JAVIER JIMÉNEZ
En la génesis del rap están presentes la inmigración jamaicana y el barrio neoyorquino del Bronx. Una música nacida con conciencia social, conectando con los problemas de la calle, de los guetos y suburbios de las megalópolis de occidente. Ética y estética indisolubles, resultando una contracultura urbana armada de fuertes valores afrocentristas y de un activismo político que sólo se ha degenerado –con el transcurrir de los años- en los países enriquecidos, derivando incluso en otro rap, de ropas, joyas, coches, drogas y sexismo, comercial y lucrativo, de apuestas y consumo.
Pocos años después de su nacimiento y fruto de un significativo proceso de mundialización, el rap alcanzó África, donde fondeó fuertemente: Dakar, Abidjan, Lagos, Nairobi, Bamako, Uagadugú, Casablanca, Argel. Pero mientras la escena del rap occidental continuaba adoptando posturas superficiales, frívolas o comerciales, en el oeste africano asumía una fuerte conciencia política y combativa, heredada de los pioneros americanos. El rap africano es la voz de los sin voz e insiste en la denuncia de los males que aquejan al continente, junto a una acérrima reivindicación del panafricanismo. Una variante que tiene sus propios tempos y sus modismos, su jerga y una manera de abordarse, lejos del modelo anglosajón e incluso del galo, en un rechazo claro a los residuos coloniales. Es el nuevo discurso musical panafricano, antes encarnado por otros artistas, como Miriam Makeba, Fela o King Sunny Adé.
Se calcula que existen más de tres mil grupos de rap solo en Senegal. Su juventud ha encontrado en esta música una plataforma magnífica desde la que alzar su voz, su toque de atención continuo y su llamada a la unidad. Issa, Ibra y Beyatt cantaban ya rap en Senegal. Hoy viven en Tenerife y prestan sus voces a su "nueva familia", Famille Bou Bess (FBB), el grupo de rap que han creado junto a Ventor (Species) y D.WattsRiot (Fun-da-mental). Para Issa, Ibra y Beyatt el rap es también su modo de vida, y la herramienta con la que nos hablan del valor real del trabajo, de las miserias y peligros que comprende la emigración clandestina, del maltrato machista a la mujer, de cómo acabar con los agujeros del mundo. Canarios de Senegal, rompiendo estereotipos y prejuicios a base de rimas elegantes y a la vez descarnadas, permitiéndose hablar en nombre de quienes a menudo juzgamos y pocas veces consentimos que opinen. Un ejemplo ético y estético, que avanza imparable sobre los escenarios de las Islas.