ALMUDENA CRUZ-ERICK CANINO | SANTA CRUZ DE TENERIFE
-Claudio Marrero: ¿Qué opinión te merecen superestructuras millonarias como Septenio ? ¿No estaremos, comisarios, promotores, artistas metidos a comisarios, y lo que es más grave promotores metidos a artistas, elaborando con más prisas que sentido propuestas intrascendentes?
-Celestino Hernánez: En principio, toda iniciativa que busque una mejora de la oferta cultural-artística debiera tener el visto bueno de los agentes que intervienen en su gestión. El problema suele venir cuando no se cuenta con un amplio abanico de profesionales y protagonistas, o se recurre una y otra vez a los mismos, con lo que se corre el riesgo de endogamia y reiteración en las propuestas y resultados. Y sí hay más prisas que sentido.
-C.M.: ¿Crees que la política de subvenciones debe limitarse a gestionar el presupuesto; repartir de forma equitativa lo que hay entre los diferentes proyectos que se presentan, o debería implicarse y desarrollar, atendiendo a criterios preestablecidos, sus propios proyectos?
-C.H.: La experiencia nos dice que el "subvencionismo" se vuelve perverso, por quien ostenta el poder de concederlo, que suele atribuirse unas funciones más allá de las que los votantes les concedieron, y por quienes lo necesitan, que se ven "forzados" a merodear en torno a los primeros, perdiendo muchas veces la independencia que se les supone. Creo que el político debe hacer política y lo demás es cosa de profesionales
-C.M.: ¿Por qué crees que ante operaciones como la de Tindaya el mundo de la cultura, al que ambos pertenecemos, suele responder públicamente, si es que llega a pronunciarse, de forma tan tímida? ¿A qué tenemos miedo?
-C.H.: Pienso que el tema de Tindaya se ha enmarañado, o lo han hecho a propósito, con una parte que podemos calificar de deleznable, como es el aprovechamiento indebido de fondos públicos, para enriquecimiento personal. De otra parte está el planteamiento artístico, con el que podremos estar más o menos de acuerdo. A mí me interesa esta parte para el debate, y en la otra deben actuar los tribunales con firmeza.
-C.M.: Vivimos en el mundo de la imagen: internet, Youtube, Facebook, videojuegos, moda, publicidad… sin embargo los programas educativos apenas recogen estos temas. Y las políticas educativas manifiestan una clara tendencia a reducir horas de aquellas asignaturas que sí podrían dar respuesta a esta realidad. ¿Cómo docente, qué opinión te merece esta situación?
-C.H.: Coincido contigo en lo que planteas, de modo que una vez más los jóvenes buscan esta formación por su cuenta, intercambiando la información entre ellos. Sospecho que habrá que esperar a que los jóvenes de hoy ostenten el poder de mañana, para que sea recogido en los programas educativos. No tengo la mejor impresión del panorama educativo de nuestra tierra, y los datos no dicen lo contrario.
-C.M.: No soy un experto en historia del arte canario contemporáneo, quizás me puede el entusiasmo, pero creo que asistimos a un momento espléndido en cuanto a la creación artística, de hecho creo que estamos ante un punto de inflexión... ¿Exagero?
-C.H.: A mí personalmente me alegra el entusiasmo y claridad de ideas con las que vienen trabajando las dos últimas hornadas de artistas canarios, nacidos entre los años setenta y ochenta y cinco aproximadamente. Creo que se puede esperar lo mejor para nuestro arte, con buenos resultados ya por medio. Valoro mucho también su valentía en desenvolverse fuera de las Islas si es necesario, incluso por su cuenta y riesgo.
-C.M.: Imagina por un momento que tienes tiempo y recursos más que suficientes. ¿Qué proyecto te gustaría levantar? ¿Te podría ayudar? ¿Cómo?
-C.H.: Me preocupa e interesa que lo que hacemos llegue a todas las Islas con el mismo nivel que a las dos centrales, y no en propuestas reducidas. Del mismo modo, que el trabajo de nuestros artistas se conozca fuera de Canarias como se merece, y no aprovechando oportunismos y espacios que poco aportan. Por ahí iría alguno de esos proyectos que me propones levantar, y sí que podrías ayudar, empezando por compartir el debate de los mismos y sobre las acciones a llevar a cabo.