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ALMUDENA CRUZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE Es de la firme convicción de que un museo contemporáneo debe desprenderse de las viejas fronteras. Mira hacia el pasado pero avanza firme hacia el futuro mientras perfila una programación que tiene en el coleccionista privado y la colaboración con otras salas, nacionales y extranjeras, sus principales aliados.
-La nueva temporada en TEA, la segunda desde su inauguración, está a punto de arrancar ¿no es cierto?
-Claro, es lo tradicional, preparamos un programa de contenidos que tiene la mirada puesta sobre el período de tiempo comprendido entre septiembre y el verano del año siguiente. De alguna manera, se puede decir que se sobrepone al calendario escolar. Aunque, presupuestariamente, se funciona estrictamente de enero a diciembre.
-Eso de trabajar con el futuro puesto sobre la mesa pero sin saber del dinero que se dispondrá, me imagino, debe ser algo estresante
-Es complicado, porque no trabajamos solamente mirando hacia el próximo 2010. Yo, ahora mismo, estoy trabajando ya en el 2011 y, en parte, también en 2012. Cuando entras en colaboración con otros museos nacionales y extranjeros la dinámica del trabajo te obliga a la anticipación. Somos un museo muy joven y por lo tanto, todavía, tenemos un futuro muy abierto. Sin embargo, otros museos que llevan años de trabajo tienen su futuro mucho más comprometido, por obligaciones concretas y por relaciones adquiridas con otros museos. Y ellos cierran, como haremos nosotros también en un futuro, más lejos en el tiempo, con dos o tres años vista. En TEA, algunas exposiciones del año 2012 ya están comprometidas, no obstante. ¿Eso significa que yo voy a saber qué dinero voy a tener en 2010? Pues no, no sé cuánto voy a tener ni en el 2011 y, si me apuras, ni siquiera en 2010.
-¿Y cómo maneja esa incertidumbre?
-Esto te pone en una situación de tensión económica bastante angustiosa pero, también, te obliga, por si acaso no tienes el presupuesto que imaginabas, a buscar patrocinadores privados. Ese desconocimiento es también un proceso vivificador que te fuerza a la localización de recursos privados. Todo junto te permite una mayor maniobrabilidad porque, a la larga, puedes contar con el recurso extra de dinero público para organizar otras actividades.
-No es la primera vez que, en TEA, emplean esta fórmula ¿no es cierto?
-La exposición de Patty Smith fue, por ejemplo, fruto de una colaboración con Bancaja y México: Expected/Unexpected, es resultado de una colaboración con la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. Parte de mi trabajo como programador se basa precisamente en esto, en buscar medios materiales y financieros para mi programa. No es la parte que más me gusta pero debo hacer que lo que programo sea factible. La mayoría de museos funcionan así, muy pocos son los que rechazan o no buscan financiación privada. Sólo con recursos públicos, la gestión de este tipo de salas sería limitativa, no llegarías a determinadas cosas. Por otro lado, a veces este tipo de fórmula te pone en la situación de querer aceptar dinero que llevan aparejadas propuestas artísticas poco apetecibles. La ética del director de museo se cifra, precisamente, en saber cuándo merece la pena y qué proyectos son los que caben en la sala que diriges.
-¿Y qué hay de las colaboraciones con otras salas?
-Dentro de la política de una sala de arte, cuanto más colaboraciones mejor. El contacto con otros museos es muy importante, tener una relaciones establecidas y en el campo de la cordialidad. Por una parte, además, rechazo esa especie de prima donismo de aquéllos que alardean de hacer cosas exclusivas. Por un lado, te cuesta más dinero y, por otro, es absurdo negarle al público la posibilidad de disfrutar de propuestas interesantes sólo por ese prejuicio. Las colaboraciones con otras salas son rentables, tanto social como económicamente y, por encima de todo, como estrategia museística. A veces esas colaboraciones surgen y otras, simplemente, tú haces cosas que encuentran perfecto acomodo en otras salas.
-¿Nos adelanta algo de cara a la programación de 2010?
-Habrá colaboraciones con salas españolas y de otros países. Por otro lado, hemos confeccionado una especie de cadena de presentación de colecciones privadas y seguiremos en esa línea. Primero fue la presentación de los fondos de la colección Coppel, seguiremos en noviembre con la exposición de la Colección Fundación Ordóñez Falcón (COFF) y continuaremos con dos colecciones, de cara al año que viene, una primera de una persona de la Península que prefiere mantenerse en el anonimato y otra que no puedo adelantar. La primera llegará en febrero de 2010, es obra española y no se ha visto nunca públicamente. Además, es muy probable que después quede en depósito en TEA. Hay otras cosas en marcha, pero, por lo pronto, sería un riesgo aventurarse. Ésta nos parece una vía estupenda para acceder al conocimiento que se encierra en el ámbito privado y estimular, a la vez, el coleccionismo. Se trata, al fin y al cabo, de poner en valor el esfuerzo de esta gente con un criterio artístico tan sólido que se emparejan mucho con los criterios de los grandes museos del mundo.
-Uno de los objetivos que se planteaba al asumir la dirección de TEA era el de ampliar los fondos de la sala, ¿lo ha logrado?
-Los fondos no han aumentado por la vía de la adquisición, no contamos con los recursos económicos suficientes hacerlo. Son tiempos difíciles para esto, y entiendo que haya otras prioridades. Aunque, seguramente, lo que ahora nos costaría una cantidad, dentro de diez años valdrá diez veces más. Ésa es la ironía. Por esa circunstancia nos hemos lanzado a la búsqueda de depósitos que, si bien, empiezan siendo temporales, en muchas ocasiones derivan en una relación permanente. De esta forma hemos conseguido muchas entradas, siempre de colecciones privadas, como la Ordóñez y Falcón, que además nos permiten establecer diálogos con la obra que ya tenemos y con resultados muy interesantes.
-Es hora, también, de hacer balance ¿Qué me dice? ¿Satisfecho?
-Los objetivos marcados se van alcanzando poco a poco, tengamos en cuenta que apenas vamos a cumplir el primer año de actividad y, normalmente, la vida de un museo se cuenta en décadas. Creo, sinceramente, que este primer año hemos logrado una programación estable, sólida e intensa y con grandes nombres, tanto de artistas individuales como en las muestras colectivas. Combinando perfectamente la obra de los artistas canarios con la internacional. Exposiciones, además, de variada tipología. Un programa artístico moderno y contemporáneo de calidad y de diversa tipología se ha cumplido, y además, en muy poco tiempo.
-¿Y Tenerife? ¿El público ha hecho suya la sala?
-El objetivo del público también se ha alcanzado, mucha gente se acerca al TEA todos los días, centenares. Tenemos una de las cifras de visitantes más altas de todos los museos españoles. La interacción con la sociedad es una realidad. El área de educación, por ejemplo, ha recibido ya a más de 7.000 escolares de la Isla. No hay más que ver a TEA lleno de gente, ésa es la demostración más evidente de que Santa Cruz se ha apropiado del edificio. El cine se llena sistemáticamente y el departamento de educación tiene lista de espera con los colegios que están interesados en venir. Centenares de personas nos llaman de fuera para enterarse, antes de venir a Tenerife, qué es lo que vamos a hacer. TEA es una esponja que suelta agua y, al mismo tiempo, recibe el empuje de la sociedad. No quiere decir, esto, que nos hayamos consolidado ni que nos vayamos a quedar acomodados en esta situación. Nuestro empeño es seguir creciendo.
-La vocación de sala de arte, tal y como se planteó tras su inauguración, incluye también ampliar la actividad del centro hacia otro tipo de actividades artísticas. ¿Es esa la deuda pendiente?
-Eso es deseable pero no es fácil, precisamente por temas económicos. Todo museo contemporáneo debe aspirar a ser centro de arte, no estamos obligados a mirar únicamente hacia el pasado, debemos tener el otro pie puesto con firmeza en el futuro. Dentro de este concepto está incluida la necesidad de abrirse a otro tipo de creaciones que no sean estrictamente las visuales, como las escénicas y las musicales. A mí me gustaría llevar eso al terreno, pero la verdad es que los recursos que tenemos están todos destinados a las artes visuales. Si destináramos dinero a cubrir este tipo de actividades para las que existen recintos especializados, como la danza o la música, restaríamos recursos a las artes visuales.
-Área 60, la sala dedicada a los jóvenes artistas canarios, ha sido una de las apuestas de TEA...
-Absolutamente, es una de las cosas con las que estoy más contento. Se está haciendo una selección magnífica de artistas, se trata de un programa que nos pone en contacto con un mundo de artistas que necesitan, a su vez, ayuda financiera para hacer realidad sus proyectos artísticos. TEA pone esa ayuda.
-Uno de los grandes éxitos de este año han sido los recitales poéticos que protagonizaron Sabina y Miguel Ríos. ¿Veremos más?
-En la medida en que podamos , seguiremos haciéndolo. Sí que fue un éxito importante. No obstante, me tengo que plantear si es rentable poder seguir dedicando dinero a ese tipo de acciones porque, eso puede significar que me falte dinero para otra cosa. No puedo dejar de editar un catálogo pero sí puedo dejar de hacer actividades en el patio. La idea es hacerlas: actividades poéticas, musicales y performativas, pero no me puedo permitir diversificar más la programación.
Adelanto de la agenda en TEA: Pablo Picasso
Entre los proyectos que TEA Tenerife Espacio de las Artes tiene previstos para su calendario del próximo año destaca, por encima de todos, la próxima visita (en la primavera de 2010) de uno de los cuadernos preparatorios que Pablo Picasso empleó en el estudio previo de Las señoritas de Avignon, una de las obras más emblemáticas del universal pintor malagueño. La muestra, es producto de la colaboración entre la sala santacrucera y la Fundación Pablo Picasso de Málaga y reunirá en las salas de TEA treinta páginas con dibujos, a dos caras, que sirvieron después para que Picasso facturara la que se considera hoy la obra que marcó el inicio del Cubismo. "Como son piezas a dos caras, hemos decidido colocarlas de forma perpendicular a la pared, de tal manera que el público pueda observarlas cómodamente", explicaba esta semana el director artístico de TEA, Javier González de Durana. "Además, como para esta obra el artista malagueño se inspiró en máscaras y esculturas africanas que vio en París, precisamente, con motivo de una exposición universal, completaremos la muestra con escultura africana", matizó Durana. Mientras, TEA iniciará su temporada en septiembre con la segunda parte de la exposición que abunda en los fondos propios de la sala con una segunda muestra que se denominará La densidad del aire, le levedad de la tierra. La obra de Óscar Domínguez propiedad del museo emblema del Cabildo de Tenerife viajará a Málaga, además, como respuesta a la muestra que traerá a Pablo Picasso hasta la Isla. Fotonoviembre, con una muestra especial del alemán Thomas Ruff (con fotos inéditas con paisajes de Tenerife) y el estreno de la colección COFF (depositada en TEA), y una exposición con la colaboración de un coleccionista privado de la Península son otras de las novedades que encierra TEA para su segundo año de actividad. Sorpresas, todas ellas, que se irán desvelando poco a poco y conforme vayan cerrándose todos los detalles organizativos.
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