VICTORIA BONIS | LA LAGUNA
Es un placer ver a un público ansioso y expectante a las puertas de un Teatro Leal iluminado después de tanto tiempo sin protagonismo. Esa imagen queda en nuestra memoria porque la ciudad de la Laguna recobra el glamour de épocas pasadas.
Excelente apuesta elegir la obra Seis clases de baile, con Lola Herrera y Juanjo Artero, para estrenar la temporada teatral.
La pieza trata de la relación que establecen dos personajes en seis clases de baile. Lily una mujer solitaria, prejuiciosa, intransigente; Michael es un artista quemado, antisocial, gay y muy marcado por sus experiencias negativas Se parecen mucho a pesar de la distancia generacional. Tienen un punto de encuentro, cuando bailan, donde todas las diferencias que existen se desaparecen.
El autor Richard Alfieri escribió esta pieza con un contenido muy profundo que aborda todos los temas que afectan a la existencia del ser humano con un carácter atemporal. Los protagonistas hablan de religión, sexo, amor, desamor, soledad y muerte. La obra nos hace reflexionar porque los diálogos de los protagonistas no tienen desperdicio.
Lola Herrera es una gran actriz que trasmite belleza y serenidad, pero ahora tenemos que añadir que es una excelente bailarina. Tiene una voz con sentimiento que captura al espectador desde el momento que sale a escena, se mueve combinando seguridad y dulzura femenina. En esta obra tiene la oportunidad de revestir a su personaje con toques de humor, incluso cómicos en algunos momentos.
Juanjo Artero no deja indiferente por su interpretación, por lo bien que se mete en la piel de Michael. Lo más gratificante es la química que trasmite esta pareja en sus diálogos y sobre todo bailando. Buena dirección de la mano de una de las directoras de moda, Tamzin Towsend, que logra que la obra lleve el ritmo perfecto emocionando y divirtiendo al público durante dos horas. Hay que resaltar que la obra es un canto a la tolerancia, tan necesaria en estos momentos que vivimos.
El Teatro Leal está contento, ha vuelto a recobrar su protagonismo y el sonido de los aplausos del público, un buen comienzo.