Phaze y Silvia Superstar, eran los triunfos del festival en su reválida de este año 2009, a falta de lo que hicieron en la noche del sábado los artistas reservados para la segunda jornada.
Los pasajes más brillantes y por qué no golfos del Costa de Músicas fueron el viernes para el trio La Phaze, una banda de directo, elegantes en cualquiera de sus aceleradas y contagiosas poses de estilo, con una atronadora secuencia de drum´n´bass, jungle, dub, rock y punk; y La Excepción, una formación que es genio y figura en lo suyo, punto y aparte en el rimadero nacional, con quienes el Costa de Músicas llegaba al ecuador de su primera jornada con su habitual tránsito de músicas de aquí y de más allá.
En medio, y como anfitriones a la banda lanzaroteña Zürych. La formación que lidera Carlos Ortega es cosa seria en el espectro canario, y en vísperas de su tercer disco, les tocó abrir el maratón de directos que se prolongaría hasta la cuatro de la madrugada. Tras ellos, Silvia Superstar, agradecida presencia en el festival de la ex Killer Barbies, ahora defendiendo un rock tecnificado que roza lo justo la frontera electrónica con actitud punk siempre a la sombra de Cramps y Ramones, grupos de cabecera con los que Silvia ha dado cuerpo a su primer disco en solitario. Como muestra, el primer single Less love, de lo mejor de su paso por Costa Teguise. Y los vascos de Mamba Beat: funk, soul, psicodelia e invitación continua al baile, que poco nuevo trajo hasta el litoral conejero.
En la noche de del sábado el Costa de Músicas entraba otra vez en faena desde la puesta de sol, con los canarios de The Good Company abriendo una noche muy larga en lo musical, con artistas como los alemanes Mo Horizons, los neoyorquinos de Kokoo Afrobeat Orchestra, los sevillanos de La Selva Sur, y Cycle, tromba de electro rock para despedir uno de los fines de semana más agradecidos que ha traido este año.
De esta nueva entrega sorprendió el sonido de The Good Company, banda que se asienta cada vez con más decisión en el panorama local y que este sábado ofreció una pegada importante, un escalón más en su escalada paulatina hacia los puestos destacados del rock nacional.