LA OPINIÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Su grupo, Terekitetap, abre esta quinta edición del Festival Atlántico Sonoro, ¿Qué esperan de estos días?
- Sabemos que habrá una buena acogida. El público del Atlántico Sonoro responde siempre a las ofertas que se ofrecen con una actitud de recepción exquisita. La gente que se desplaza hasta La Gomera y los propios habitantes de la Isla se encuentran bajo la influencia de un Festival exclusivamente amable con ellos con masajes, talleres y conciertos. Todo totalmente gratuito, esto, obviamente, deriva en una actitud reciproca hacia la organización y los promotores de las actividades y los conciertos. Sin duda, esperamos encontrarnos con esta atmósfera familiar de la que hablo.
-Terekitetap utiliza distintas técnicas e instrumentos para actualizar el folclore canario y ciertos sonidos digamos que más clásicos, ¿se puede hablar de fusión o reinterpretación?
- Efectivamente, se trata de una lectura bastante personal del folclore de las Islas. Utilizando los patrones rítmicos o las construcciones musicales típicas canarias, hemos dado a la luz un espectáculo en el que se fusionan una raíz claramente musical del Archipiélago con elementos provenientes de otras vertientes populares, como es el caso del baile sobre arena, la percusión corporal y el claqué. El espectáculo Un paseo por las Islas se convierte, por un lado, en un homenaje a nuestra identidad musical, y por otro, en una manifestación sonora que habla sobre la capacidad de aunamiento de las músicas del mundo.
-Lleva vinculado a Atlántico Sonoro desde el primer momento ya que, además de participar musicalmente tanto en Terekitetap como con otra de las artistas invitadas: Angélica; coordinas los talleres de este encuentro. ¿Cómo definiría este peculiar Festival?
-Atlántico Sonoro se ha convertido, paulatinamente, en una cita esperada por muchos durante el año, caras conocidas acompañadas de nuevas caras pasan por el Festival año tras año. Queda patente que este encuentro en particular deja huella en quien se ha permitido disfrutarlo, ya que se trata de una oferta pensada para el disfrute y gozo personal de cada uno de los asistentes, de hecho, es norma del Festival ofrecer un trato personalizado en la medida en que sea posible. En cuanto a los talleres, cabe decir que han convertido a la sala del Jardín en un espacio de reencuentro donde se posibilitan las relaciones entre los usuarios, ya sea a través de la música, la danza o el teatro, entre otras. Como la asistencia es bastante elevada, los talleres son la herramienta perfecta para cubrir esta alta demanda, ya que cada cada actividad puede reunir entre veinte y treinta usuarios. Entre los talleres encontraremos métodos de iniciación a la Sonoterapia, Biodanza, Técnicas Teatrales, Percusión Corporal, Canto Difónico, Didgeridoo, etc. En definitiva, un espacio ideal donde es posible olvidar la rutina diaria y dedicar algo de tiempo a satisfacer nuestra sed de nosotros mismos.
-Se habla de que es el Festival del Silencio y que es una oferta de ocio muy distinta a las que se suelen realizar, ¿por qué?
-Alejarse del ruido es un lema para el festival, sólo si te rodeas de un ambiente propicio para cultivar la atención hacia uno mismo, es posible un desarrollo personal, para ello, el silencio es primordial. Cuando hablamos del silencio, no hablamos de ausencia de sonidos, hablamos del silencio como sinónimo de sonidos amables que no interfieren en la tranquilidad y aprendizaje que uno encuentra en las distintas actividades y terapias del Atlántico Sonoro. La propuesta se define, entre otras cosas, como un espacio donde se te ofrece la posibilidad de adentrarte en la empresa de cuidarte, mimarte durante unos días, revitalizando tu cuerpo y descongestionando bloqueos emocionales a través de las diferentes ofertas terapeúticas que se incluyen en el Atlántico Sonoro. Ésta es la gran diferencia respecto a otros festivales.
Publicación conmemorativa
A lo largo de más de cien páginas, el Festival Atlántico Sonoro ha hecho su primera incursión literaria de la mano de varios colaboradores que han sumado miradas para dar su visión de un encuentro declaradamente singular. Entre las firmas que figuran en los créditos del libro y bajo el nombre de Notas de agua encontramos a periodistas como Mayte Méndez, Raquel Arteaga, Cristina Alcaine, José David Santos y Victoriano Suárez; al arquitecto del Jardín Botánico del Descubrimiento, sede del Festival, Fernando Menis; y a dos de los monitores que han trabajo en Atlántico Sonoro desde su primera edición, Jonatan Rodríguez y Encarnación Valero.