DAURA VERA | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Jerry Goldsmith revivió en Tenerife al menos durante unas cuantas horas, pues su espíritu artístico inspiró a la batuta compartida entre sus compañeros compositores Mark Snow y Diego Navarro. Este último es el director de Fimucité (Festival Internacional de la Música de Cine de Tenerife) y de la Tenerife Film Orchestra & Choir. El ochenta cumpleaños de Goldsmith se habría celebrado este año, pero falleció en 2004, dejando atrás uno de los legados más impresionantes de la música de cine.
Para dar un toque más distendido a la celebración, que empezó con algo más de media hora de retraso, inauguraron el acto el fantástico grupo cómico canario El Supositorio. Mediante un cortometraje repartido en tres partes durante la actuación realizaron una parodia de Alien, ambientada en el mismo Auditorio de Tenerife en el momento en el que se celebraba el concierto. Supieron hacer reír y casi llorar al público mediante situaciones tan singulares como ellos mismos. Por su parte, el enérgico Diego Navarro condujo en continuo movimiento la Sinfonía Biomecánica, que abarcó la primera mitad del acto. Dedicada a la cuadrilogía de Alien, a la que se suma Alien vs. Predator, condensa sus mejores partituras, unidas a imágenes de las películas.
Comenzó con piezas de Alien (1979), todas compuestas por el genial Goldsmith, en las que el terror psicológico se apoderó de la sala. La cuerda insinuaba la presencia extraterrestre mientras que la fuerza del viento y la percusión representaban los clímax marcados por los ataques certeros de la bestia.
El último tema de la primera película había endulzado por un instante el ambiente, a la espera del regreso con Aliens (1986), con música James Horner. El clamor de la batalla marcado por la percusión, el viento y los golpes de cuerda movían la acción de la película entre un público estremecido.
Mientras, las dos piezas seleccionadas de Alien 3 (1992), escritas por Elliot Goldenthal, dieron un giro más emotivo, acentuado por la voz de la soprano Cristina Farrais, directora del coro, que enterneció a los presentes. La Suite de John Frizzell para Alien Resurrection (1997) recuperó el pulso de los asistentes haciendo temblar el mismo suelo de la sala sinfónica, con cierto toque de ciencia ficción perfilado por las cuerdas femeninas del coro.
Para finalizar el homenaje a esta filmografía, Alien vs. Predator: Requiem, escrito por Brian Tyler expresamente para el festival, reanimó el clamor de la batalla entre el público. El compositor americano es el único invitado confirmado hasta ahora para Fimucité 2010.
Para la segunda parte, el compositor veterano en música para series, Mark Snow, recogió la batuta concedida por maese Goldsmith. Comenzó la función con la música final de Startrek: Primer Contacto (1996) que el público reconoció como un recuerdo resurgido de su adolescencia. Siguiendo la estela de ciencia ficción espacial, Capricornio Uno (1979) dejó al público en un suspense momentáneo marcado por la percusión, el piano, la cuerda y los graves del viento.
Mientras, el tema principal de El hombre ilustrado (1964) fue despertando poco a poco con Farrais de solista, a la que se fueron añadiendo una flauta travesera, el arpa, hasta unirse toda la cuerda y el viento, y los presentes parecieron sumirse en un encantamiento. No obstante, la tensión de El planeta de los simios (1968) volvió a alertar a un público que se debió acostumbrar a los cambios de ritmo de los instrumentos de viento y de cuerda.
En la pieza de Pánico nuclear (2002), Cristina Farrais da paso a la orquesta para luego volver con el coro femenino. La solemnidad de la melodía encoge el alma de los asistentes, que vuelven a sobrecogerse con el ritmo unísono de El Enjambre (1978), con el toque de viento como gran protagonista.
La ternura de Carol Anne´s Theme, de Poltergeist (1982), remarcada por campanillas y el arpa, hizo regresar al auditorio a la infancia, reforzada por la suite de Gremblins (1984). Esta pieza conmovió profundamente a todos, que se levantaron en ovaciones para despedir al gran Mark Snow, quien había interpetado con maestría el papel de Goldsmith, como señaló emocionada su viuda al recoger uno de los premios Fimucité, que se entregaron por primera vez el sábado. Otra de las estatuillas fue otorgada al mismo Snow. Diego Navarro cerró el acto con dos temas regalados y la apocalipsis de La profecía (1976), con un coro grandioso que parecía proferir textos bíblicos en latín.