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Francesc Capdevila, dibujante de cómic

´El cómic empieza a entenderse socialmente, no es sólo para niños´

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 B. Ramón

El dibujante barcelonés Francesc Capdevila, conocido artísticamente como Max, Premio Nacional, dirigirá entre el 23 y el 25 de septiembre un taller de cómic en la Biblioteca Insular de Gran Canaria. "El cómic requiere una preparación bastante compleja y mucha paciencia porque hay que saber hilvanar muchas cosas", sostiene.

JORGE BALBÁS PEÑA | LAS PALMAS DE GRAN CANARIA El catalán Francesc Capdevila es uno de los dibujantes de cómic más reconocidos en el ámbito europeo. Manifiesta que en la actualidad los artistas de este género se han visto abocados a un trabajo en mayor soledad.
-Su trabajo como ilustrador abarca carteles, libros, revistas y discos. Realizó portadas para The New Yorker Magazine, diseños de un reloj Swatch, creó la mascota del centenario del FC Barcelona e hizo un corto de animación. Desde una misma raíz busca tocar varios campos.
-Existen, también, motivaciones económicas porque en el campo de la ilustración resulta más fácil ganarse la vida que en el cómic. Tengo interés en todos los campos y busco cosas nuevas.

-Empezó en su primera época en la histórica revista underground El Víbora (Ediciones La Cúpula). ¿Le permitió manejar discursos más libres y romper en la época de la Transición?
-Sí. Empecé en una especie de ola del cómic underground, que coincidió con el final de la dictadura. Ayudó el momento social y político, había mucho interés por cualquier cosa que fuese novedosa. Los contenidos de los cómic tenían un sesgo rompedor. Me fue bien en aquel momento poder expresar cosas a través del cómic. Nunca renuncié a esa libertad de mis primeros momentos. He trabajado siempre en el cómic y me he mantenido ante las presiones comerciales o editoriales y haciendo la obra que quería y necesitaba hacer.
¿Cómo han evolucionado las revistas especializadas en este género desde la primera época en que estaba en El víbora hasta las ediciones en pleno siglo XXI que se ocupan del cómic o utilizan este humor para hacer llegar sus discursos, incluso hacer crítica social?
-La situación actual del mercado del cómic es muy distinta a la de los 80. Hace dos décadas ibas al kiosco y encontrabas mensualmente una docena de revistas de cómic cada una con su estilo y especialización. Había unas especializadas en ciencia ficción, otras en cómic de aventuras. Esta especialización terminó a finales de los 80. La década de los 90 se convirtió en una especie de travesía en el desierto. En el 2000, empezó a recuperarse el tema editorial, aunque parece que el público quería más libros de un autor concreto que revistas. Con esto se ha perdido algo muy bueno: la revista era una oportunidad para los autores de encontrarse entre ellos, publicar uno junto a otros, aprender juntos. Las carreras de los autores son más solitarias.

-¿Se refiere a otros caminos como seminarios y foros?
- Sí. El contacto es a través de festivales, jornadas del cómic.
-Internet, el avance digital y otras vías tecnológicas, ¿han cambiado las fórmulas?
-Internet no ha cambiado los usos comerciales del cómic, pero sí la facilidad de los autores para darse a conocer. Hay ejemplos en los últimos años de autores jóvenes y otros nuevos que en vez de recurrir al método clásico del facsímil -comprándose en tiendas especializadas o bares- deciden publicar sus obras en Internet. Generan lectores aficionados y logran publicar luego libros de manera seria. Está por ver que el cómic se pueda comercializar digitalmente.
-¿Habla de nuevos caminos comerciales y creativos?
-Existen nuevos caminos creativos ofrecidos por los ordenadores, la venta on line, los programas o software que la gente está explorando.
-Quizá ahí se pierda la magia del hecho artesanal.
-No creo que se pierda la magia de la edición en papel, seguirá habiendo muchos aficionados con su librito en las manos para ojear las obras. Habrá una convivencia.

-Disney acaba de comprar los derechos de 5.000 personajes de Marvel. ¿Decepcionado?
-Bueno, me da igual. Es una dinámica empresarial de compañías muy grandes, que se compran unas a otras. Hay en juego una cantidad de dinero suculenta en cuanto a derecho de los cómic para su adaptación al cine. La operación está sujeta a esta idea.
-Cuando el Ministerio le concedió el Premio Nacional fue como un reconocimiento a la labor de sus compañeros y una forma de prestigiar un arte.
-El Premio fue un espaldarazo importantísimo para el cómic. A partir de ahí la prensa le dedicó una atención más seria y continuada. Por fin, el cómic empieza a entenderse socialmente: no es sólo tebeos para niños o adolescentes, sino dentro del cómic también hay todo tipo de obras, algunas muy serias, para lectores de todas las capacidades.

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